Me duele una zona específica del cuerpo, pero no voy a negar que me encantó, no había tenido sexo de esa manera. Las veces anteriores me dedique a esperar que mi pareja llegará y ellos no me hacían llegar y con él... Dios.
Me levanto, para notar que tengo una camisa blanco cubriendo mi ropa interior, salgo de la habitación, para explorar la casa, con la misma ropa ya que no encontré otro cambio en el armario.
El olor a comida llama mi atención, así que lo sigo. Mi estómago ruge cada vez que me acerco al olor. Al llegar a la cocina tan surrealista que Samael tiene veo a una señora bailando y preparando el desayuno.
-Buenos días, señorita-me saluda.
-Buen día...
-Hola, Greta-dice Samael al entrar en la cocina-¿Ya está mi desayuno?
-Sí-sirve el desayuno en un plato.
Se ve bien rico.
-Ga...-se frena al ver a Greta todavía en la cocina-. Greta, ¿Puedes ir a ver sí ya trajeron mi periódico?
-¿No saliste hace rato?
-No estaba.
-Bien.
Se encamina a la entrada del comedor cuando se gira.
-Sólo dime qué quieres hablar en privado con la señorita-sale y puedo ver cierto descontentos en Samael.
Me encamino al bonito comedor de cristal que hay en el lugar, veo que Greta dejo un plato extra, pero no sé si es para mí. O para alguien más.
-Antes de que vuelva y me regañe de nuevo-dice antes de que me pare a su lado-, dime tu nombre que no puedo llamarte Gata, frente a Greta.
Sonrió libremente.
-Me llamo, Claire Sanders.
Asiente, y me hace la seña para que me siente en la mesa, lo hago y veo como desayuna en tranquilidad.
-¿Puedo salir a recoger algo de ropa para...?
-Greta, te llevará a comprar ropa, estarás en la casa por seis meses-asiento mientras lo escucho-, las únicas salidas que puedes hacer son los lunes y viernes. Que es cuando yo, llegó tarde de trabajar, y también irás a qué te pongan un método anticonceptivo, ya que no me gusta usar condones. Greta te acompañará a la cita, para cada salida que tengas, Jorsh te llevará, será tu chófer personal las veinticuatro horas de lunes y viernes.
Asiento.
Bueno, es menos del tiempo que esperaba.
Esperaba estar con él como mínimo un año, pero ya vi que sólo me quiere medio año con él.
-De ahí en fuera...
-No hay salidas-asiente.
-La habitación en la que estabas será tu habitación... Puedes decorarla cómo tú gustes, pero sólo eso puedes cambiar de la casa. Otra cosa... Greta sabe que te compré, y con ella no tengas miedo el no fingir que somos nada, para los demás eres mi novia.
-Sí, señor.
-El único cariño o contacto que tendremos será como el que tuvimos anoche.
Sexo.
Bien, no será la primera vez que me dejan así.
O que me tratan así.
Greta regresa y me sirve de comer, el plato que había en la mesa era para ella, los tres comemos en silencio. Samael se levanta y se va a trabajar.
Greta me dice que a la hora que yo quiera me lleva al centro comercial. Es una buena mujer, le ayudo con el aseo de la mansión, y así es como aprovecho para conocerla.
Samael es fan del arte, tiene muchas pinturas, y cosas para hacer más pinturas, me gusta el estilo que tiene.
-Cuando su madre tenía su edad... Pintó varios de estos cuadros, antes de embarazarce de él. Durante su embarazo pintó otros tantos... Pero al enterarse de que el hombre con el que salía estaba casado y con un niño de nueve meses-Henry-, rompió todo, y se dedicó a la empresa de su padre, así es cómo se quitó de encima a ese hombre... Pero Samael siempre creció con dos padres que se detestaban, y hasta la fecha lo hacen, pero eso ya no le importa, se concentra en lo que le importa y nada más.
Miro de nuevo a los cuadros y algo circula por mi cabeza.
-Samael, ¿Pinta?
-A veces... Cuando está de humor para tomar un pincel y embarrarse de pintura.
Un hombre que creció en un ambiente no tan familiar, no me extraña el porqué va a las subastas de Lea.
Acepto ir al centro comercial, Greta es quien me da la ropa para los eventos que posiblemente pueda ir con Samael, todos son vestidos largos y algo escotados que me quedan de maravilla, inclusive unos demasiado sexys que me gustan mucho. Luego la ropa para andar en casa que compro a mi gusto y uso, que es ropa suelta de todos lados casi, me gustan, ella me deja comprarlos ya que es para mí uso diario. Maquillaje y esas cosas también me las compra. Terminamos cargadas de ropa y accesorios, además de zapatos y maquillaje.
Volvemos a la casa para dejar las cosas y colocarlas en el armario, que se llena de estar vacío, la zapatera también lo hace, lleno cada rincón de la habitación con las cosas que Greta compro.
Cortinas de color pastel y una colcha para mí, también en color rosa bajo.
Greta se va a las ocho a su casa, dice que regresa mañana a las siete, le agradezco y me siento en el sillón para leer y esperar a Samael que no tarda en llegar. El libro que tengo en mis manos es de esos que siempre me han gustado, fantasía. Se lo agarre a Samael de la biblioteca que tiene en el lugar.
No sé cuántas horas me quedo despierta leyendo el libro, pero de que Samael no llega, no llega, me canso y me voy a dormir.
Los ruidos me despiertan, son gemidos fuertes que se escuchan en la casa. No salgo de la habitación. De seguro es Samael con... Otra chica.
Me tapo la cabeza pero no puedo dormir, me levanto de la cama, y veo la hora. Las cinco y media de la mañana, los ruidos se escuchan desde las dos y media casi.
Me pongo un conjunto deportivo y salgo de la casa, no me detengo a pesar de los sonidos que se producen en una habitación que aumentan y disminuyen al pasar por ella.
Abro la puerta cuando aparece Samael con una cara de no haber dormido, se me queda viendo y no entiende a dónde voy, pero la que está más sorprendida soy yo por verlo parado frente a mí.
Sí él está frente a mí, ¿Quién está cogiendo arriba?
-¿A dónde vas?
-Iba a correr... Porque los gemi... No me dejan dormir.
Parece que escucha el grito de la chica, y entra sin detenerse, lo sigo escaleras arriba, no soy mitotera, pero quiero saber quién es la persona que confundí con Samael. Abre la puerta de la habitación que yo no abrí para ver a los autores de los sonidos de placer que no me dejaban dormir.
-¡Muy bonito!-gruñe Samael.
-Mierda, Sam-nunca lo había visto.
-Patrick... Te espero abajo, vestido-cierra la puerta de un azote.
Bajamos, se sienta en un sillón individual, me ve pero mis ojeras lo hacen sentarme en sus piernas como si fuera una niña, admito que es muy cómodo el lugar en el que me tiene.
Las otras dos personas llegan y se sientan frente a nosotros.
-Sam...
-Cuando les dije que mis puertas estaban abiertas... No me refería a eso-gruñe, está realmente molesto.
-Sam... Está bien, no estábamos haciendo nada malo.
-Rachel, coger en una de mis habitaciones es algo malo, y más cuando no dejaban dormir.
-No estabas en la casa.
-Pero sí, Claire. A ella es a la que no dejaron dormir.
Es cuando me prestan atención.
-No sabíamos que tenías visita-dice Rachel.
-Clarie, vive conmigo, no es una visita.
Ambos se miran entre sí.
-Esperamos que no sea de las chicas que acostumbras-dice Rachel molesta.
¿Qué chicas acostumbra, Samael?
No quiero saber.
Pero espero que mientras esté conmigo no... ¡No está conmigo! Soy sólo su compra.
-No les importa, así que para la otra asegurarse de no hacer tanto ruido. Que no es grato intentar dormir con...
-Bien.
Ambos asienten ante lo que les pidió Samael.
-Ahora si me disculpan... Voy a llevar a Claire a dormir. Y de paso a hacerlo yo también que vengo cansado.
-¿Greta vendrá en la mañana?
-Como siempre.
Camina conmigo sobre sus brazos, es agradable la forma en la que subimos por las escaleras, abre la puerta de mi cuarto y me acuesta en la cama, quita mis tenis y como la vez pasada me deja en ropa interior, se acuesta a mi lado también en ropa interior. Me acurrucó en un lugar de su cuerpo y es cuando me quedo profundamente dormida.