Capitulo III

1349 Words
-JC   Realmente el viaje rumbo al Instituto fue algo cansado, más si no había dormido la noche anterior gracias a la despedida de mi adorada novia. Entre enormes arboles verdes y hermosa vegetación con abundante humedad típica del sur de la ciudad hay se encontraba la estructura de Mr. Conde no sé qué jaja, la verdad se me olvidaba el número, pero era una estructura muy demandante e imponente parecería que el mismísimo conde te estuviese viendo directo a los ojos haciéndote sentir poca cosa y no merecer estar hay era verdaderamente impresionante toda esa instalación desde la entrada, a leguas se ve que aquí estudia puro niño mimado por papi- dije entre mis adentros mientras bajaba del coche que había pasado por a recogerme junto con mi equipaje ya que no podía estar viajando todos los días, había decidido aceptar el hospedaje completo del instituto que no solo se lo daban a los alumnos si no a los profesores foráneos también.      El director me esperaba ya en su oficina para darme la bienvenida, o al menos eso fue lo que me indico el joven que me recibió cuando baje del auto. El joven se veía muy educado y profesional como todo el lugar ante mis ojos.      Los muros eran de una altura impresionante color guinda, los pisos de mármol color café oscuro, ventanas enormes de cristal totalmente transparente, justo cuando iba pasando por esas aulas de tamaño impresionante se escuchó el sonido de una ruidosa sirena que aturdió mis oídos y en seguida varios alumnos comenzaron a salir de aquellas aulas y en unos cuantos segundos el pasillo se llenó de jóvenes pubertos empedernidos.      El joven que me acompañaba no dejaba de hablarme animosamente, creo que me estaba explicando el lugar, pero la realidad es que yo no lograba escucharlo y no me quedo nada más que solo asentir como si supiera realmente lo que estaba diciendo, mientras observaba aquel lugar lleno de puertos hormonales, notaba que algunos se me quedaban viendo en especial las chicas.      Pero decidí ignorar eso, ya que me había prometido a mí mismo y a mi padre que no me permitiría caer en la tentación que se me podría presentar ante tantas faltas cortas, escotes y pantalones ajustados no importando que fueran cuerpos de mayores o menores de edad. No, no para mí y no por respeto a mi linda ya que la pobre es una gran ninfómana y tenía más que claro que apenas la dejara ella buscaría de alguien más que la disfrutara, pero yo tenía objetivos y metas que nenia que poner por encima de cualquier tentación.      Por fin llegamos a la puerta de la enorme oficina del director, su nombre Artur Souberville estaba escrito en la placa pegada a la puerta, el joven que me acompaño en todo este trayecto fue tan amable de tocar por mí una y dos veces para después darme el pase al escuchar un “adelante” previamente de la voz de adentro.      -Bienvenido José Carlos Zamora- menciono el elegante caballero con traje azul rey de pie acercándose a saludar- En verdad que gusto tenerlo en mi Instituto espero se sienta cómodo- le correspondí el saludo con una gran sonrisa en mi rostro.    -Yo encantado de formar parte de su equipo de trabajo señor. De verdad estoy muy agradecido por esta oportunidad- realmente era sincero, pues sabía que no a cualquiera le dan tal oportunidad de trabajar en semejante Institución. Souberville solo me veía con una cara de perversión infinita.    -No se preocupe Zamora, solo salúdeme a mi adorada sobrina cuando la vuelva a ver- y eso me puso algo nervioso. Pues pensé que sabría que había dormido más de una vez con ella mientras estudiábamos juntos, ya que su adorada sobrina era más que un bombón.     Mia y Halison      - ¿En qué pensabas Halison? - me grito mía con voz molesta- hay vamos Mia yo solo me defendí del aventón que me dio ese idiota que lastimo un poco nariz y eso fue de hecho lo que me hiso enojar y por eso le regrese el empujón, pero realmente me sorprendí de mi fuerza, nunca pensé que se fuera caer o golpear y mucho menos quedar inconsciente- eso no lo vi venir- le dije sonriendo algo juguetona.    - Vamos Mia ya perdóname ¡sí! Por favor- le digo haciendo pucheros, para que no lo piense y me diga que si soy perdonada. -Si claro yo te perdono, pero ten en cuenta que se enteraron mis padres y esto puede ocasionar que te o nos castiguen y no nos dejen ir al baile de bienvenida Halison y si eso pasa yo no are nada para evitarlo- lo dice con tanta sinceridad que en verdad me preocupo, pue ese baile es algo de lo único bueno que tiene este gran Instituto o al menos que me interese a mí.      -Bueno cambiemos de tema que ya lo que paso ya paso y no quiero pensar ahora en las consecuencias que tus arranques nos traerán a las dos ya que eso realmente me pone de malas- indica mía mirándome algo molesta. - ¡Ya te enteraste! - esa reacción hace que de pronto cambie su cara a enojo a emoción. ¿De qué me tenía que enterar? – pregunte sin más.   - ¡Oh! Ya recordé que acabas de salir de dirección, a que bien que o recuerdes, pero dime que me tenía que enterar. Es que aparte de tu genial participación en la pelea de hace unas horas la cual dejo algo lesionado a Lex el capitán del equipo de futbol de tu tan prestigioso Instituto y el cual aún no sale de la enfermería y todo mundo está preocupado por el, claro menos tu.      -Bueno ya no, deja de hacer una novela con lo sucedido, el chico se pondrá bien aquí suelen hacer una tormenta en un vaso de agua, aparte ya dije que yo solo me defendí. Me dirás o no lo que me querías decir antes de tu drama- le dije ya un tanto aburrida de su drama sin sentido.     -Ya llego nuestro nuevo profesor de matemáticas- me dijo con algo de brillo en sus ojos. Y dicen que es todo un bombón salido de una revista.    - ¡Es enserio! Mia si todos nuestros profesores desde que estudiamos aquí no bajan de 40 años y parecen todo menos un bombón salido de una revista, en donde escuchaste esa mentira o acaso ¿ya lo viste?    -No… claro que no, ya te dije que lo escuches, pero eso si de buena fuente. Escuche a Emily y Greta conversar sobre él y lamerse los labios mientras lo hacían y ya sabes que a ellas no se les escapa nada y menos hablando de chicos guapos y apuestos.   -Vaya que me sorprendes hermanita de vida ahora hasta escuchas las conversaciones ajenas de las más zorras del Instituto y aparte lo conviertes en chisme- dije un tanto irónica y algo burlona. Mia solo me miro con los ojos abiertos y me saco la lengua. De verdad yo creo que esas locas confundieron a uno de noveno con un profesor porque sus necesidades por estar con alguien mayor son muchas.    Ya verás que nuestro nuevo profesor de matemáticas es un viejito de más de 50 años, que ya casi usa bastón, pero tiene un gran cerebro humano por lo cual lo contrataron para enseñar a unos cuantos alumnos ingenuos la mejor materia del mundo. Aunque la verdad es que ojalá y aun no tengamos profesor porque eso solo implicara más trabajo, tarea y mucho menos tiempo libre y eso es un martirio para mí, como una tortura. Y ahora quien es la dramática- me grita Mia burlándose un poco.    -No sé, pero algo me dice que, si es verdad que el profesor ya llego y que con el viene un gran cambio para nuestro ambiente estudiantil, lo que a ti te encantaría, ya que no amas para nada estudiar y te encantan las distracciones no solo las series y programas de tv- no lo niegues Halison.     
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD