No dolió tanto pero sí dolió, aunque me parece algo injusto que tenga que esperar todo un mes para volver a tener sexo con Samael, no dolió tanto.
Y...
La conversación que tuve con Lea sólo me dejó pensando. Pero no, no dejaré a Samael por lo que sucedió y además no me hizo nada grave, así que no lo dejaré tan fácil él camino libre a Henry.
Sam está dormido a mi lado, se ve tan tierno dormido.
Me levanto para ir por el desayuno, se a portado muy bien esta semana así que es mi turno de recompensarle con algo.
Greta no tiene el desayuno listo así que le digo que puede hacer otra cosa que de eso me encargó yo.
Picó la fruta y doro el tocino, no es que no sepa hacer más, pero es lo que a él le gusta, así que eso le haré de desayunar eso.
Una vez tengo todo listo salgo por la puerta para ir a la habitación, Greta sonríe al verme caminar con el desayuno para Samael. Subo las escaleras con cuidado para no tirar nada, cuando estoy arriba abro la puerta para verlo despierto y en el teléfono.
-Buenos días-levanta la vista y sonríe al ver lo que llevo para él.
-No tenías porque traerlo-dice mientras me siento a su lado con la bandeja de comida.
-Es para ti-le sonrió y dejó la comida en la cama-, y sí tenía.
Me sonríe de manera dulce.
-Se ve rico-la sonrisa me gana.
-Eso espero-parte algo de tocino, luego toma un poco de salsa y se lo mete a la boca.
Estoy nerviosa, nunca antes había hecho esto por alguien y él es el primero al que le hago algo así, sonríe y después besa mis labios.
-¿Eso significa que me quedo buen-asiente y muerde mis labios de forma dulce.
-Creo que te cogeré de vez en cuando para ganarme un desayuno-niego ante sus palabras.
-Come que se enfría.
Deja un beso delicado en mis labios. Y se pone a comer.
Me da de la fruta que pique, el dulce sabor de la piña llena mi boca y no se diga el de la manzana.
La fresa me pone la mitad en la boca para morderle a la otra mitad y comérsela, además de rozar nuestros labios.
Vaya que sabe cómo hacer que lo quiera, pero no, me contengo mientras comemos.
Suspiro cuando lo escuchó decir un par de cosas que me sonrojan, su risa me gusta y me lamento de que esto terminará muy mal para mí.
Me enamoré de él y no habrá quien me ayude con esto.
(_+_)
Escucho la música que tengo en mi teléfono mientras recojo el espacio que necesite para pintar, el cuadro me está quedando muy bonito. Mis pinceladas son cuidadosas, hace mucho que no me esforzaba haciendo algo que a mí me gusta.
-Te está quedando muy bonito-dice la voz de Greta a mi espalda.
-Sí, pero creo que no es muy favorable el color blanco-se acerca y ve la pintura a mi espalda.
-Un dorado resaltaría bien-me giro al cuadro y asiento.
-Y no se diga el tinto-ella ríe por mi comentario.
-Ven, deja que te muestre un tesoro para Samael.
La sigo por los pasillos, pasamos por una puerta negra y esa es la que me llama la atención, me detengo en intento abrirla, pero está bajo llave, me extraña, todas las habitaciones están abiertas y esa está cerrada.
-Luego le preguntas a Samael, por esa-me giro para ver a Greta que me hace la seña de que la siga.
Dejo una última mirada en la puerta y sigo caminando detrás de ella, pero mis pensamientos van a la puerta negra que se encuentra bajo llave. ¿Qué tendrá para que esté cerrada? ¿Qué ocultará Samael?
Sigo a Greta con esos pensamientos hasta que llegamos a una puerta blanca, las demás puestas son cremas o cafés, o negra como la de atrás... Bueno, ahora sé que las importantes para él son de diferente color.
Greta abre la puerta y nos encontramos con una sala llena de pinturas y cuadros. Entro pasmada ante tanta belleza inmortalizada ya sea en retratos o fotografías, mis ojos se maravillan con cada color y cada pincelada que fueron trazadas para crear cuadros únicos e increíbles, además de hermosos.
-¿Quién los pintó?
-Él y su madre-me giro a ella y sonríe triste-. La señora a pesar de no tener muchas cosas... Siempre saco a su hijo adelante, no ocupo del padre de Samael para darle un lugar y vida dignos... Samael le pidió a su padre que le pagará la carrera en la universidad a espaldas de su madre. Su padre acepto con la condición de qué cuando su carrera estuviera hecha jamás lo llamará padre delante de las personas en sociedad-eso me suena a él-. Y así lo hicieron... Cuando Samael se graduó de la universidad... A su madre le dio un infarto y falleció, un año después el abuelo de Samael se enteró de su existencia y la empresa que debía pasar a manos de su hijo... Paso a manos de Samael para que él la guiará en hiciera con ella lo que quisiera.
-Pero... Henry...
-Por eso no lo quieren, por que Samael se volvió los ojos de su abuelo a pesar de que su padre lo rechazó.
Miro el cuarto y no evitó sentir lástima por el Samael que debió derrumbarse al no tener a su madre a su lado, pero que consiguió otro ángel que perdió después.
-Puedes volverte una persona importante para él-me giro a ella y niego.
-Sólo soy su compra, en unos meses me iré de aquí cómo él pidió-ella asiente triste.
Pero es verdad.
Me iré aunque yo esté enamorada de él, por el momento... Será bueno que las cosas sigan su curso que no me quiero enamorar de él.
Salimos del cuarto y vamos a hacer la cena, le ayudo a cortar vegetales y a freír la carne en lo que ella hace lasagna, se ve muy rica, pero yo debo de seguir haciendo esto hasta que Samael llegué.
Últimamente llega temprano así que hacemos la cena temprano, cuando terminó de hacer de hacer mi tarea voy a la sala para leer un poco, hace mucho que no leía y pues es hora de recuperar ese hábito que tanto me gusta.
-Buenas noches.
Levanto la vista para verlo entrar con una chica a su espalda, esta me ve y no duda en hacer un gesto.
-Buenas... -Greta se calla al verla-. Señorita Ivanov.
-Mi rusa favorita-Greta no cambia de expresión.
-Greta, Adeline se quedará a cenar el día de hoy-Greta asiente-. Claire hoy cenarás en tu cuarto.
Pero siempre cenó con él, no importa quién sea su visita.
Greta ve que estoy por preguntar y niega, tuerzo los labios, pero hago lo que ella me pide. Me voy a mi recámara, al llegar arriba me siento en mi cama y me preguntó, ¿Por qué me mandó a cenar aquí?
Greta abre la puerta y entra con la cena que era para hoy.
-Es una amiga de Samael.
-Nunca me manda aquí arriba a cenar-ella ladea los labios.
-Sí ella regreso, acostúmbrate a los malos tratos de parte de Samael... Mi niño se vuelve otro con esa zorra aquí.
Asiento.
-Por favor, obedece cuando él te diga algo o ella te lo ordené.
Asiento y me pongo a cenar, estoy callada, y sola.
Greta no cenó conmigo por sí se los ofrecía algo más en la planta baja, era demasiado bueno para ser verdad. Suspiró mientras como, por primera vez en mucho tiempo la comida sabe a nada en mi boca.
Greta recoje mi plato y me dice que no salga hoy. Escuché lo que escuché.
Duermo un par de horas cuando los gemidos llegan a mi habitación, y esta vez sí es Samael el hombre que los produce, y no hace falta ser genio para saber que la chica es Adeline.
Me doy la vuelta en la cama mientras escucho esos sonidos que de alguna forma me hacen llorar.
Me levanto y salgo de mi habitación, camino a otra dirección que no sea para el cuarto de Samael, llegó al patio trasero de la casa y suspiró, aquí no se escucha nada, y es cuando me permito llorar libremente.
Sabía que esto sucedería, que esto pasaría, yo no soy nada para él y Greta quiere que me convierta en algo así... Pero Lea ya me dijo que sí no estoy tranquila puedo decirle y ella me recogerá.
Meto mis manos a la alberca y tallo mi cara con el agua que hay en la piscina, pero luego las ganas de meterme llegan, entro en el agua sin prenda alguna.
Me remojo en el agua helada que me ayuda a dejar la tristeza de lado, pero tal vez sea una forma de decir que no estaré comoda.
Más vale acostumbrarme... No, sí no me gusta el trato, hablaré con Lea, y aceptaré irme con Henry.
Total.
Eso no le afecta en lo más mínimo.