Me giro rápidamente y lo miro a los ojos. Esos ojos verdes que me llaman profundamente la atención.
- ¿Quién carajos eres tu? - Pregunto un tanto sorprendida.
- Soy Max, ya te lo dije. Ahora déjame pasar, que necesito bajar. - Pasa a mi lado tomando mi brazo para moverme y sube al ascensor.
- ¿Conoces a Blake? - Pregunto antes de que se cierren las puertas del ascensor, mientras él me mira estupefacto.
El ascensor cierra sus puertas y la mirada extraña de Max me hace sentir que solo fui una tonta por pensarlo, Blake jamás me invitaría a conocer a alguien como este idiota, no, no lo haría.
Me muevo rápidamente hacia mi departamento y abro, aún un tanto confundida, voy al baño y me mojo el rostro, necesito sentirme más tranquila, así que coloco la cafetera y decido que hoy me quedaré en casa, necesito plasmar en un par de hojas blancas todos los pormenores de este ansiado, pero accidentado viaje.
Cuando son las diez de la noche, recibo una llamada de mi madre, contesto con mucho pesar y ella no espera ni un segundo para comenzar con el bombardeo.
- ¡Hija! ¿Dónde diablos estás? - Si, ya me lo imaginaba.
- En las Bahamas, mamá. - Ahora el pesar se vuelve aún mayor.
- ¿Y a quien le avisaste? - Si, ya he mencionado que la relación con mis padres no es la mejor. Al menos con mi mamá, mi papá es algo más estrecha.
- Le avisé a mi papá, es más, estoy pensando en abrir un negocio acá. - Digo tranquilamente, mientras ella comienza con la historia.
- ¡No puedes quedarte allá, Alma, te dije que tenemos muchas cosas que ver ahora! - Grita en el teléfono y mi mundo comienza a detenerse.
- Mamá, es mi vida, yo voy a ver lo que...
- ¿Tu vida? Por Dios, Alma, estás comprometida, sabes que debes casarte, lo sabes desde niña, no me vengas con eso de que es tu vida y que tú verás lo que haces con ella.
- No, mamá, sabes que jamás me voy a casar. Mucho menos con alguien a quien no conozco ¡Eso es injusto!
- ¿Injusto? Injusto sería perder aquello por lo que tanto hemos luchado tu padre y yo. Sabes muy bien que desde tu nacimiento estás prometida a la familia Knight, no vengas ahora a intentar cambiar las cosas, te vas a casar y para eso debes volver cuanto antes. Te espero acá.
Y me corta.
Así tan fácil.
Sólo me corta.
Para ella yo me he transformado en una moneda de cambio que sólo tiene valor por lo que le puedo traer a la famila. Está muy claro que ella no me ve como a la hija a la que siempre quiso tener. Pero bueno, así son mis padres.
Me tumbo en la cama y me despido del mundo, pero un mensaje me despierta.
WhatsApp de Blake:
"¿Cómo están las vacaciones? ¿Ya conociste a Max? Cuentame de ti."
Me siento y tecleo un mensaje de vuelta, tengo muchas dudas y muchas ganas de hablar con alguien, además, Blake es alguien neutro aunque esté de tu lado.
WhatsApp de Alma:
"Aún no he conocido a ese Max, pero frente a mi puerta hay un tipo de ojos muy verdes, así, como los tuyos, idiota, altanero, arrogante y muy imbécil que también se llama Max ¿Será ese? Además, mis vacaciones no van tan bien como las había planeado. Mis padres quieren que vuelva porque, según ellos, fui prometida de niña a un matrimonio que no me interesa tener y no sé qué voy a hacer ¿Cómo estás tu?"
Me muevo para colocarme los zapatos y decido ir al bar, a esta hora está muy abierto así que nadie me dirá que no puedo beber.
Tomo el pomo de la puerta y me pregunto internamente si debo mirar a través de la mirilla, pero descarto esa idea ya que no me importa encontrarme con él ahora. Es más, me gustaría aclarar algunas dudas, así que abro y me dirijo hacia el bar.
Cuando llego, me siento en los taburetes de la barra y me dispongo a pedir un trago, eso hasta que alguien coloca una margarita delante de mí.
Un hombre de unos treinta años, con cabello castaño claro y ojos marrones se sienta a mi lado, lo miro de reojo y él sonríe, algo que no me sorprende ya que aquí hay muchos hombres dispuestos a coquetear con cualquier chica que tengan delante de ellos.
Bebo lentamente mi trago y pienso en las consecuencias de todo lo que he hecho desde que Nate llegó a formar parte de nuestros mundos y sólo comprendo que he sido una completa estúpida intentando vivir una vida que no es mía, mal que mal, mis padres ya han conseguido un esposo con el cual me casaré, tendré hijos y si llego a tener suerte, incluso me enamoraré de él... ¿Que más podría pedir?
La vida no siempre es tan mala, quizá esto es precisamente lo que debe pasar para que yo siga adelante y vuelva a encaminarme haciendo lo que me gusta y lo que nací para hacer, dedicarme a los negocios y tener una familia.
Si, hoy estoy demasiado melancólica, pero es que no tengo otra opción, cada vez que esa mujer me llama y me habla de sus planes para mi vida yo me coloco igual y es que no quiero que ella me maneje como si de un vehículo me tratase, pero no tengo la capacidad para decir que no, al menos no viviendo bajo su techo y trabajando en alguna de sus empresas, es por esa razón que siempre he buscado mi camino, uno que me permita salir de la constante oscuridad.
Tres margaritas después, me giro sobre el taburete en el que me encuentro sentada y puedo ver que al otro lado del bar el idiota continúa con su séquito, esas mujeres ahora se han convertido en su sombra, no lo dejan solo ¿Qué mujer tan tonta puede vivir sin amor propio detrás de un imbécil como ese?
Tsss....
Mejor me voy de aquí antes de que la estupidez se me pegue como una goma de mascar.
Me levanto del taburete y una sensación de mareo provocada por el (alguno que otro) trago que me bebí antes, me obliga a sentarme otra vez.
- ¿Estás bien? - El hombre que está sentado a mi lado me toma del hombro y me ayuda a colocar mis pies sobre la tierra (literalmente).
- Si, muchas gracias. - Digo con toda la arrogancia que mi mala postura me permite.
- ¿Puedo preguntar cual es tu nombre? - Su sonrisa me produce algo así como escalofríos, mientras una mano rápidamente me aparta de él llevándome a un pecho firme y duro.
- ¡NO! - Responde fríamente y es cuando noto al idiota de Max a mi lado.
- La señorita puede responder sola... - El tipo intenta hacerse el lindo sonriéndome, sin embargo, el tonto a mi lado no se deja vencer tan fácilmente.
- Si yo digo que no, es NO ¿Comprendes el español o te lo digo en inglés? ¡I said no! - Whoa... Eso se escuchó muy bien en mis oídos, hasta casi sonrío.
- Pero ella puede decidir... - El tipo insiste, pero Max es más inteligente. Eso se puede ver a leguas...
- ¿Quieres desaparecer sin explicación? Soy un maldito psicótico dispuesto a eso y más ¡Piérdete! - Grita la última palabra y me hace reír.
- Bien, caballero de la armadura oxidada, puedes volver con tu club de fans que yo me voy. - Hablo mezclando las palabras y él sonríe, algo bonito a decir verdad.
- De aquí no te vas sola. Voy por mi saco. - ¿Y encima me da órdenes? ¿Quién se cree?
- ¿Y tus fans no van a molestarse? - Grito por sobre el sonido de la música.
- No son mis fans y tú no vas a volver sola, así que te callas y caminas, o te llevo en mi hombro ¡Tú decide!
¡¿Qué carajos?!