Fiesta de la victoria.

1050 Words
Kang Dae 6:00pm. Ven al gimnasio. cómo ya era costumbre corri apenas leí su mensaje, Pero por el reciente partido los pasillos estaban llenos de estudiantes eufóricos, me tomo mis tiempo de lo normal llegar al gimnasio. Para cuándo logre llegar el lugar estaba completamente vacío, no había rastro de Ryan ni de Kang Dae. — ¿Disculpa has visto a Kang Dae? — Pregunte a la primer persona que me tope. — Si, lo ví dar vuelta al final del pasillo. — gracias. — Agradezco brevemente y corro detrás de Kang Dae sin éxito, no importa cuánto avanzará no podía encontrarlo. Después de caminar por los que parecía mucho tiempo logré escuchar gritos de festejo, parece que el equipo sigue emocionado. Avanzo guiandome por el sonido de las voces, todo parece indicar que voy por el camino correcto, me he topado con tres jugadores del equipo. — Disculpa. — Grito para que el jugador que va cruzando por delante de mi se detenga. — ¿Te has pedido? — Pregunta confundido. — No, estoy buscando a Kang Dae. Una sonrisa misteriosa aparece en su rostro. — Sígueme.— Avanza unos cuantos pasos hasta una puerta donde finalmente se detiene. — Adelante. — Abre la puerta para mi. — Dae, te buscan. — Grita parado detrás de mi. Desearía tener algo más que mi teléfono en mis manos, algo lo suficientemente grande como para cubrir mi rostro. Toda la habitación está llena de hombres sin camisa y Kang Dae no es la excepción, aparece utilizando únicamente unos shorts y una toalla alrededor de su cuello, su torso está completamente desnudo y desprende un aroma a jabón y perfume. — ¿Que haces aquí? —Me pediste que viniera. — Respondo molesta. — Te pedí que me vieras en el gimnasio ¿que haces en el vestidor de hombres? — Yo... te busque Pero no estabas así que te busque y uno de ellos me trajo hasta aquí. — Explico con la mirada fija en mi celular. — podemos...¿podemos hablar en otro lugar? — pido incómoda. En un movimiento empuja la puerta y me liberta de aquella tortura. — Hay una fiesta está noche. — Oh, bien, que te diviertas. — tienes que venir, Ryan estará ahí, los ví durante el partido así que no puedes perder tiempo. — ¿Cómo puedes estar tan seguro? — Es en su casa, te enviaré la dirección. El sol se ha ocultado, sin darme cuenta pase todo el día en la universidad, me siento cansada y somnolienta. Me sorprende que la fiesta sea en casa de Ryan, no parece el tipo de persona que disfruta de las fiestas. Animada por nuestra conversación de la tarde, busco dentro de mi guardarropa y me mento a bañar. Nunca antes he ido a una de estas fiestas, no tengo idea como debería vestir, termino eligiendo un vestido rojo y unos tenis. Kang Dae 8:55pm Voy en camino, ¿necesitas que te recoja? para: Kang Dae. No, tomaré un taxi, te veo ahí. Estoy nerviosa, mis manos sudan y mies piernas no dejan de temblar, en lugar de estar en casa de mis padres para pasar el fin de semana estoy de camino a una fiesta. No pusieron objeción en cuanto les dije que iría a dicha fiesta con Kang Dae, al parecer se ha convertido en su persona favorita, quizá omití un poco de la verdad, es cierto que Kang Dae estará ahí, Pero a quien espero ver realmente es a Ryan. — Aún recuerdo las fiestas de la fraternidad. — Comenta el taxista en cuanto llegamos a la casa de Ryan. Incluso dentro del auto el sonido de la música es fuerte, Pero en cuanto bajo del taxi se vuelve ensordecedor. Escribo un mensaje para Kang Dae Pero no responde, comenzó a recorrer el lugar, las personas no dejan de chocarse conmigo. Finalmente Kang Dae aparece, está sosteniendo dos vasos. — Toma. — Me entrega uno de los vasos con un líquido oscuro. — No bebo. — Es un refresco. Doy un sorbo y efectivamente es cola. — ¿Que tengo que hacer ahora? — Lo que quieras, es una fiesta. — Se lleva el vaso a la boca y bebe la mitad de lo que parece ser cerveza. Quise avanzar, Pero, después de un paso me detuve. — Nunca antes fui a una fiesta como está. — Confesé sin mirarlo a la cara. — No existe un reglamento Atteneri, puedes hacer cualquier cosa que quieras. — tomo mi mano y me guío hasta el interior de la casa. El sonido de la música era más tenue en el interior, y las luces cambian de color constantemente. — ¿Tienes buena puntería? — Si. — De lo contrario tendrás que beber. — Me llevo hasta una mesa con vasos a los extremos. que no haya ido a una fiesta no significa que sea tonta, conozco el juego. — Empieza. — Ordenó desafiante en cuanto se situo al otro extremo de la mesa. Tome una de las diminutas pelotas y la lance. Salte de emoción al ver que había atinado a uno de los vasos, sin dudar Kang Dae bebió el contenido de un solo trago. Con un golpe seco, coloco el vaso vacío sobre la mesa y tomo una de las pelotas, entorno los ojos y lanzo la pelota que rebotó en la mesa y termino perdida en algún lugar de la casa. Le mostré mi lengua y me burle de él por no atinar, lanzamos una tras otra sin detenernos, hasta que el extremo de Kang Dae estaba prácticamente vacío, queda solo un vaso, mientras que los míos estaban aún completos. En el penúltimo lanzamiento la pelota entro en uno de mis vasos, apreté los labios y levante el vaso, pero, no fui la única, Kang Dae también levantó su último vaso y lo inclino hacia mi como un brindis. El primer sobró tuvo un sabor amargo y desagradable, sentí mi cuerpo entra en calor conforme la bebida entraba en mi cuerpo. — Eso fue increíble, eres realmente buena en esto. Alguien me estaba felicitando, Pero Kang Dae tenía los labios pegados a su vaso, la voz provenía de alguien a mi lado. Me gire únicamente para confirmar que se trataba de Ryan.
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