Mientras espero el taxi, la brisa fría me acaricia el rostro, pero no es suficiente para calmar el torbellino en mi cabeza. El taxi llega, y apenas me subo al asiento trasero, todo lo que ha pasado en las últimas horas me golpea con más fuerza. Me recuesto en el asiento, y mientras el coche avanza, no puedo evitar que mis pensamientos giren en torno a Hernán. Todo se está volviendo más complicado. No es solo lo que pasó hoy; es todo lo que ha estado ocurriendo desde que empezamos esta... relación. Cada día siento cómo él se vuelve más posesivo, más dominante, más insistente en tenerme solo para él. Lo sé, siempre ha sido así, esa es su naturaleza. Hernán tiene que tener el control en todo, pero ahora... ahora siento cómo ese control se extiende sobre mí, y aunque sé que no debería ceder t

