Fecha 20/02/18
Ubicación: Los Ángeles
Hora: 3:40 pm
Lalo
La cuidad fue tomada por completo por una cantidad incontable de Dicers en todas las zonas.
Yo estaba con Diego y todo su equipo tratando de mantener noqueado y desarmado a todo Dicer que se cruzara en nuestro camino.
Yo en ningún momento dejaba de correr.
Mientras corría seguía concentrando el aire en la Palma de mi mano, y con eso mandaba al suelo a varios Dicer a medida que corría.
- !Demonios Eduardo!,¿cómo demonios lograste dominar tanto tu poder? - Preguntó Diego tratando de igualar mi velocidad.
- Digamos que basta con pasar un momento de tensión para sacar todo tu poder - Decía disminuyendo casi a la mitad mi velocidad para que Diego me siguiera el paso.
Fácil había alrededor de 50 Dicers, pero no dejaban de llegar más y más.
- !Contigo estoy seguro que ninguno de nosotros será capturado por los Dicers esta noche - Diego decía con total confianza.
Mire que los usuarios que estaban peleando contra algunos Dicers tenían un control muy básico en sus habilidades.
Miraba como usuarios de fuego azul y de fuego carmesí tenían que usar ambas manos para lanzar bolas de fuego del tamaño de balones de basquetbol, cuando a Cesar, David, Xiomara y Marco podían lanzar bolas de fuego del tamaño de autos o ráfagas de fuego que no parecían tener fin.
Diría que la teníamos algo difícil por aquí, alerte a Enma y a cesar pero al parecer ellos también tendrían dificultades en el camino.
- ! Eduardo!, !mira haya! - Diego advirtiendo señalando a algunos de los usuarios que por alguna razón caían al suelo, como si les estuvieran disparando.
- ! Francotirador! - Advertí con un grito a todos los presentes.
- !Todos los que no sean velocistas abandonen él área! - Diego ordenó.
Algunos de los usuarios hicieron caso y entraron a uno de los locales del lugar llevándose a sus compañeros heridos de bala.
Al final solo quedamos Diego otro sujeto y yo.
Solo éramos 3 contra la multitud de Dicers que seguían llegando.
Con mi habilidad pude esquivar las balas apenas rosándome los cabellos.
Me tocó ver cómo las balas pasaban a escasos milímetros de mí.
Pero había algo raro en esas balas.
Lleve mi habilidad a otro nivel, un nivel en el que podía usar mi habilidad de velocidad sin correr.
Pude llevar mi habilidad de velocidad a tal forma de que ahora no sólo era yo el que se movía rápido.
Era todo a mí alrededor el que se movía lento.
Como aquel personaje de aquella película que vi ayer.
Las balas tenían algo extraño.
No eran balas normales, estas parecían ser de goma o de algo más inofensivo que las balas regularmente usadas en las armas de fuego.
Todo se movía en cámara lenta para mí mientras yo caminaba con el tiempo casi como si fuera un video en el que corrían las imágenes cuadro por cuadro.
Aquel francotirador además de que estaba a una distancia larga ya que solo sabía de qué dirección veían las balas, pero no con precisión de que lugar, además el francotirador debía ser alguien experto porque le estaba dando a objetivos en movimiento constante.
Incluso Diego y el otro usuario de velocidad se movían a un ritmo lento desde mi punto de vista.
- ¿Te diviertes? - Era la voz de alguien interrumpiendo mi concentración.
Era un Dicer, pero era imposible, ¿cómo un Dicer pudo igualar mi habilidad?.
Entre ese Dicer y yo éramos los únicos que miraban el mundo en cámara lenta.
Me fui directo a ese Dicer a toda velocidad con la intención de darle un fuerte golpe en la cara, pero él me detuvo con la Palma de su mano como si mi fuerza fuera la de una hormiga.
No perdí tiempo y trate de darle una patada, pero también la detuvo en el aire.
- No puedes contra mi - Dijo el yendo como un cohete hacia mi dándome un fuerte golpe en el estómago que hizo que cayera de rodillas al suelo.
- Por cierto,soy Esteban un gusto ¿Eduardo verdad? - Preguntó el.
Sin darme cuenta el tiempo seguía corriendo ahora en su ritmo original.
Diego y el otro velocista fueron directo contra Esteban tratando de golpearlo.
Pero Esteban los recibió tomándolos de las canillas y lanzándolos varios metros en el aire como si de almohada se tratarán.
Yo reaccione rápido y me le lance con una cantidad de aire comprimido en la Palma de mi mano que dio directo en el pecho de Esteban haciéndolo retroceder algunos metros.
Me le volví a lanzar solo que esta vez 30 golpes por segundo eran los que daba con todas mis fuerzas contra Esteban.
No le daba tregua alguna o tiempo alguno para que se reincorpore a la pelea.
El combo de golpes que daba duro como 30 segundos.
Cuando le di un fin a mis golpes retrocedí un poco de Esteban y en ese momento Diego y el otro velocistas volvieron a atacar, solo que ellos daban como 5 o 6 golpes por segundo.
El cansancio en mi era notorio, había usado al máximo mi velocidad y ahora estaba pagando la cuenta.
Esteban volvió a lanzar a Diego y al
Otro chico por los aires solo que esta vez ambos fueron directo contra dos autos que estaban estacionados en las cercanías del lugar.
Estaban comenzaba a acercarse hacia mi posición a un paso lento y intimidante en su postura.
Con mis manos situadas en el suelo de la calle tome un ligero impulso con el que me le lance una vez más hacia Esteban con una cantidad de aire comprimido en la Palma de mi mano.
Esteban recibió mi ataque con la Palma de su mano, y el aire comprimido en la mía salió esparcida por todo el lugar.
Estábamos en una pelea muy pareja y no sabría decir si podría ganar o no.
- !Lalo! - Fue el grito de alguien el que me alertó a mi y a Esteban.
Una extraña corriente se esparció por todo el lugar.
Y Estaban fue enviado directo a chocar contra un edificio creando un enorme hueco en la pared de este mismo.
El causante de ese impacto no fue nadie más que Kevin con su habilidad del rayo el que había acudido en mi ayuda.
Pero no estaba solo, en el aire como a 20 metros de altura, era cesar el que flotaba en el aire con su fuego carmesí en las plantas de sus pies.
- Siempre te gusto empezar las fiestas temprano - Kevin dijo con sus manos envueltas en Chispas Rojas.
Diego fue hacia mi posición.
- Eduardo, ¿conoces a esos chicos? - Preguntó Diego sorprendido.
- Si, pelearán de nuestro lado - Conteste yo.
Justo frente a nosotros una luz leve había aparecido tomando
Forma de 3 personas.
era Rafael que había aparecido con Xiomara y otra chica que estaba esposada siendo detenida por Rafael.
- !Miren a quien me encontré!, una auténtica camper! - Anunció Rafael.
- !Lalo! - Gritó Xiomara yendo hacia mí corriendo.
Un abrazo de su parte fue el que recibí.
Cesar descendió hasta nuestra posición y miraba con algo de odio a Rafael.
Entre los dos una tensión intensa era presente.
- Ya te distes cuenta que no era el traído - Rafael decía sonriente.
La chica que Rafael había capturado aprovechó el momento librándose de sus esposas quién sabe cómo y dándole una patada baja a Rafael que lo dejo tendido en el suelo sorprendiéndonos a todos los presentes.
Y la chica no se quedó solo con esa acción ya que de sus ropajes sacó dos armas que eran usadas por los Dicers.
Al parecer la chica era un Dicer.
Pero sin su peculiar armadura de combate que les daba ese distintivo.
Ella comenzó a disparar.
- ! Cuidado ! - Advertí yo levantando en brazos a Xiomara y usando mi velocidad para huir de las balas.
Rafael se teletrasporto para escapar de estas.
Cesar creó una especie de escudo de fuego impenetrable.
Y Kevin a duras penas las esquivaba con su velocidad al igual que Diego.
Logre posicionarme con Xiomara aún en brazos tras de un autobús que nos cubría de las balas que parecían no tener fin.
Baje a Xiomara con extremo cuidado y me prepare para correr hacia la tiradora.
Comencé a moverme viendo una vez más todo a mi alrededor en cámara lenta.
Mire que también estás balas que salían de las ametralladoras de la chica eran también balas de goma.
Eso explicaba cómo el escudo de fuego de Cesar era lo suficientemente fuerte para evitar el paso de las balas.
Llegue a la posición de la chica pasando entre las balas logrando quitarle las armas y lanzarlas a la distancia.
Volví a la posición de Xiomara logrando hacer lo anterior en solo dos segundos.
Ahora la chica estaba desarmada.
Rafael, César, Kevin, Xiomara, Diego y aquel otro chico se sorprendieron por mi acción.
La chica se quedó con un semblante serio viéndonos a los 7 posesionados ahora frente a ella.
- Ríndete, estás sola en esto y desarmada - Kevin más que una amenaza lo dijo como si fuera una petición.
La chica parecía tener solo confianza en las armas de fuego, tanto que incluso no usaba armadura de Dicer.
En un parpadeo Rafael fue fuertemente lanzado por alguien que no había apreciado notas lo que hizo que todos los demás estuviéramos alertas.
Rafael se levantó con un enojo notorio.
- Bastardos - Dijo el con una mirada de odio.
- ¿Quién dijo que estaba sola? - Fue estaban el que había aparecido a un lado de la chica en cuestión de segundos.
- No, no lo está - Un Dicer más había aparecido posicionándose también al lado de ellos dos.
- Oliver, te tomaste a tu tiempo en venir, ¿verdad? Irune - Esteban decía sonriente.
Así que el nombre del otro sujeto que parecía ser de mi edad era Oliver y el de la chica Irune.
- Parece que alguien perdió sus armas, a tu padre no le va a agradar oír eso - Oliver decía con gracia.
Rafael se teletrasporto a donde estaba yo.
- No puedo creer que vaya a decir esto, ¿cuál es el plan? - Rafael me pregunto comiéndose su orgullo.
El mismo sujeto que me hizo pasar el peor momento de mi vida en la preparatoria, ahora dependía de mí.
Yo mire a mí alrededor y frente a nosotros estaban esos 3 Dicers listos para atacar en cualquier momento.
Tal vez le darían otra arma a la chica.
- Parece que aún vienen más y más visitas - Kevin dijo advirtiendo a algunos Dicers que estaba dentro de algunos edificios apuntando hacia nosotros.
Estaban esparcidos por todos lados.
- Y miren quien se digna en aparecer - Cesar Dijo molesto señalando hacia el segundo piso de un edificio.
Yo no lograba divisar bien que era lo que quería que viera.
- !Es el bastardo de Andrés! - Rafael dijo con gran ira.
Tenía que pensar rápido.
- Cesar Tu y Diego encárguense de Andrés, Kevin tú vas contra Oliver Xiomara te ayudará, Rafael tu trata de mandar lejos a esa chica y luego ayuda a cualquiera de nosotros que esté pasando problema o dificultades, yo iré por Estaban - Ordene.
Todos parecieron estar de acuerdo con mi plan
Kevin envolvió sus manos y pies en rayos y se le lanzó cual relámpago hacia Oliver que ya estaba con sus pies congelados y pegados en el suelo.
Kevin logró lanzar contra un camión a Oliver que terminó creado un hueco en el camión por el fuerte golpe.
Cesar fue directo hacia dónde estaba Andrés envolviendo pies y manos en su fuego carmesí y usando ráfagas de estas mismas para impulsarse, pero todo lo que pude ver fue como de las ventanas del edificio el fuego salía en enormes llamaras carmesí, Diego paso a una gran velocidad entrando al edificio que no dejaba de lanzar fuego de sus ventanas.
Rafael fue hacia la chica en un intento de tocarla o sujetarla para poder teletrasportarla lejos del lugar, pero la chica esquivaba fácilmente cualquier intento nulo de Rafael.
Más que una pelea más bien parecía un juego para ella dejando más y más enojado a Rafael.
- ¿Qué hay de mi señor? - Preguntó aquel chico que estuvo con Diego desde el comienzo.
La verdad no me acordaba de su nombre.
-Ya no hay francotiradores, quiero que llames a tus amigos usuarios y se encarguen de todos los Dicers con los que no estamos peleando, ¿podré encargárselos? - Le pregunte al chico.
- !Si señor! - Respondió el yéndose a toda velocidad derivando a un Dicer que ya le estaba apuntando como a 40 metros de nuestra posición.
Admiro su entusiasmo.
Ahora solo tenía que ir por Esteban.
Corrí a máxima velocidad concentrando el aire del lugar en la Palma de mi mano, corrí por todo mi alrededor como por varias partes de la cuidad.
Fácilmente había logrado recorrer kilómetros y kilómetros a la redonda en solo 8 segundos.
Pero este aire era mucho más de lo que esperaba.
Porque en cuanto hice que la pequeña esfera de aire comprimido diera contra Esteban.
Un enorme tornado fue creado levantando a Esteban del suelo y haciéndolo caer como 30 metros de altura sobre el fuerte pavimento luego de que el remolino desapareciera.
Bueno uno menos, su armadura debió absorber todo el impacto.
Al menos eso pensaba pero Esteban se levantó del pavimento sacudiendo se la tierra de su armadura.
Al parecer esto se pondría más difícil de lo que esperaba.
- Esto en verdad que es interesante - Esteban dijo sonriente quitándose el casco y lanzándolo al suelo.