Al cuarto día me dispuse a bajar hasta el jardín donde siempre servían el desayuno…Ahí estaba Nerón, mirándome de arriba abajo.
- ¿Porque me miras así? ¿Has visto a un fantasma? - Dije cogiendo una tostada.
-Deberías cazar, tu parte que no es humana también debe comer. -Lo mire confusa
-Temo que mi padre no investigara más sobre ti y como había actuado el veneno en ti…-Dijo apoyándose en la silla.
- ¿Porque tendría que hacerlo? - pregunte interesada esta vez.
- Has pensado lo que pasaría si tu corazón se parase…No eres un vampiro completo, eres débil, utilizas tu poder y te debilitas, tu parte sobrenatural te acabara matando si no haces nada. - Me había hecho recapacitar…Tenía razón, el pánico empezó a venir a mi mente, seguía siendo humana.
-Y si no lo quiero cambiar…-Pregunte escondiendo el pánico.
-Morirás…- Siguió comiendo como si nada. - A no ser…-Un fuerte golpe dentro de la casa lo interrumpió, me tense en la silla…Hasta que entro en el jardín.
Stephen tan perfecto como siempre, lleno de golpes, moretones por toda la cara, había sangre en sus manos…Los moretones tenían ya tiempo, pues ya empezaban a tener zonas amarillas.
Mi corazón se había detenido por un segundo al verlo así.
Solo había pasado una semana de mi traición y él estaba aquí…Quizá para matarme o a saber qué.
Nerón hablo ahora…
- ¿A qué se debe tu visita hermano? - lo invito a sentarse, este acepto.
Paso por mi lado dejando su olor tan varonil, no me quitaba la vista de encima, se sentó justo en medio de los dos, debido a su altura sus rodillas casi chocaban con la mesa, me miró ferozmente, aparte mi mirada sin saber qué hacer, había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo había visto. Su hermano le hablo.
- ¿Qué te ha pasado en la cara? - Su hermano lo miro con una expresión divertida, esperaba la respuesta de su hermano. Al parecer no se llevaban tan mal pues él estaba aquí, no se sabía el motivo real, pero tenerlo tan cerca le ponía los pelos de punta. Stephen al fin hablo.
- Pensaba que desde el momento qué me abandonaste…te había dejado de importar lo que me pasara - Stephen río, pero a su hermano no le hizo tanta gracia.
-Stephen...déjate de tonterías y cuenta de una vez lo que mierda te ha pasado en la cara. - Nerón ahora serio, lo miraba fijamente esperando su respuesta.
- Vengo a por ella...a padre, no le gustó nada la idea de que viniera hasta aquí, ella nos traicionó y sabes qué padre, la traición no la perdona nunca, a no ser que pagues con tu propia vida. - Stephen me miro con rabia, me horrorizaba ver tantos moretones en su bello rostro, sólo podía observar sus manos ensangrentadas. Él seguía hablando con su hermano sobre su padre, lo que su padre planeaba hacer conmigo sí yo volvía, planeaba derrocarnos a los dos.
Al fin, Stephen se dignó a hablarme.
-Tenemos que hablar, es…importante - se levantó de la silla y se dirigió hacia la casa, se paró en la puerta, Esperando que lo siguiera.
Me Levante de la silla y lo seguí, entramos en la casa y me llevo a la habitación de invitados donde se quedaría él mientras se arreglará lo de su padre.
Stephen había comentado con su hermano todo el plan de su padre, también había contado que se había peleado con él en varias ocasiones por qué Stephen después de muchos años se había dado cuenta por fin de que su padre lo utilizaba.
Entré en la habitación y la observé lentamente, me senté a los pies de la cama esperando a Stephen, este cerró la puerta detrás suyo y lentamente se acercó a mí, Se arrodilló delante mío y cogió mis manos y las entrelazó con las suyas apoyó su frente contra mis manos, yo solo podía esperar no sabía en ese momento lo que pasaba por su cabeza, levantó la cabeza dejando que viera su rostro tenía un semblante serio pero sus ojos demostraban la tristeza, Sólo se limitó a mirarme a los ojos por un buen rato hasta que consiguió emitir palabra.
-Ha pasado casi un mes, no te imaginas el dolor qué dejaste instalado en mí, tú traición y encima con mi hermano me rompió en mil pedazos. Se…-Hizo una gran pausa, estaba dolido pues su expresión ahora lo demostraba.
No podía articular palabra, me había asumido por completo en sus ojos grises, eran tan hipnotizantes.
-Vine por ti, yo te traicioné antes, pero, debes saber que fue por mi padre, yo… yo… No soy capaz de hacerte daño yo te quiero, sólo quería decírtelo una vez más.
No sabía que decirle todo esto me está abrumando demasiado.
- ¿Qué te ha pasado en el rostro? ¿quién te ha hecho eso? - Dije acariciando el rostro levemente, él cerró los ojos instintivamente.
-Tuve una pelea hace poco estaba tan roto que necesitaba sangre, necesitaba sacarte de mi cabeza fui a un bar iba borracho una chica se acercó a mi le seguí el juego tenía novio y bueno ya te puedes imaginar el final - guardó silencio esperando mi respuesta
- Te lo mereces por imbécil - reímos levemente
- Podrás perdonarme algún día -me puse seria pues había dolido demasiado su traición
No podía tenerlo en frente mío y estar así con él, traición se paga con traición y creo que eso había sido suficiente lo quería y eso no iba a cambiar por nada.
-Estás perdonado, sólo tienes una oportunidad más no podré soportar otro traición ni mentiras ni engaños ni nada …- mi voz se rompió al final de mis palabras, él lo noto, se puso de pie y me atrajo hacia él, su calor me abrasaba, su olor había inundado mis fosas nasales, tan varonil, mi cabeza daba mil vueltas sentimientos encontrados lo odiaba y a la vez lo quería, este demonio sería mi perdición…
Me agarro de la cintura pegándome a él, pego su frente con la mía, se acercó lentamente a mis labios y poso los suyos suavemente, solo con ese roce sentía que me temblaban las piernas, el beso se intensifico, se pegó a mí por completo dejándome contra la barandilla y aprisionándome contra ella, bajo sus manos hacia mi trasero, metiendo la mano por mi pantalón corto de pijama que llevaba y me dio un apretón contra su erección…
Me puse de puntillas y le rodeé el cuello con mis brazos para poder profundizar el beso, lo deseaba, deseaba que me hiciera suya, necesitaba sentirlo conmigo, si esta iba a ser mi última noche aquí, quería unirme a el de todas las maneras posibles.
Su beso aumento, ahora era voraz lleno de anhelo, baje mis manos sobre su torso y levante su camiseta hasta quitarla, la tire lejos de nosotros, una risa se le escapó de los labios, seguimos besándonos, metí mi lengua en su boca, saboreando su exquisito sabor, cada rincón de su boca, el me cogió y me elevo haciendo que entrelazara mis piernas a su cadera, se sentó en la cama conmigo encima y me quito la camiseta de tirantes dejando mis pechos al descubierto pues no llevaba sujetador.
Cogió mis pechos entre sus grandes manos, rozando así mis pezones con sus pulgares, una corriente eléctrica paso por mi columna vertebral, un gemido salió de mi boca y eso lo excito más, pues un gruñido salió de sus perfectos labios, en un rápido giro me dejo encima de la cama, dejándome debajo de su gran cuerpo, me aproxime con anhelo a desabrocharle los pantalones, este se incorporó y se los termino de quitar, dejando a la vista sus bóxer negros, con su gran erección palpitante, el me imito y me quito mis pantalones observando mi ropa interior, solo consistía en una pequeñas braguitas brasileñas de encaje, me ruborice, su mirada era demasiado salvaje.
Se puso encima de mí, apoyándose en sus antebrazos para no dejar todo su peso encima mío, besándome ahora más tierno.
-Stephen…-dije con satisfacción.
Arranco las pequeñas braguitas de un tirón, dejándome desnuda por completo, con eso agarro un gran gemido de mi garganta, termino de quitarse su bóxer, me sujeto de las muñecas y me las levanto por encima de mi cabeza, cosa que me desespero, quería tocarlo. Empezó a darme besos por el cuello, bajando así hacia mis pechos, solo podía gemir y decir su nombre entre susurros, se adentró en mi lentamente, así soltándome las muñecas, sujete su rostro para así besarlo y absorber su labio inferior, con cada movimiento suyo, el placer crecía bajo mi bajo vientre.
-Vamos…pequeña…-Sabia que el llegaría al clímax en poco tiempo…Clave mis uñas en su espalda…Ahora tomaría yo el control, yo dominaría al demonio.
En un rápido movimiento lo deje debajo mío, quedando ahorcajadas de él, sin separarnos, empecé con el ritmo, vi su rostro de placer, unos segundos después hice que llegara el al clímax completo, con sus manos apretando fuertemente mis caderas contra él, hizo que mi orgasmo explotara en mi vientre…
Me acomode en su pecho y quedamos viendo como ya empezaba a aparecer los rayos del sol por el horizonte, se quedó durmiendo y esta era mi oportunidad.
Lo había echado tanto de menos y ahora tendría que abandonarlo, tenía que solucionar demasiadas cosas tenía que volver a la Universidad, tenía que volver a ver a mis amigas había desaparecido sin ninguna explicación seguramente me daban por muerta tendría que ir a ver a mi abuelo muchas preguntas sin respuesta quedaban todavía y tenía que solucionar mi vida anterior para volver a empezar otra nueva.
Lo observé por última vez, mientras que me vestía, esta vez con unos pantalones negros ajustados, me puse un jersey azul y me hice una coleta alta.
Baje por las grandes escaleras, para dirigirme hacia la puerta, hasta que se oyó la voz de Stephen- Quería darte algo…es un regalo…-Dijo bajando por las escaleras y dejando una cajita negra en mis manos. Lo miré asombrada, abrí el regalo lentamente.
En la cajita había una cadena, en el final de ella había un pequeño corazón rojo de cristal, y colgaba también en plata el nombre de Stephen…era una maravilla.
-Gracias…es precioso-Dije tendiéndoselo para que me lo colocara.
-Es mi…mi corazón, es tuyo-Me volví, dándole un tierno beso.
Amaba a ese hombre, pero no salió nada de mi boca.
-Vuelve…-Dijo en un susurro, cerré la puerta detrás de mi escuchando un fuerte golpe, un sollozo salió de mi boca, miré al frente y Nerón me esperaba apoyado en su coche n***o, para llevarme al aeropuerto.
Cuando me dispuse a bajar Nerón sujeto mi brazo parándome en seco. Acaricio mi rostro.
-Mi casa es tu casa, cuando estés lista…Vuelve. - Cogió mi rostro y acerco el suyo lentamente y me dio un beso casto en los labios, no sabía reaccionar, segundos después le devolví el beso…No sabía porque, pero lo hice, me aparte de él y baje del coche rápido.
Mi cabeza daba mil vueltas.