Narra Gavriel
Recibí una fuerte noticia, algo que no esperábamos, nunca me preparé para algo así. La persona que cuidó de mi desde los diez años y cuidó de mi hermana, había fallecido por una falla cardiaca. Sentí culpa por pensar que pudo ser producto de la fuerte conversación que tuve con él en la mañana, sentía que era yo la razón de que ahora ya no esté entre nosotros. Pero los médicos nos dijeron que era algo que se veía venir, pues su corazón estaba débil y no soportaría una falla más.
—No estés triste, esto no es tu culpa, nadie quería que el abuelo partiera de nuestro lado. Él te amó mucho y tú también a él, así que no hay rencores, hiciste lo que él quería. Todo el tiempo te fue moldeando con sus propias manos hasta lograr lo que eres ahora, él quiso que estudiaras en la mejor universidad la misma carrera que él y lo hiciste, que te especializaras en lo que sentía que era mejor para ti y lo hiciste, quería que estuvieras a cargo de los negocios y lo hiciste, así que no te llenes de culpas que no te corresponden, el venía enfermo hace muchos años, su corazón ya no estaba bien; por lo menos ahora ya no sufrirá más.
Mi hermana trataba de consolarme, muy en el fondo yo sabía que no cumplí todo lo que él quería que hiciera, pero al menos, se fue tranquilo al saber que sus negocios quedaron bien respaldados.
—Podremos salir de esto, seremos fuertes, aun nos tenemos a nosotros.
Lyah me rodea con sus brazos, es la única mujer en la que puedo encontrar tranquilidad, mi hermana es mi tesoro más preciado, es la única mujer llena de valores en la que puedo confiar plenamente.
Los días pasaban y el duelo era duro de llevar, nos mantuvimos en casa un tiempo sintiendo la ausencia de mi abuelo Dante. Era un hombre tan increíble que ahora de en nosotros muchas anécdotas hermosas, marcó mi vida desde que era solo un niño.
—¿Mañana volverás a la empresa?
—Sí, ya debo volver, se han pausado un par de cosas, por lo que tengo que regresar.
—Te irá bien, hacer cosas de trabajo te ayudarán. Oh, el señor Dante fue tan buen hombre que lo extrañaremos demasiado.
—Si —respondí mirando hacia el techo.
—Estos días se sentía muy sola tu oficina —dice Anita, la recepcionista—. Espero estos días poder visitarte.
La mujer pasa su pierna por encima de mí, la acaricio un poco mientras mi mente sigue perdida en múltiples pensamientos.
—¿Qué tienes?
—Nada, solo pienso en algunas cosas.
—Déjame ayudarte con ese estrés.
Anita empieza a darme besos por el pecho, baja por mis costillas haciendo que eso me relaje, cerré mis ojos y dejé que ella siguiera en lo suyo. Fui sintiendo como bajaba por mi abdomen, esa sensación tan exquisita me hace aclarar la mente. Su boca llegó a mi parte más sensible, la dejé seguir en lo suyo, parece que esta mujer disfruta lo que hace, aunque sé que también disfruta cuando le dejo algunos billetes junto a su almohada.
Mi móvil empieza a sonar en el momento que menos indicado, quería ignorar el sonido, pero no podía concentrarme.
—Contesta, puede que sea algo urgente —dice la mujer limpiando su boca.
—Mierd* ¿Quién joderá en este momento?
Miré mi celular y era el número del abogado.
—¿Hola? Pedro, ahora estoy acopado.
—Gavriel, lamento interrumpirte, pero tengo que reunirme contigo y tu hermana.
—Bien ¿podemos reunirnos mañana?
—Oh, mañana tengo ir a Barcelona a primera hora, ¿será que podemos vernos hoy?
Rodé mis ojos y negué con mi cabeza, parece que no terminaré lo que empecé con Anita.
—Si, en un rato te veo en la casa.
La mujer me mira decepcionada por lo que escucha.
—¿Te vas?
—Sí, lo siento, es que tengo algo que hacer, es urgente.
Ella se queda sentada en la cama completamente desnuda.
—Está bien, espero que otro día podamos terminar. Por cierto, gracias por el collar que me obsequiaste, está precioso.
Anita fue dura al inicio, pero me costó un simple collar de oro para que abriera sus piernas.
—No fue nada.
Salí de su apartamento acomodando mi camisa, ya me hacía falta algo así, las tensiones de estos días fueron tantas que no podía aguantarme; tenía la cabeza enredada, en casa me sentía perdido, por eso recurrí a Anita.
Llegué a casa un poco antes de medianoche, espero que lo que el abogado tenga para decir sea muy importante para hacerme cortar lo que hacía antes.
—Señor, el abogado lo espera —dice una de las empleadas de la casa.
—Sí, ya lo sé. traigamos un poco de té, por favor.
Crucé hasta la sala de estar donde estaba Pedro esperando por mí, la empleada no tardó en brindarle el té caliente.
—Dígale a mi hermana que ya puede venir —le dije a la mujer que nos atendía.
No dejaría a mi hermana sola con el abogado en la sala de mi casa, Pedro es un gran amigo, pero cuando entra en confianza puede propasarse; es algo que puede hacer con las mujeres que quiera, pero no con mi hermana.
Lyah baja amarrando su bata, me gusta que vista de manera discreta, como una mujer decente.
—Pedro, buenas noches.
—Hola, Lyah ¿Cómo estás?
—Vamos al grano —dije para empezar—. ¿Qué es lo que tenías que decir que no podías esperar a mañana?
—Estuve revisando tu solicitud, es obvio que debíamos pasar a algo antes de eso.
Los nuevos contratos de algunos proyectos que debimos dejar en pausa por la muerte de mi abuelo, requieren la firma del CEO del banco, yo estoy en frente de todos los negocios del abuelo, pero las firmas siempre las ponía él, legalmente no soy el dueño DANIV, por lo que, para poder continuar con el trabajo; debemos hacer la lectura del testamento y recibir ese título que me acredite como nuevo CEO para continuar con nuestros proyectos. Es obvio, el abuelo me dejaría a mi cono nuevo dueño del banco, eso no es un misterio para nadie.
—Sí, vamos al grano —repetí.
—Bien, es claro que el título de dueño del banco es tuyo, aunque hay un par de acciones que son de Lyah, el señor Dante dejó también para su nieta un par de propiedades y un par de cuentas bancarias.
—Oh, no puedo creer que el abuelo haya hecho eso.
Mi hermana estaba algo sensible.
—Entonces, sabiendo lo que todos saben, ¿Qué debo firmar? ¿Qué debo hacer? Mañana iré al banco a primera hora y necesito agilizar.
—Gavriel, no será tan sencillo como crees —dice Pedro en un tono que no me agrada.
El hombre mira a mi hermana y luego me mira a mí.
—¿Qué no es sencillo? —cuestiono—. Todos saben que mi abuelo me dejó el banco para hacerme cargo, ya, deja de vueltas y empecemos con esto.
—Es que… pues sí, es claro —dice el abogado de la familia—. Él ha pensado en ti desde que estaba junto a nosotros en nombrarte como CEO del banco DANIV, por varios años has estado frente al negocio y has hecho un gran trabajo; él quiso que lo recalcara, por lo que él siempre estuvo orgulloso de ti, pero…
Los rodeos no son lo mío, me lleno de frustración y ansiedad. Algo aquí no me está gustando.
—¿Qué pasa? Has dado muchas vueltas para leer el testamento, necesito que te des prisa porque mañana debemos cerrar un par de negocios y necesito que me den esa titulación, no podemos echar esos contratos para atrás.
Pedro no quería hablar, lo que estaba haciendo que perdiera la paciencia.
—El banco es tuyo —repite por milésima vez—. Pero… el señor Dante Ivanov, dejó un par de cláusulas.
Fruncí mi ceño confundido.
—¿Te refieres a condiciones?
—Algo así, es que…
—¿Por qué no lo dijiste antes?
—Porque tu abuelo me pidió que lo dijera hoy, debía esperar que falleciera para poder contarlo, no podía decirlo antes.
—¿Qué es? ¿Qué condiciones puso mi abuelo? Sé directo, sin maquillar nada, ¿Qué es?
—El señor Dante Ivanov, dice que asignará como nuevo dueño del banco DANIV a su nieto Gavriel Ivanov Daza, entregará a él sus propiedades en Madrid, los edificios en Miami, las cuentas de banco del exterior y la colección de autos, su hacienda en las afueras de la ciudad y demás propiedades a su nombre independiente de las que mencioné, pertenecen a Lyah, solo si en un plazo de un año, contrae matrimonio y… —pedro se toma un segundo y se prepara para lo siguiente.
—¡Mierd*! ¿Qué?
—Y en un plazo de dos años tiene a su primogénito.
Abrí mi boca asombrado, tiene que ser una broma, el abuelo no puede hacer esto.
—No puedo hacerlo, en dos años no me casaré y menos tendré un hijo. Yo… yo no puedo, no puedo hacer eso ¿Qué pasa si no lo hago? ¿Qué pasa si no cumplo?
—Si no cumples, todas las propiedades, cuentas de banco y todo lo que esté bajo el nombre de Dante Ivanov, será donado al estado, incluyendo lo que dejó para su hermana.
—Eso no puede ser, el abuelo no puede hacernos eso; me está obligando a… Dios mío, nos dejará en la calle.
—Calma, hermanito, algo podremos hacer, no te preocupes.
—Tienes que hacer algo, Pedro, esto no es posible.
—No puedo hacer nada, la única manera es traer al señor Dante a la vida y que cambie de parecer, yo no puedo hacer nada. Sabemos que eso es imposible.