ZAYN La música se apaga por un instante. Luego, la voz del presentador anuncia la pelea estelar femenina: “Leona... versus... Tormenta”. El público ruge. Me acerco entre empujones y cabezas moviéndose como olas. Y entonces la veo. Ella. Amaya. En el centro del ring improvisado, con ese top n***o que apenas contiene su figura y unos leggings que se ajustan a sus piernas como una segunda piel. Su cabello atado en una coleta alta, los vendajes bien firmes en sus manos, descalza, con los pies firmes en la lona marcada por la pintura fluorescente. Mi corazón se acelera. Pero no es miedo. Es algo mucho más primitivo. —¿Qué mierda le pasa? —escupo por lo bajo—. ¿Se volvió loca? A mi lado, Valeria se cruza de brazos con una sonrisita arrogante. —Ay, mi guapo... si antes te gustaba, ahora

