Pov: Emily Kambell.
— Esto de tenerte en otro continente no funciona demasiado, debo confesarlo, Connie —mientras le marco a mi mejor amiga, guardo la ropa en mi maleta.
Cómo odio que se haya mudado a Londres, si no fuera porque la perra será jueza. Es una oportunidad única para ella, además de asistencia legal gratuita de una jueza.
Al fin de cuentas todo es mi culpa, si ella no hubiera conocido a mi primo quizás seguiría en Los Ángeles.
— También te extraño, tienes que volver a viajar, Renata dice la nina Mily cada que toma el teléfono —sonrío con ternura, mi pequeña ahijada sabe que soy la mejor tía.
— Dile a mi ahijada que su madrina se irá a vivir con ella para que no me extrañe más —se carcajea.
— Qué loca estás, ven a vernos, te quedas unos días, cuando estés sin tanto trabajo, quizás —si supiera que estaré allí en poco tiempo.
— Ya estoy haciendo las maletas —vuelve a reír—. Hablo en serio, mi vuelo a Londres sale en pocas horas.
— Em…
— Quisiera decir que es por ustedes, adivina a quién le enviaron una propuesta de la revista Chandler…
— ¿Hablas de la revista de moda más leída de Londres? Mira que yo no sé de moda, pero conozco la revista Chandler —asiento con un sonido.
— Soy fabulosa, no tienes que decirlo, el éxito me llama y me harán una entrevista, si soy lo que buscan, quizás tenga trabajo en Londres, si no quedo, me quedaré un tiempo igual, debo ir a ver a Irina, quiero conocer su barriga antes que nazca mi sobrino.
— Em, es una excelente noticia, no veo la hora de tenerte aquí tan cerca, ¡qué emoción! Te prepararé la habitación de huéspedes y…
— Olvídalo, me pagaré un hotel carísimo porque quiero sentirme como reina y quiero follar muchísimo —miro mi tan llamativo y exagerado pene de goma, apoyado en mi mesita de luz.
— En ese caso… pensé que estabas en…
— La tregua al carajo, estoy harta de los hombres y creo que el problema es Los Ángeles. Londres; espero que tengas mejores hombres —se carcajea.
— También espero que sí, te mereces esos 30 centímetros —suspiro.
— Mis preciosos 30 centímetros, aunque con… ¿25 centímetros me conformo? Quizás, solo quizás exageré con 30 —su sonora carcajada casi me deja sorda.
— No entran, amiga, es un desperdicio. Tengo que colgar porque Renata se despertó, en serio te extraño, háblame cuando llegues y cuidado en el aeropuerto si abren tu maleta —lanzo una risa divertida.
— Envidiosas, ya quisieran tener un pene así de enorme. Te amo, saludos a mi bebé y te veo pronto, amiga —corto la llamada y tomo en mis manos el enorme pedazo de silicona.
Unos exactos 32 cm de largo, de pura silicona hipoalergénica, textura aterciopelada.
Mi hermano me dio el mejor regalo para mis 30 años.
Si tan solo hubiera sido adosado a un hombre de carne y hueso.
Lo meto a la maleta y creo no entrará.
— Vamos, pequeño monstruo de v*****s, entra —logro hacer que entre y la maleta cierre —. Vamos a Londres a buscar no solo el éxito laboral, sino un hombre decente.
No pido mucho: guapo, alto, mayor de 30 años, que sea atento, romántico, pero también de esos que te quieren solo para ellos, que en la cama sepa ser un animal y a la vez tierno si es necesario, además de un armamento interesante, de 20 centímetros para arriba.
Oh sí, soy ambiciosa, codiciosa también.
Lo quiero todo o no quiero nada.
……
Tres horas, eso llevo esperando para tener la maldita entrevista y yo el tiempo no puedo perderlo.
Aquí estoy en una app de citas checando perfiles.
Fred: 30 años
Profesor de filosofía.
Amante de la naturaleza.
Le gusta leer libros en un parque.
No bebe porque lleva una vida saludable.
Ay no, gracias, yo quiero quien me acompañe a beber.
Maurice: 32 años.
Atleta.
No está nada mal, sus fotos sin camiseta se ven prometedoras.
Gustos: Salir de fiesta, divertirse.
Medidas: 1,70 metros.
Ahí abajo todo lo que quieras.
Ay no, iba bien, pero yo mido 1,67 medimos casi lo mismo. Lo siento, no entras en mi tipo.
Sigo mirando perfiles, lo que me gusta de esta app de citas es que si das me gusta, automáticamente deben hablar por el chat.
De verdad me decepciona que todos los hombres de…
Hola, Coronel Reed. Creo que deseo ser una mina para hacerte estallar sobre mí.
Ethan Reed: 36 años
Ocupación: Coronel de las fuerzas armadas.
Medidas: 1,88 metros.
Medidas internas: 30 centímetros.
Gustos: Solo deseo divertirme y salir de la monotonía de mi solitaria vida. Quiero conocer a una mujer decente, mayor de 30 años, que desee darme una oportunidad, beber una copa y pasarla bien.
Creo que he encontrado la perla en el mar. Lo único en lo que me he detenido a leer es ese exacto número que parece hecho para mí.
30 centímetros.
«Mis 30 preciosos centímetros»
En un hombre real, no es posible. Yo debo hablarle.
Le doy me gusta y me redirecciona al chat.
Yo: Hola, soy Emily.
— Kambell Emily —guardo mi teléfono y me levanto.
— Aquí —me acerco a la mujer.
— Soy Vanessa Harper, abogada de Chandler —entramos a la oficina y me siento frente a ella la cual se acomoda en un escritorio—. El señor Alexander Reed está de viaje, un viaje imprevisto, por eso hoy no ha podido atenderla. Le pedimos disculpas, reprogramamos su entrevista para la semana entrante, fue algo de urgencia, ya sabe cómo son los negocios. Nos encargaremos de cubrir sus gastos en esta semana que deba quedarse aquí, sabemos que ha viajado desde Los Ángeles —me extiende una tarjeta—. Aquí puede cargar los costos de su hotel, puede elegir el que más sea de su agrado, me vuelvo a disculpar —tomo la tarjeta.
— Gracias, supongo. Espero que en una semana no deba esperar tres horas porque si eso pasa me volveré a Los Ángeles, ustedes me llamaron, recuerden eso —me levanto y estrecho mi mano con la mujer.
— Me vuelvo a disculpar, como le he mencionado un imprevisto de último momento, señorita Kambell.
— Volveré en una semana, señorita Harper.
Mi teléfono suena mientras salgo y lo saco para ver que es el Coronel.
Me parece hasta sexy pensar en un coronel y las fotos no estaban nada mal.
¿Será que sí, universo? ¿Me has puesto en el camino al hombre perfecto?
Ethan: Hola, soy Ethan, ¿cuándo te gustaría salir?
Yo: ¿Apresurado?
Ethan: Bastante, estoy cansado de las citas con mujeres que no saben apreciar lo que soy.
Yo: ¿Y cómo eres?
Ethan: Encantador, por supuesto. Un hombre solo que necesita divertirse, nadie parece entenderme.
Yo: ¿Parezco ser quien te entenderá?
Ethan: Te ves muy bella y dice en tu perfil, diversión garantizada. ¿Eso es real?
Yo: ¿Lo que dice en tu perfil es real?
Ethan: Todo es completamente real, no miento, en el ejército nos enseñan que no es bueno mentir.
Yo: Mi perfil es 100% real. Diversión garantizada, entre otras virtudes.
Ethan: ¿Y cuándo puedo tener esa diversión? ¿Es muy pronto?
Yo: Para nada pronto, quizás… ¿pasado mañana?
Ethan: Me haré un lugar en mi agenda para ti, Emily.
Yo: Qué amable.
Ethan: Soy encantadoramente amable.
Yo: Pasado mañana, Coronel.
¿Qué voy a ponerme?
Yo solo sé que debo depilarme y llevar una regla para comprobar esos 30 centímetros.