-¡Eres una maldita puta!-me grita sin ninguna consideración.
Es mi padre y... Bueno, no sé cómo descubrió que ahora complazco de todas las maneras posibles a Samael. Tanto s****l, como románticamente y otras cosillas que me encargo de satisfacer para él.
Mi madre solo niega en su lugar de la mesa, hoy es lunes, así que quise venir a verlos y a tomar un par de cosas mías para que Samael no invierta más en mí.
¿Y que me encontré? A mi padre muerto de coraje y a mi madre envuelta en llanto, al parecer alguien vino a decirles que me subaste y que ahora mi cuerpo y alma le pertenecen a Samael.
-¡No soy una puta!-me defiendo.
-Lo eres-gruñe, se levanta y toma la botella de tequila que hay frente a él, le toma sin ningún pudor y de un sólo tragó.
-Papá, deja de beber.
-¡Ya no soy tu padre!-mi madre deja de menear la cabeza y presta atención-Yo tuve una linda chica, no a una prostituta. Que al menos supo el valor de su...
-¡Ronald!-le grita mi madre por la palabra que estuvo a punto de decir.
-¡No la defiendas, Samantha!-está muy enojado y por el momento no es bueno que ella se meta-, tu hija no es más que una puta...
-No permitiré que le hables así a nuestra hija-me sorprende que ella a pesar de su enfermedad me defienda-. Tu hija, hizo algo que está mal, pero lo hizo por ayudarnos o ayudarme, crees que le es fácil hacerlo, tú trataste con chicas así antes de que me diera el cáncer, y ahora se te olvidó, ¿O es que el alcohol ya acabo con eso? Mientras tú te la pasas en la cantina gastandote el dinero que Claire junta para poder pagar mi operación, mi hija trabaja para poder solverntarnos a los dos, a ti con tu estúpido vicio y a mí con mis medicinas-mi madre está sacando todo lo que debía de sacar desde antes-, así que por esta vez, apoyo a mi hija, aunque no aceptaré un centavo de ella para pagar algo que tú debes de pagar.
Papá se levanta y se va azotando la puerta al hacerlo. Suspiró triste.
Me dejó caer en el sillón en el que él estaba y suelto lágrimas amargas que sacan todo lo que siento y tengo guardado en mi corazón. Mi madre me consuela y dice que estará bien y que no me preocupe por papá, que entenderá o eso espera.
En la planta baja el chófer de Samael me espera justo como le pedí que hiciera, no quiero enfrentarme a Samael enojado, no hoy que mi padre me dejó mal.
(_+_)
Greta hace el aseo mientras me dedico a dibujar para no estorbarle, la intente ayudar más no me dejó, me dijo que eso era su trabajo y que mi trabajo consta de portarme como muñeca y sentarme en mi sillón hasta que Samael venga y me ponga las pilas.
Lindas palabras para no decir que sólo debo coger con Samael.
Terminó el dibujo y ella queda encantada con la imagen que mi cabeza y mano plasmaron en el pedazo de papel.
-Está precioso.
-Gracias...
-Deberías pedirle a Sam, que te abra el estudio.
-¿Para qué?-me quedo callada cuando él entra y toma asiento frente a mí en el sillón individual.
Greta me quita el cuaderno de dibujo y se lo da a él, que mira el trazo con adoración, luego lo baja y me mira a mí.
-No sería mala idea-dice regresandole mi cuaderno a Greta-, y un cuadro nuevo no nos vendría mal.
-Con una condición-quiero algo que tal vez es imposible.
-¿Cuál?
Aquí voy.
-Pinta algo conmigo-Greta niega y él sólo me observa sin expresión alguna.
Niega y se va escaleras arriba.
Suelto el aire y me levanto para irme a mi habitación.
-Te dije que sólo es cuando él quiere.
Asiento y sigo caminando a mi habitación, no sé porque le pregunté eso, está claro que aquí no soy nadie... Bueno, y después de la discusión con mis padres... Esta va de mal en peor.
Abro la puerta de mi recámara y me dejó caer en la cama. Me pongo a pensar en lo que ha sido mi vida en estás últimas semanas y la respuesta es que ha sido una mierda apestosa y grande.
Escucho el sonido de la puerta y lo más seguro es que sea Greta queriendo que baje a cenar con Samael y la verdad no estoy de mucho ánimo para verlo.
Siento que el colchón a mi lado se hunde, por el perfume sé que es Samael.
-No debí reaccionar así-dice pero no le tomo importancia.
-Está bien... Puedo hacer algo sola... Después de todo soy tu compra.
Asiente y sonríe no tan sincero pero algo es algo, después de un rato de estar así, nos levantamos para ir a cenar ya que Greta nos vino a buscar.
Ambos cenamos en silencio, pero luego se escucha el sonido de la puerta, Greta va a abrir mientras nosotros nos quedamos cenando.
A Greta le gusta hacer de cenar comidas ligeras y yo muero por una hamburguesa con queso, o una banderilla con catsup o algo así. Moriré de hambre un día de estos.
Escuchamos los gritos que Greta da en el lugar, son gritos para detener a la persona que llegó.
-Hola.
-Dile a tu rusa loca que deje de gritar que no le entiendo con ese estúpido asentó.
No viene en buen plan y eso se nota por el tono de voz que está usando.
-Greta, por favor-dice Samael en tono tranquilo.
Greta maldice en su idioma natal y sale del comedor.
Samael le hace la seña para que tome asiento pero no lo hace, levanta el brazo y deja un maletín en la mesa, lo abre y después le da vuelta.
-Te doy cien millones, para que dejes que la Gata cambie de dueño.
Samael me mira a mí y luego a Henry. Que no me cambié por qué si lo hace... Tendré más problemas con mis padres y no quiero que mi mamá se enteré de que me tratan así.
Tragó saliva por el momento de silencio tan atroz que se genera.
-No.
-Sam...
-No dejaré que mi nueva mascota, caiga a tu cuidado. Y menos de saber que se siente tan bien coger con ella.
Me sonrojo por como dijo eso, pero no soy la única que se puso de ese color, también Henry, pero él de ira y yo por vergüenza.
-Es mía, y la quiero de regreso.
-No y vete antes de que le diga a tu papá que viniste a molestar.
-Eres un maldito idiota y ¿qué crees? La zorra que proteges en poco tiempo será mía así que sólo disfrutala por el tiempo que la tengas aquí.
Se da la media vuelta y se va de la casa.
Samael me pide que vaya a mi habitación y que lo espere ahí, hago lo que me pide por qué debo hacerlo.
Es mi comprador.
Mi dueño.
Subo las escaleras esperando que Henry no afecte lo poco que tengo con Samael, he logrado un poco de proceso y no quiero que se vea arruinado por culpa suya.
Espero que un día de estos algo malo le pase a Henry ya que él y su padre no son buenas personas.
Espero por casi una hora hasta que Samael se digna en aparecer, me ve y suspira cansado. Sé que está harto de siempre lidiar con ellos. Lo he escuchado hablar con Greta sobre el tema de Henry y su padre, de como ambos son para él una maldita piedra en el zapato y todo por ser el hijo que el padre de Henry no pidió.
Creo que puedo ayudarlo a quitarse un poco del estrés que lleva encima, y de una forma que tal vez le guste.
Aunque si no quiere me lo dirá.
-¿Estás...?-me detiene con un gesto de su mano.
-Me voy a lavar los dientes y cuando vuelva te quiero desnuda, que hoy no vamos a dormir.
Asiento y se interna en el baño, inicio con la actividad que me dejó dicha, más me detengo y analizó mi situación.
Mejor hacer lo que dice. Cuando me desvisto dejo mi ropa en un costado de la cama, él sale de la habitación justo cuando me acuesto.
-Tienes permitido gritar y arañarme la espalda, pero sí me muerdes te voy a regresar la mordida pero en tus zonas sensibles.
Asiento y espero a que me toque.
No quiero que muerda lo que yo sé que es mi parte sensible.
Mis pechos y mis labios vaginales.
Son mi parte más sensible y sé que me irá mal si lo reto.
Se acomoda en medio de mis piernas, se desabrocha el pantalón además de quitarse el cinturón. Saca su m*****o y sin cuidado se interna en mi cuerpo. El grito que salió de mi boca de ha de ver escuchado en toda la casa.
Empieza a moverse sin esperar a que me moje o haya algo con lo que se me haga menos doloroso. No. Esta noche, sólo quiere darse placer y usar mi v****a para que se lo dé.
Después de un rato empiezo a gemir, ya que su semen es el que ayuda a qué ese delicioso desliz se de en mi v****a lastimada. Mis piernas enredan su cadera para atraerlo más y más a mí, me embiste sin compasión pero me gusta lo que hace.
Intento desvestirlo mientras me penetra pero no puedo. Me inmoviliza y entra sin compasión.
-Sam...
-Hoy no estoy buscando un orgasmo tuyo-dice embistiendome de nuevo-, ahora solo quiero que mi gata llore mientras me la cojo si tenerle consideración.
Sale de mi cuerpo para darme la vuelta, ponerme en cuatro y penetrarme así.
Varias lágrimas salen de mis ojos por el dolor y el placer que me provoca Samael. Admito que me lástima el que no me haya excitado antes de penetrar mi v****a, el que no me haya hecho mojarme para que mi zona baja lo pidiera. Y duele mucho que sólo sea su semen lo que hace que gima.
Cuando está satisfecho, sale de mí, lo escucho maniobrar con su pantalón y sin decir nada abandona la habitación.
Por primera vez en mucho tiempo me siento usada.