Capítulo 3— El verdadero Charlie Smith
Narrador
—¿Usted es Charlie Smith? — Su pecho subía y bajaba, agitada— Porque Necesito hablar con usted, y lo que tengo que decir es de vida o muerte.
Observándola de arriba a abajo, Charlie se mantuvo imperturbable, tratando de aparentar que su llegada no lo tomó por sorpresa, y aclarando su garganta, se limitó a negar.
—No, creo que me está confundiendo con alguien más.
Emma, aún agitada por prácticamente correr detrás de él, trató de ordenar su cabello algo desarreglado, y colocándose firme, respondió.
—Escuché claramente cuando el hombre de recepción dijo que usted era el señor Smith.— Negó ligeramente— Estoy casi segura.
El ceño de la frente de Charlie se frunció, haciendo parecer que lo estaba confundiendo con alguien más, y manteniéndose en silencio en el interior de la caja metálica, desvió la vista a la pantalla de este para ver los números que no paraban de pasar.
Emma estaba segura de lo que había escuchado minutos atrás en el lobby, por lo que todo el trayecto, hasta llegar al piso superior del edificio, no dejó de observar al hombre ante ella, quien enarcó una ceja en más de una ocasión al ver que esta no le quitaba la mirada de encima.
Abriéndose las puertas unos segundos después, Charlie salió del elevador con el mentón alzado, pensando que la mujer que lo perseguía se daría por vencida, y escuchando sus pasos resonar a sus espaldas, observó sobre sus hombros, notando que seguía detrás de él.
Acelerando sus pasos, Smith mantuvo la esperanza de deshacerse de ella una vez en el interior de su oficina, y pasando frente a su secretaria, apretó su mandíbula cuando esta lo saludó.
—Buenos días, señor Smith, la agenda del día de hoy.
Emma, a escasos metros de él, se detuvo cruzándose de brazos al confirmar que este le había mentido de manera descarada, y siguiendo su camino, Charlie se giró para ver lo que sucedía una vez escuchó que la insistente mujer pretendía entrar detrás de él.
—Señorita, ¿A dónde cree que va?— Preguntó la secretaria interponiéndose en su camino, y señalándolo, Emma dijo bastante molesta por lo idiota que estaba siendo Charlie al ignorarla.
—Necesito hablar con él, es de suma importancia que me escuche.
Charlie, quien no se explicaba qué le sucedía a esa mujer, apretó sus labios al ver que ella no se detendría hasta ser escuchada, y regresando un par de pasos hasta ella, le dijo a su secretaria para que la dejara seguir.
—Viene conmigo. Que nadie nos moleste.
Haciéndose a un lado una vez el señor Smith ordenó, los dos siguieron al interior del lugar en completo silencio. Emma, un poco agitada aún, y rodeando el escritorio despojándose de sus pertenencias, Charlie tomó asiento.
—Gracias por recibirme. Imagino que es un hombre ocupado— Dijo Emma tratando de cortar la tensión del momento, y negando, Charlie bufó enseguida al pensar que era una completa descarada. ¿Recibirla? Como si hubiera tenido otra alternativa.
—Si me siguió desde la entrada hasta aquí, me imagino que debe ser algo importante lo que tiene que decir; pero antes de empezar puede tomar asiento. ¿Quiere que le pida algo de tomar? ¿Agua, un café? La noto un poco agitada.
Apretando sus manos ante eso último porque era obvio el motivo de su agitación, Emma negó pensando que no podía perder más tiempo, y removiéndose un poco en su asiento, empezó.
—Hay un hombre que está usurpando su identidad. Se hace llamar Charlie Smith, y dice ser el CEO de esta empresa.
Un poco asombrado por lo que acababa de escuchar, el verdadero Charlie Smith recostó su espalda en la silla, y pareciendo verdaderamente interesado en esto, enarcando una ceja, preguntó.
—¿Quién es él? ¿Y qué quiere usted que haga al decirme todo esto?
Emma, un poco más tranquila tras casi perseguirlo por todo el lugar, tragó el nudo en su garganta recordando a Michael, sus mentiras, y las fotos publicadas, pero dispuesta a seguir, a evitar que lastimara y engañara a más mujeres como a ella, respondió.
— No tengo mayor información, solo que se llama Michael, que está casado con una vieja amiga, quien casualmente tiene su mismo apellido. Le digo todo esto para que lo detenga, él merece recibir un castigo por engañar a las personas fingiendo ser alguien que no es.
Charlie, completamente de acuerdo con Emma, se colocó de pie para empezar a caminar por su oficina mientras pensaba quién podría ser esta persona que usurpaba su identidad, y deteniendo sus pasos un par de segundos después, preguntó.
— ¿Se imagina usted cuántas personas hay en este país con mi apellido? ¿Con ese nombre? Si lo que dice es realmente cierto, debería ser más específica. ¿Tiene alguna foto de este hombre, algo que me demuestre quién puede ser?
Emma bajó su rostro al recordar que había sido tan tonta que durante su relación fueron escasas las fotos tomadas, y las pocas que existían no las traía consigo en ese momento, por lo que negó, sabiendo que no tenía nada que mostrar.
— No tengo... No ahora — Murmuró — Pero…
Pensando que Emma, al no tener pruebas para demostrar lo que decía, le estaba haciendo una broma, Charlie negó, y aclarando su garganta, dijo bastante molesto por perder su tiempo con ella.
— Señorita, creo que si realmente quiere seguir persiguiéndome por toda la empresa, debería buscarse una excusa más creíble. ¿Un usurpador? ¡Por favor, retírese! Y no me haga perder más mi tiempo.
La boca de Emma se abrió levemente ante su respuesta, y colocándose de pie también, respondió llena de impotencia.
— ¿Usted cree que yo…? — Se señaló indignada — ¡Por favor! Como si no tuviera algo mejor que hacer, como para perder mi tiempo persiguiéndolo. ¿Se imagina todo lo que he pasado tras descubrir que ese desgraciado solo me utilizó? — Frustrada, cansada, dolida e indignada, los sentimientos de Emma empezaron a fluir sin poderlos controlar, y dejando ver sus ojos cristalizados, siguió — No solo estaba casado, sino toda su vida, lo nuestro, era una gran mentira. Ahora vengo aquí a decirle que alguien más se hace pasar por usted, que puede meterlo en graves problemas legales, y usted solo piensa que lo estoy acosando. ¡No me joda! Yo mejor me largo de aquí.
Pensando que solo estaba perdiendo su tiempo, que él no haría nada para detener a Michael. Emma apretó su bolso caminando a la salida, y persiguiéndola al ver que realmente parecía dolida al descubrir al impostor, Charlie la tomó del brazo antes de que pudiera salir.
— Lo siento si fui grosero. — La detuvo para que no se fuera así — Es solo que es extraño que una mujer me persiga desde la entrada, y llegue así nada más a decirme que un desconocido del cual no sabe ni el nombre se haga pasar por mí. Creo que empezamos mal. — Regalándole una sonrisa sincera, Charlie vio cómo Emma exhaló el aire antes de empezar a limpiar las lágrimas que estaban a punto de salir por la impotencia, y liberándola de su agarre, agregó. — ¿Sabes al menos en dónde vive? ¿Dónde puedo encontrarlo? ¿Qué relación tienes con él? Eso último, mejor no lo digas, creo que era tu novio.
Una vez escuchó lo estúpido de su pregunta, corrigió, y asintiendo, Emma le dio una breve reseña de su relación sin mayores detalles; ya que sentía pena al no ver las señales que demostraron que algo no andaba bien. No porque demostrara indicios de su matrimonio, porque de eso no había ninguno, pero de su falsa identidad.
— Lamento mucho que hayas pasado por todo esto, Emma. De verdad me gustaría ayudarte, pero no tengo nada que hacer si tú no me das algo más que su nombre. — Asintiendo, pensando exactamente lo mismo, Emma apretó sus labios sabiendo que se encontraba en un callejón sin salida, y tendiéndole una de sus tarjetas unos segundos después, Charlie le dijo — Ahora me tengo que ir, tengo una junta que no puedo posponer, pero si sabes algo más de este impostor, no dudes en llamarme a la hora que sea.
Sonriendo una vez más, sintiendo algo de pena por ella, Smith se despidió, no sin antes insistir en que lo llamara si recordaba algo más, y saliendo de su oficina decaída al no lograr nada, Emma se quedó en el interior de su auto a las afueras de Araco pensando en dónde más podría buscarlo.
Michael no era ningún tonto, y lo más probable era que para ese instante la haya bloqueado de todos lados, y dejaría de frecuentar los lugares a donde solían ir, solo para evitarla; por lo que no sabía qué seguía. Llamar a Katherine y exponerlo así nada más solo ocasionaría un daño irreversible en ella, por lo que eso ni pensarlo.
Deseando seguir con la búsqueda pero sin saber qué seguía, Emma solo liberó el aire, y escuchando cómo el teléfono empezaba a sonar, lo buscó para saber de quién se trataba. Observando la pantalla, en esta se reflejaba un mensaje de un número desconocido, y abriéndolo al leerlo se quedó sin palabras.
#KATHERINE A EMMA
Hola Em, soy Kat, espero estés muy bien.
Te recuerdo que la fiesta de mi cumpleaños es mañana en la noche, y tal como te lo dije, necesito que estés presente. Tenemos tanto por hablar que deseo reunirme contigo.
La fiesta inicia a las 8pm. Abajo te adjunto la ubicación.
Desplegando la ubicación, Emma notó que ellos vivían no muy lejos de ella, y recargando la cabeza en el asiento liberó el aire por lo que se avecinaba. Michael no solo le había mentido, la había usado de la peor manera, por lo que el momento de pagar había llegado.