La luz del atardecer se filtraba a través de las ventanas, creando un juego de sombras que danzaban en las paredes del castillo. Mientras observaba, una sensación de determinación se apoderó de mí. —Convel —dije con firmeza—, quiero entrar al bosque prohibido. Necesito aprender más sobre mi magia y cómo conectarme con ella. Cada día que pasa siento que mi poder se fortalece, pero aún me siento perdida. Convel asintió, su expresión se tornó seria. —Es una decisión valiente, Adelina. Pero antes de que emprendas ese camino, debemos asegurarnos de que estés a salvó y más ahora que se lo que realmente eres...si te pasá algo el alfa me arrancará la cabeza, eres todo para él y para todos ya que pronto serás la reina. Miré hacia el bosque, sintiendo la llamada de mi hogar, y la respuesta brotó

