—No juegues conmigo así, bruja... —¿Y si sí quiero jugar? —susurró. —Entonces deja que duerma primero. O no respondo... Nos reímos bajito, como dos adolescentes escapando de un castigo. Se quedó en silencio un momento, mirándome de reojo. —¿Y si esto no funciona, Zayn? —¿Qué? —Nosotros. —Entonces lo volveremos a intentar. Y si vuelve a fallar... lo intentaremos otra vez. —¿Y si un día ya no quiero intentarlo más? Le aparté un mechón del rostro. —Ese día... haré todo para que te vuelvas a enamorar. Y si no funciona… te esperaré. Ella no respondió con palabras. Solo se acercó y me besó despacio. Ese tipo de beso que no busca encenderte... sino decirte que estás a salvo. Y por primera vez en mi jodida vida... me sentí completo. Con ella. Con mi tormenta. Mi paz. Mi todo. AM

