Alruna, ¿quién era ella y por qué todos se volvieron locos? Incluso mi hermano se puso pálido, dándose media vuelta y corriendo hacia la entrada de su residencia. Hasta que un aroma reconocido llegó a mí; era el de mi reina y el mío, pero apenas perceptible, ya que lo ahogaba el aroma de mi hermano. Mis ojos se abrieron de par en par al ver a una pequeña y adorable criatura de orejas puntiagudas llorando. —¡PAPI!— sollozaba aquella niña. Al verla, sentí una extraña conexión con ella; incluso mi lobo se puso alerta y empecé a dar vueltas de felicidad. Ella era mi cachorro, mi pequeña princesa. Ella estiraba sus brazitos al ver a Caliban correr hacia ella, y uno de sus guardias le dio una manta para cubrir su desnudez. Me dio celos ver cómo la cargó en sus brazos. —Ya, cariño... shhh... t

