Sonó la alarma temprano, Todoroki apagó su celular y miró la hora, ese día comenzaban las pasantías en las agencias. Se levantó con ánimo, pues también debía llegar Bakugõ a vivir con él. Se metió a la ducha, miró al espejo y vio su cabello revuelto- Creo que el libro que me prestó oniisan me dará buenas ideas- se dijo mientras se desnudaba.
Salió y se vistió con su traje de héroe, aún faltaba más de una hora para irse a la agencia.
-A ver, qué se supone hay para desayunar- fue hasta la cocina para ver qué preparar. Puso la cefetera y sacó unos huevos. Estaba en lo mejor, cuándo tocaron el timbre- ¿Quién rayos es tan temprano?- se dirigió a la puerta y abrió- ¿Ba...Bakugõ?- dijo algo sorprendido.
-Qué me ves idiota. Me dejarás pasar o qué- Todoroki miró a un costado y vio la maleta que traía.
-Bienvenido a mi humilde morada- le dijo el bicolor dándole espacio.
El cenizo tomó su maleta y entró, se sacó los zapatos y avanzó al interior.
-Creo que tenemos conceptos diferente de "humilde morada".
-Mí padre suele exagerar un poco las cosas en cuánto al dinero.
-¿Sabe que viviré contigo?.
-No.
-¿Qué?!.
-Tranquilo, hoy hablaré con él.
-Me va a quemar.
-No seas tan llorón.
-Hablando de quemar huele a humo.
Ambos se giraron para ver la cocina con una llama sobre el sartén.
-Los huevos!!!- Shotõ corrió para apagar el fuego, detrás suyo Bakugõ. Todoroki tomó una bol con agua para tirar sobre el sartén, Katsuki antes que lo lanzara sobre los huevos, le dio un manotazo, el agua cayó al piso.
-¿Qué haces?!.
-Eres estúpido o qué!!- le gritó el cenizo- Sí tiras agua con el aceite caliente éste se inflama más!! Te podrías haber quemado el rostro!!- Bakugõ corrió el sartén del fuego y apagó la cocina. La llama bajó dejando ver tres huevos todos negros.
-Bueno, más quemado de lo que ya estoy no creo- dijo tocando su cicatriz.
Bakugõ lo quedó mirando. Sabía lo de su cicatriz, cierto día que escuchó al bicolor hablando con Izuku.
-No puedes cuidarte ni a ti mismo- le dijo el ojirubí secando el piso con un paño.
-Gracias.
El cenizo algo sonrojado, se limitó a suspirar.
-Por hoy conciné en mi casa- le dijo sacando dos bentos de la mochila- Deja eso ahí- el chico explosivo se metió a la cocina, y en sólo minutos hizo un desayuno japonés para ambos. Sirvió los platos.
-Increíble!- dijo Todoroki mirando la mesa, se sentó y dieron las gracias.
Bakugõ realmente cocinaba bien, todo le quedó a punto con un sabor bastante sabroso. Terminaron de comer. Dejaron las cosas en la cocina. Katsuki dejó ordenado y lavado.
-¿Cuál será mí habitación?.
-Ven- subieron una pequeña escalera y se dirigieron a un pasillo, habían puertas por ambos lados- Esta es mí habitación, la de enfrente es la tuya.
-Bien- abrió la puerta, el dormitorio era enorme, tenía su propio baño y un gran clóset, las ventanas llegaban hasta el piso- Me vestiré- dijo sacándose la ropa.
Todoroki se quedó parado en el umbral de la puerta, observando al cenizo vestirse.
-¿Qué me ves pervertido?!!. Lárgate!!.
-Miraba lo que será mío por treinta días- dijo con media sonrisa y antes que le llegara una almohada voladora, salió del lugar.
-Idiota.
Minutos más tarde estaban en la sala, Shotõ ordenaba las mochilas con los bentos, guardó unas botellas con agua y las cerró.
-Ya es hora, vámonos.
-¿Sabes conducir?.
-¿Con quién crees que hablas idiota?!.
-Bien, toma- le lanzó las llaves del Ferrari- Vamos.
Salieron del piso y bajaron en completo silencio por el ascensor. Shotõ de la nada recordó una escena del libro que estaba leyendo, miró de reojo al chico explosivo que llevaba el ceño fruncido. No sabía por que, pero ese día se veía sexy con su traje de héroe, ese detalle que tenía en el torso, el cuál dejaba ver sus marcados pectorales. Su antifaz lo llevaba en la mochila.
-Qué mierda me miras tanto.
Todoroki de un rápido movimiento se puso frente al cenizo y levantó ambas manos de éste sobre su cabeza, una de sus piernas estaba entremedio de Bakugõ, evitando que se moviera. El ojirubí quedó helado, viendo aquellas orbes heterocromaticas a escasos centímetros de su rostro. La mirada de Shotõ era penetrante, un lado frío y el otro cálido, una combinación que estaba comenzando a poner a Katsuki nervioso, sintió que un calor subía por sus mejillas.
-Suelta...mfgffm- Todoroki no dejó que su sirviente hablara, sus labios se estaban devorando al más bajo, la lengua del bicolor hacía estragos, Bakugõ estaba casi sin aliento, el mitad albino no le daba tregua. Saboreaba cada centímetro dejando que la saliva se acumulara.
-Mfmm- Bakugõ apretó los ojos y de alguna manera trataba de zafarse del agarre del bicolor, sin embargo al ser más grande Todoroki, tenía más ventaja. Sentía la calidez y el sabor de la lengua del medio albino, se estaba sintiendo algo extraño, dejó de forcejear. Shotõ le soltó una de las manos y ésta se deslizó por la cintura del más alto.
De pronto el ascensor se detuvo, Todoroki se corrió rápidamente y se puso serio, la puerta se abrió para que las personas pudieran ingresar. Dos chicas de veinte años aproximadamente, miraron divertidas a ambos varones, pues en lo atractivo, ninguno quedaba atrás. Luego les dieron la espalda y siguieron hablando.
Bakugõ no alcanzó a reaccionar quedando pegado en la pared, sonrojado y agitado, en la comisura de los labios aún tenía restos de saliva. Shotõ lo miró de reojo, el cenizo giró el rostro con el ceño fruncido, pero con las mejillas aún rojas, al bicolor le bajaron todos los instintos carnales al ver ese rostro del ojirubí. Respiró hondo y se tranquilizó, sabía que Bakugõ estaba ahí para ser su sirviente, ni él mismo se explicaba que pasó por su mente al besarlo cómo en la escena del libro, se supone que debía convertirse en su compañero y arreglar las diferencias. Tal parece que no estaba siguiendo en nada su propio plan. Aunque para ser sincero Bakugõ lo hacía sentirse extraño. Había algo especial en el chico explosivo que llamaba profundamente la atención del bicolor, pero no sabía que era.
El ascensor llegó al primer piso, las chicas bajaron mientras hablaban entre risas. Las puertas se cerraron quedando nuevamente solos, aún les quedaba bajar hasta el nivel menos tres que era dónde estaba el Ferrari de Shotõ.
-¿Porqué me besaste maldito enfermo?!!- le increpó el cenizo amenazando con pequeñas explosiones.
-Quería comprobar algo.
-De qué mierda hablas!!!.
-Nada Bakugõ, recuerda que eres mi sirviente por un mes, no tengo por qué darte explicaciones de lo que haga.
-De lo que hagas conmigo sí idiota!!.
-Lo hablaremos después- dijo acercándose a la puerta. El ascensor abrió y ambos bajaron.
Se subieron al Ferrari en completo silencio, dejaron las mochilas en el asiento de atrás. Bakugõ puso el auto en marcha y salieron rumbo a la agencia.
Se metieron por el estacionamiento subterráneo, Katsuki no quería que lo vieran junto a Todoroki. Se bajaron del auto con sus mochilas.
-Te mandaré un mensaje.
-Para qué!.
-Yo sabré para qué- le respondió el bicolor subiendo al ascensor, Bakugõ se fue por las escaleras.
Llegaron con los que serían sus tutores. Kirishima y Tokoyami habían llegado minutos antes que ellos.
-Kirishima-kun!!- le saludó Fat Gum quién venía en compañía de Amajiki- Hoy saldremos a patrullar algunos lugares conflictivos.
-Bien!! Hola senpai!.
-Hola Kirishima-kun.
El pelirrojo se retiró junto a su equipo.
-Bakugõ-kun, al fin llegas- le dijo Beast acercándose- Atenderemos algunos llamados de emergencia, en ciertos lados dónde son recurrentes. Vamos- el cenizo dio una rápido mirada a Shotõ y se fue con su tutor.
Todoroki aguardaba la llegada de Enji y Tokoyami de Hawks.
-Mmfm.
-Lo siento, pero necesitaba de tú néctar- le dijo Natsuo a su amante, ambos estaban escondidos en la sala de reuniones.
-Natsuo-kun, Tokoyami-kun debe estar esperándome.
-Lo sé. Nos veremos esta noche.
-En el bar- le sonrió a su albino y salió de la sala.
Hawks fue en busca de Tokoyami y se lo llevó a las afueras de la ciudad, debían investigar a unos mafiosos.
-Shotõ.
-Padre.
-Me ayudarás con el trabajo del rastreo a la Liga.
-¿Es enserio?.
-Sí, ubicaremos su última localización y saldremos a ver los alrededores.
-De acuerdo.
Unas calles más allá, en la agencia Prohero, se encontraba Midoriya quién iba saliendo en compañía de Gran Torino, el anciano le dijo que irían a patrullar las calles llamadas "puntos rojos" de la ciudad. Mirko junto a Kaminari y Sero debían seguir las pistas de un secuaz de la Liga, un personaje no muy importante que llevaba los recados. Sin embargo podía saber algo, por lo que su misión era seguirlo y espiarlo. Ojiro y Shinsõ se dirigían junto a Edgeshot para atender una investigación de contrabando.
Estuvieron todo el día en la calle, recorriendo barrios, callejones, edificios abandonados que eran usados de centro de reuniones, atrapando uno que otro ladrón callejero, deteniendo robos a supermercados o bancos. Caía la tarde y con ella los últimos recorridos.
Para Bakugõ: 20:05hrs.
-Llévate el Ferrari, saldré después de las 22:00hrs.
Dio enviar y espero respuesta mientras buscaban pistas en un edificio que había utilizado la Liga cómo escondite junto a su padre y varios policías.
Para bastardo:
-Quieres que te pase a buscar más tarde.
Todoroki leyó el mensaje y sonrió.
Para Bakugõ:
-No hace falta. Mí padre irá a dejarme. No me esperes para cenar.
Apretó el botón y envió el mensaje. Estaba sonriendo cómo estúpido, y se dio cuenta después, menos mal su padre no lo había visto.
Para bastardo.
-Ok. Tú cena estará en el microondas.
Shotõ inconscientemente volvió a sonreír. Parecía más una pareja de casados que de compañeros. Siguió su trabajo hasta después de las 22:00hrs.
Las misiones se mantuvieron así por días. El horario que tenían era extenso, de doce horas, a veces se podían pasar, además debían estar atentos a su celular.
Casi acababa la semana, para lo único que tenía tiempo Shotõ era de cenar tarde mientras escribía el reporte del día. Se veían con Bakugõ sólo en el desayuno, al menos platicaban cómo les iba en las pasantías y que tal iban sus reportes, pudieron convivir los primeros días sin que hubiesen peleas. Eso sería difícil de alguna manera, ya que al estar tan ocupados en las agencias, el tiempo que les quedaba lo usaban en ver las tareas que les mandaban de la escuela, y terminar los reportes. Se había hecho casi rutina el verse sólo en las mañanas, para luego salir juntos y volver separados al final del día.
Por su lado Midoriya hablaba poco con sus compañeros, cada cuál debía hacer sus tareas y reportes, además de patrullar e investigar junto a sus tutores. Pero sagradamente se enviaban un mensaje al final del día con Shotõ resumiendo su jornada.
Kaminari y Sero aprendían cada día más de la heroína Mirko. Denki hablaba poco con sus amigos, en el chat del grupo dónde Mina también compartía su día. Sin embargo aún no hablaba con Kirishima directamente, por cada día que pasaba todo recuerdo de las cabañas quedaba más borrado de lo que ya estaba. Sero en cambio quería hablar con Ashido, le dijo a Kaminari que lo haría al final del primer semestre. Abriría su corazón y se declararía a Mina. Ojiro y Shinsõ por su lado seguían al tan misterioso pero correcto Edgeshot, que les enseñaba técnicas de shinobis, mientras espiaban a los villanos. Mashirao seguía en contacto fiel por w******p con su querida Tôru, la chica le platicaba su día y vice versa. En cambio Shinsõ se centró por completo en la pasantía tratando de olvidar por completo a Midoriya. De hecho lo que más hacía era ignorarlo, lo saludaba cómo correspondía y de ahí no hacía más contacto visual. Le gustaba al peliverde, mucho, pero estaba dispuesto a olvidarlo para siempre.
Por fin llegó el tan esperado viernes, el fin de semana lo tenían libre a menos que les sonara el divino celular de la agencia. Ese día Shotõ se levantó algo tarde, Bakugõ cómo siempre estaba listo de temprano, se encontraba en la cocina haciendo el desayuno. El bicolor, vestido con su traje de héroe, llegó al lugar.
-Buenos días.
-Buenos días, que demonios pasa contigo, ¿acaso estás sordo?.
-¿Porqué?.
-Te llamé mil veces para despertarte, tienes el sueño pesado bastardo.
-Vaya, lo siento- fue entonces qué lo miró detenidamente.
-¿Y tú traje?.
-Jeanist pidió que fuera sin el traje. Me darán un disfraz para hacerme pasar por su hijo. Atraparemos la cabeza de una red de tráfico de joyas y drogas.
-Vaya, ¿qué papel harás?.
-Hijo de un inversionista del medio Oriente.
-Oye.
-Que quieres- dijo mientras servía el desayuno.
-¿Me podrías mandar una foto?.
-Estás demente!!! Para que mierda quieres tú una foto mía!!!.
-Para reírme de lo ridículo que te verás- le dijo con tono irónico, sabía que lo haría enojar.
-Ja!! Maldito bastardo, haré que tragues tus putas palabras- le dijo con ojos amenazantes.
-Cómo digas- respondió comiendo un trozo de pan.
En la agencia eran esperados por sus tutores. Enji se llevó de inmediato a su hijo pues habían dado con una pista fresca de la Liga. En el camino habló con su padre, le contó que un compañero que estaba haciendo la pasantía en esa agencia se quedaba con él, por la cercanía, pero no le dijo quién era, Enji tampoco preguntó.
Hawks y Tokoyami se perdieron en busca de un grupo de maleantes. Fat Gum junto a Kirishima y Amajiki seguían la pista de un barco que transportaba sustancias químicas derivadas de quirk, una investigación que llevaban alrededor de diez meses.
-Bien Bakugõ-kun, vamos a alistarte para la obra- le dijo Beast Jeanist dándole unas bolsas.
En las afueras de la ciudad, Endeavor junto a Shotõ y un grupo de policías y héroes rondaban buscando un cuerpo que habían visto de un Nomu recién salido. Estaban viendo los alrededores cuándo le llegó un mensaje.
Para bastardo.
Nos vemos en la noche idiota.
A Shotõ se le cayó literalmente la cara, no podía creer lo bien que lucia Bakugõ con ese traje. Sí parecía el hijo de un mafioso del medio Oriente. Miró fijamente su rostro, no, Bakugõ estaba hecho para ser un héroe, no un villano. A pesar de lo que digan algunas personas y la Liga.
Para Bakugõ.
Ve por ellos .
Apretó el botón enviar dándose cuenta después del mesajito que le había enviado al chico explosivo, sí lo leía bien decía ve por ellos tigre, eso había sonado bastante gay según él y más para el musulmán de la clase. Estaba esperando una respuesta llena de improperios. Pero no fue así, sólo dos victos decían que Katsuki había leído el mensaje. No hubo respuesta.
Del otro lado de la ciudad, un rubio cenizo recibió el mensaje con una pequeña sonrisa, sintiendo de alguna manera el apoyo de su compañero.
-Bien joven Li Chiang (nombre artista para Bakugõ), vamos por esos villanos.
-Vamos- respondió el chico con una sonrisa.
Cayó la tarde, su padre lo libró a las 20:00 hrs. Shotõ agradecido salió de la oficina y fue en busca de Bakugõ, Fat Gum le informó que aún no llegaban de la misión. Todoroki estaba algo preocupado, pero decidió confiar en su compañero.
Para Bakugõ.
Me dejaron ir temprano. Llévate el Ferrari. Te esperaré con la cena.
Envió el mensaje, fue por sus cosas y caminó a la salida. Se iba a encaminar cuándo vio en la vereda de enfrente a Natsuo.
-¿Oniisan?- miró hacia dónde se dirigía su hermano, con sorpresa vio cómo el albino abrazaba al héroe número dos- ¿Hawks?- algo contrariado el bicolor vio cómo ambos se alejaban y se perdían entre la multitud. Decidió caminar a su departamento. Tal vez después hablaría con él.
El lugar a pesar de ser grande, Bakugõ lo mantenía limpio, sin embargo desconocía que había una mucama que iba dos veces a la semana. Shotõ fue al baño y tomó una larga ducha. Cerró los ojos recordando la fotografía del ojirubí, lucia muy sexy. Salió, se puso una polera y un pantalón de buzo, tomó su celular y pidió sushi, no quería cocinar, por lo que prefirió pedir algo.
Eran pasada las 21:30, cuándo abrieron la puerta.
-Llegué- dijo Bakugõ sacándose los zapatos, entró lanzando la chaqueta al sillón.
-Bienvenido- le saludó Shotõ, el cenizo se sobresaltó.
-Creí que estarías acostado bastardo.
-Comamos- le dijo mostrando la mesa con los sushi.
-Iré a lavarme las manos.
Al rato después degustaban de los sabrosos sushi mientras conversaban.
-Atraparlos no fue lo difícil. Lo tedioso es todo el papeleo que viene después.
-Ya veo.
-Y.
-Y qué- preguntó el bicolor.
-Cómo me veía bastardo, y no mientas.
-Me retracto de lo que te dije.
-Ja! Lo sabía.
Terminaron de comer. Dejaron unos pocos guardados en el refrigerador y ordenaron el lugar.
-Bien, iré a ducharme.
-Espera.
-¿Qué quieres?.
-Toma.
-Qué putas es esto- dijo mirando las esposas color rojo.
-Quiero que vayas a la habitación que está detrás de la última puerta, te coloques las esposas con las manos atrás y mires hacia la pared.
-¿Qué?!.
-Es una orden.
Bakugõ algo contrariado tomó las esposas y se dirigió a la última habitación, abrió la puerta, la luz era baja. Vio un pequeño sillón y unos muebles.
-Maldito dos caras, qué se cree el idiota dándome órdenes- dijo colocándose una esposa, pasando su mano por atrás colocándose la otra. Se giró hacia la pared y ahí se quedó en silencio. De pronto una música salió de las paredes.
-¿Pero qué?!.
-Shhhh- se escuchó detrás suyo, Bakugõ se tensó al sentir la presencia del bicolor.
El medio albino se acercó con sigilo, al quedar detrás de él, pasó sus manos hacia adelante soltando la corbata de su traje, Bakugõ sólo miraba con enormes ojos cómo esas manos soltaban con habilidad el nudo y luego subía en forma de cinta para tapar sus ojos. Shotõ amarró la corbata después de tapar las orbes carmín. Tiró suavemente de ésta haciendo que Bakugõ ladeara la cabeza dejando libre su cuello, el cuál Todoroki mordió, Katsuki soltó un quejido y sus mejillas enrojecieron. Liberó su cabeza y fue a sentarse al sillón. Bakugõ con los ojos vendados, giró su cabeza en busca de Shotõ, al no sentirlo, supuso que estaría en el sillón, caminó unos pasos y se detuvo. Todoroki que estaba sentado, tomó de las caderas del cenizo y lo acercó dándolo vuelta para que se sentara sobre sus piernas. Katsuki comenzó a respirar algo agitado al sentir las manos del bicolor moverse por su torso y bajar a sus pantalones.
-¿Qu...- antes que preguntara Shotõ lo calló con un beso. Sus lenguas salían de sus bocas en movimientos circulares, sintiendo el roce y la calidez del contrario.
Las hábiles manos de Todoroki estaban soltando el cinturón del pantalón, metió al fin su mano por debajo de la ropa interior de éste y tomó su m*****o con fuerza para masturbarlo. Bakugõ apoyó su cabeza en el hombro del bicolor, mientras éste lo tenía tomado del cuello y con su otra mano liberaba el m*****o erecto del cenizo para que al fin se entregara al placer de las caricias de Shotõ. Bakugõ podía sentir su piel arder bajo el toque del medio albino.
-Mm ha- trataba de no gemir fuerte, mordía su labio inferior para evitar hacer algún sonido, mientras sentía que se derretía cada vez más.
-Quiero escucharte- le dijo en un susurro mientras pasaba su lengua por su oreja.
-Aaahhh mmm haa!!!- el cenizo acabó dejando el suelo lleno de su líquido. Su respiración agitada, hacían que Shotõ quisiera más. Le dio otro fogoso beso y soltó de las esposas. Se levantó del sillón dejando a Bakugõ semidesnudo y aún vendado.
-Pero qué- se dijo sacándose la corbata de los ojos y mirando a su alrededor- Maldito pervertido- dijo mirando su m*****o y el piso.
Se arregló la ropa y limpio el suelo. Luego de eso salió de esa habitación. Cerró y se dirigió a la propia. Todoroki tenía la puerta cerrada. Miró de reojo y entró a su habitación.
-Más vale que me duche- se sacó la ropa y se metió al agua, sin poder sacarse de la cabeza la sensación de las manos de Todoroki.
GRACIAS POR LEER