¿Qué quieres decir?

1353 Words
Este tipo me está amenazando ¿Que se cree? - Yo no pienso irme contigo. - Digo con toda la firmeza que aún me queda, pese a los litros de alcohol que mi estómago tiene. - ¿Ah, si? - Pregunta él girando para dejar dinero en el mesón del bar mientras, sorpresivamente, toma mi cintura y me alza por sobre sus hombros con una facilidad que me deja perpleja. - ¡Suéltame! ¡Canalla! ¡Bájame! - Grito encolerizada, pero él ni cede, ni me baja. - ¡Ya bájame! - Vuelvo a gritar ante su renuencia golpeando su espalda con mis puños, más su agarre es firme y no me suelta. - Por favor, Max. - Pido a regañadientes y lo escucho reír. - ¿Ahora dices mi nombre? - Oh, por favor... - ¿Te gusta que lo diga? - Si, realmente espero que el coqueteo sirva con este idiota. - Podría decir que me encanta... - ¡Ya cayó! - ¿De verdad? - Vuelvo a atacar mientras salimos del bar y él camina conmigo a cuestas hacia un auto. - Me encantaría que dejaras de hacerte la inocente conmigo. Esas falsas intenciones no me agradan, es más - Me baja sorpresivamente, pero teniendo la consideración de ayudarme a estabilizar mi cuerpo antes de moverme hacia el auto y apoyar mi espalda contra este - Me aburren las mujeres coquetas. Su cercanía y su facilidad para hacerme sentir extraña cuando me mira fijamente con esos profundos ojos verdes, me comienza a causar estragos, algo en él consigue que yo le preste toda mi atención mientras mueve esa boca que... ¡¡Condenado alcohol!! ¿¿Qué me estás haciendo?? Muevo mi cabeza intentando volver mi atención a lo que dice y no a los movimientos de su boca. - ... ¿De verdad crees que me interesas? - Espera... ¿Qué? - No... - Niego de mala gana con un movimiento de cabeza - Te equivocas demasiado conmigo, a mí me gustan los hombres y no los niños. - Digo con toda la arrogancia que tengo a flor de piel. - ¿Ah, si? ¿Y quién te dijo a ti que yo soy un niño? - Toma mi mandíbula y me obliga a mirarlo, algo que encuentro tremendamente sexy, pero no, ese tonto no puede verse sexy bajo ningún punto. - Eres solo un niño que necesita un club de fans para sentirse hombre. - ¿Un club de fans? - Se ríe mientras mueve su cabeza hacia un lado. - Si, un séquito de tontonas que te siguen a donde sea que vas. - Respondo algo intensamente, mientras él me observa con seriedad en sus ojos. - ¿Y eso por qué te molesta? Hasta donde yo sé, soy un hombre libre, puedo rodearme de cuantas mujeres quiera. - Su cercanía, su mano en mi cintura, su cabeza que se encontraba mirando hacia un lado y ahora gira de forma sexy y arrogante, me produce cierta molestia. - ¿Realmente te crees tan importante como para que tu séquito me moleste? - Digo retirando con cierto recelo e indiferencia la mano que tiene en mi cintura. - Entonces ¿Por qué lo mencionas tan frecuentemente? - Su mirada ahora me escudriña más cerca y mis bellos corporales se comienzan a erizar. - No... No me interesa... Mencionarlo. - Digo con cierto nerviosismo, pero no entiendo porqué me pasa esto. - No te creo. - Su rostro se acerca a mí y el alcohol comienza a hacer estragos. - ¿Y por qué te acercas tanto? - Le pregunto algo nerviosa... Si, ok, muy nerviosa. - Porque estoy seguro de que te mueres por besarme... - Se acerca aún más y yo ya preparo mis labios para recibirlo - Aunque eso no va a pasar. - ¡Hijo de...! - Grito molesta y golpeo su hombro mientras él ríe de su estúpida ocurrencia. - ¡Eres un imbécil! - Me alejo de él mientras continúa riendo, pero ya no me interesa, me muevo hacia un auto y lo hago parar. Al momento en que sus neumáticos comienzan a detenerse, una gran y fuerte mano me obliga a moverme hacia un lado mientras me empuja a un automóvil sin siquiera preguntarme. - ¡¿QUÉ CARAJOS TE PASA?! - Grito enojada cuando me doy cuenta de que es Max quién se cierne sobre mí en el auto. - ¡¿Qué diablos querías hacer?! - Me pregunta entre dientes - ¿Eres tan tonta como para hacer parar un auto y subirte sin saber quién diablos está conduciendo? - Su mirada y su mandíbula apretada me provocan algo de temor, pero luego me doy cuenta de que sólo está algo asustado, por lo que coloco mi mano en su rostro con delicadeza y lo miro con incertidumbre. - Sólo deseo irme a dormir. - Digo mientras él toma su cabello jalándolo hacia atrás. - Está bien, te llevo. - Se acomoda en el asiento ayudándome a sentarme bien y luego abre la puerta para bajarse y volver a ingresar, pero por el lado del conductor. - Gracias, Max. - Digo tomando mi bolso y buscando la llave del apartamento. - No te preocupes. No es nada. - Pero... Dejaste a tu club de fans en el bar. Quién sabe si te estarán esperando cuando vuelvas. - Intento hacer conversación, más no sé si quiero saber su respuesta. - No pienso volver ¿Por qué? ¿Te preocupa? - Uf, eres un verdadero idiota. - Digo con cierta náusea que me comienza a atacar deliberadamente. - ¿Yo? ¿Por qué no aceptas que te mueres por saber si me gusta alguna de ellas? - Sus elucubraciones me molestan sobremanera, por lo que arreglo mi vestido, mi bolso y me dispongo a salir del auto rápidamente en cuanto este pare. - ¿Qué te pasó? ¿Te comieron la lengua los ratones? - ¿Realmente naciste odioso? Porque si no es así, entonces no me explico cómo llegaste a ser un profesional en esto. - Si, supongo que nací así, pero también la vida se encargó de quitarme la alegría que alguna vez tuve. - ¿Quién fue? - Pregunto realmente interesada mientras me acomodo apoyándome en el respaldo del asiento en el que él va. - Ya te había comentado que mi ex novia, mi ex esposa y mi madre me hicieron ver las cosas de una forma diferente. Pero no puedo culparlas, ninguna de ellas es responsable de mis emociones ni de mis sentimientos. - Sus palabras me hacen sentir extraña, creo que ambos hemos estado en el mismo sitio. - Lo siento, yo sé lo que eso significa. - Mi mano roza su hombro y de pronto, su mano se posa en la mía. - Espero que eso te sirva de experiencia para no dejar que cualquiera te rompa el corazón. Recuerdo que me hablaste del novio de tu amiga, sin embargo, si ellos tienen una buena relación, eso sólo quiere decir que tendrás que aprender a vivir con eso y convivir con ellos. Realmente espero que lo olvides y que puedas dejar de verlo de esa forma, porque serás la única que sufra si no lo hace. Sus palabras me hacen sentir un tanto vulnerable, eso porque sé que tiene toda la razón, pero no por eso es más fácil dejar de amar a ese hombre. - Lo sé. - Digo aún con su mano en la mía. - Yo también lo sabía, sin embargo, no por eso se hacía más simple enfrentarse a la verdad. - Nuevamente tienes razón. - De pronto el auto se para y yo miro hacia afuera. Hemos llegado. - Gracias por traerme. - No te preocupes. Voy a estacionar el auto para subir a mi departamento. - Dice haciéndome entender que sólo se estacionará. - Bien, vamos. - Respondo con una ligera sonrisa. - ¿Quieres subir conmigo a tomar una copa? Si, esa pregunta lo cambiaría todo, de esa respuesta dependería mi propio futuro... Y el de él también.
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