Número desconocido.

1153 Words
xxx000xxxx mensaje de texto. Ven a la cafetería del campus. xxx000xxxx mensaje de texto. Ahora mismo. Mire el número fijamente un par de minutos sin poder recordar a quien le pertenecía, no era solo un mensaje el que había recibido, si no dos y estaba pidiendo verme. Atteneri. ¿Quien eres? xxx000xxxx mensaje de texto. maldita sea. Aquella frase venía acompañada de una fotografía, aunque solo se podia apreciar su espalda lo reconoci de inmediato, era Ryan y estaba en la cafetería. Tome mis libros y corrí por los pasillos sin darme tiempo siquiera de ponerlos dentro de mi mochila, los abrace con fuerza y rogué que mis piernas no colapsaran a mitad de camino. — ¿Donde esta? — Pregunté en cuanto llegue a la mesa dónde estaba Kang Dae. — Ve y tráeme una malteada de plátano con chocolate. — Ordenó. — ¿Tengo cara de tu sirvienta? — Solo hazlo. — Levanto la mano y me entrego una tarjeta negra. De mala gana la tomé y me encamine hasta el mostrador. — Maldito engreído, se cree dueño de la gente.— Refunfuñe molesta por tener que seguir sus órdenes. — Ouch. — me queje e inmediatamente me lleve una mano a la nariz para intentar calmar el dolor que me provocó el golpe. — ¿Estás bien? — Pregunto la persona delante de mi. — Si, lo siento no estaba mirando por dónde caminaba. — Levanté la mirada y por un segundo crei estar alucinando. — yo... Yo... Nery. Justo ahora mi legua decide desconectarse de mi cerebro, quiero golpear mi cabeza contra la pared ahora mismo. Le ordene a mi lengua trabajar correctamente y formule una disculpa. — Lamento haberte golpeado, estaba distraída.— Apenas termine la última palabra me di la vuelta e hice un esfuerzo por no echarme a correr. Me senté en la mesa dónde se encontraba Kang Dae y cubrí mi rostro avergonzado con el menú. — Vaya, no estabas bromeando, realmente no sabes cómo hablar con alguien. — Dijo en tono de burla. — Te lo dije. — Murmuré avergonzada y deslice su tarjeta sobre la mesa. Escuché como resopló, levanté la vista sobre el borde del menú y lo ví masajearse el puente de la nariz. — De ahora en adelante, haz lo que te diga y ven a mi en cuanto te llame. Quería discutir, quería negarme, me molesta su tono autoritario, pero sin su ayuda para final de mes estaríamos nuevamente en casa de la chamana. Supongo que por esta ocasión puedo hacer lo que él pida. A partir de ese día los mensajes de Kang Dae comenzaron a llegar con más frecuencia. kang Dae 6:45am Entra al campus por el estacionamiento trasero. Kang Dae. 9:53am Ven a la sala de conferencias. Kang Dae. 1:27pm Ve al campo de fútbol a las 2:30pm No había ni un hola, un por favor, nada, simplemente ordenaba y yo cumplía inmediatamente. — No puedo más...— jadee mientras intentaba recuperar el aliento. — Bebe. — Me ofreció una botella de agua. — ¿Para que me llamaste? — Pregunté después de beber la mitad del agua que me dió. — para que veas el partido claro. — ¿Cuál partido? — Pregunté al darme cuenta que las gradas estaban completamente vacías. — El de fútbol. — Explico. Hasta entonces me di cuenta de que estaba vestido con el uniforme del equipo. Llevaba puestos unos ajustados pantalones, unas hombreras que lo hacían ver aún más grande, tenía unas líneas negras pintadas debajo de los ojos y unas cuantas perlas de sudor corrían por su frente. — Es muy obvio que siempre llegues cuando el se encuentra en algún lugar, así que por hoy tendrás que esperar pacientemente a que el llegue. — ¿cómo sabes que vendrá? — El grupo tiene que venir a apoyar al equipo, está es la zona asignada al grupo. — Señaló un grupo de lugares marcados como reservados. — Toma asiento cerca de aquí. Busque un lugar cerca a los asientos reservados y lo más alejado del calor abrasador del sol. Observé mientras tanto como Kang Dae calentaba con su equipo, corrían y daban saltos sin dificultad. poco a poco los lugares comenzaron a llenarse, hasta que todo está lleno excepto los reservados. Había algunos rostros desconocidos, luciendo playeras con los colores del equipo contrario, nunca antes había presenciado un partido, ni siquiera lo he visto por televisión, es increíble la energía desbordante que transmiten las personas. — Hola chica desconocida. — Saludo una voz masculina cerca de mi oído. En este punto ya podía reconocer su voz fácilmente, durante la última semana nos hemos visto innumerables veces. — Hola. — Respondí nerviosa, a pesar de la cantidad de veces que nos hemos visto, nunca hemos conversado a excepción de la vez que lo arruine todo en la cafetería. — Parece un poco tarde para presentaciones, pero, soy Ryan. — Atteneri. — ¿Vienes a apoyar a Dae? — ¿cómo? — A Kang Dae, el quarterback. — Señaló al centro del campo, justo cuando el número 10 de Kang Dae hacia un lanzamiento. — ha, no... es decir si, a todo el equipo. — Entiendo, creí que eran cercanos, ya sabes, todas las veces que nos hemos visto ustedes siempre están juntos. Oh por dios, él realmente me ha notado, sabe quien soy y recuerda todas las ocasiones en que nos hemos visto. — Se puede decir que nuestras familias son algo cercanas. La conversación fluyó tan espontáneamente que no nos dimos cuenta que el partido había terminado, si no hasta que el campo explotó de auforia por todos los estudiantes que gritaban y saltaban festejando la victoria de su equipo. Me contagie de la euforia y con un movimiento instintivo abrace a Ryan. Casi no puedo creer que sus brazos me están envolviendo y que sigo en mis cinco sentidos, no te desmayes Nery, disfruta este momento. Cómo todo en esta vida nuestro abrazo llegó a su fin cuando Ryan fue arrastrado por su grupo de amigos. Aún con las mejillas sonrojadas y la piel donde sus brazos habían tocado ardiendo me concentre en el festejo de los protagonistas del partido. Eran igual a un grupo de cavernícolas, se golpeaban el trasero unos a otros, brincando bruscamente sobre sus compañeros, su festejo parecía incluso doloroso. La estatura de Kang Dae lo hace destacar unos centímetros por encima de sus compañeros, dos de ellos se acercaron sigilosamente y cuando estuvieron los suficientemente cerca lanzaron todo el contenido del enorme termo de bebida energética, dejando a Kang Dae comoletamente empapado de líquido rojo. Entre tanto caso su mirada se cruzó con la mía. — ¡FELICIDADES! — gesticule con los labios y levante los pulgares. respondió con un guiño y se perdió entre los estudiantes que bajaron a festejar con el equipo. Parece que ambos tenemos algo que festejar hoy.
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