Capítulo 4
Cazadores y presas, yo era una presa entre tantos cazadores...
Di un paso hacía atrás, Alexis me sujeto con fuerza el brazo, creía que en cualquier segundo me dejaría una marca, jalo de mi hacía él. Alexis Vega.
Los recuerdos me inundaron con pavor, el corazón se me hizo tan pequeño que sentía como si estuvieran pisando este. El sonido de los cristales, los golpes y los gritos, dolor, desesperación, era un solo recuerdo, pero demasiado dolor.
—Vendrás conmigo a Misisipi—, Me ordenó, quedé en blanco.
Sentí una sacudida en mi cuerpo en el mismo segundo que Alexis me soltó, era uno de los hombres de Derek, quien comenzó a ir detrás de él, me quedé estática, no miré hacía ninguna parte. Sólo... Me quedé ahí.
Existía, eso era obvio... Pero, ¿De verdad existía?
—Señorita Clark, ¿Se encuentra bien?—, Uno hombre se posó frente a mí, reaccione.
Mis ojos miraron hacía Derek, no supe que hacer. Me subieron al auto de Derek, me quedé quieta, no sabía que hacer, no me forzaron... Eso podría asegurarlo.
—¿Tenías que hacerlo?—, Pregunté bajamente, mirando hacía mis manos—, Escavar en mi pasado, ¿Te era necesario?
—No es mi culpa Megan—, Mencionó con desdén, miré hacía mis manos con el corazón apretado por mi caja torácica—, Tu decidiste hacer las cosas difíciles.
—Quiero bajar—, Le dije apenas llego a un semáforo, el me miro con desdén—, Abre la puerta.
—No. No me parece seguro que estés sola en la calle o tu casa ahora que el sabe que estas viva, porque, ¿Les hiciste creer a todos que moriste no?—, Se mofó, miré hacía la ventana, aguantando la respiración—, hasta donde yo sé, el único lugar en donde vas a estar segura, es conmigo.
—Segura—, Asentí, mirando en su dirección, de aquellos ojos grisáceos—, ¿A lado del líder de la mafia? No te burles de mí.
—¿Tienes una mejor idea? Nunca te podrás esconder tanto tiempo—, me recordó, miré hacía mi pulsera—, Megan Clark, tu pasado te va a alcanzar.
—Me alcanzo, ¡Por qué tu lo sacaste a la luz Derek!—, Chille molesta. Él rodó los ojos—, ¡Estaba segura! ¡Estaba estudiando una carrera y tenia empleo!
—Con papeles falsos, donde te apellidos Hastings y tienes 20—, me recordó—, Vamos a mi casa, te propongo un trato.
—¿Y qué te hace pensar que aceptare?—, Su sonrisa solo se ensancho—, no hay nada que tengas, que en verdad quiera.
—Pero si cosas que puedes perder. Es fácil encontrar información de ti, ¿Él ya dio con ella?
—¿Ella?—, Mi voz se volvió un nudo.
¿Qué sabía él de ella?
—Nos estamos entendiendo, perfecto—, Le paso unos papeles a uno de los hombres, quien me lo dio.
Leí la información.
Amanda Rollins, adoptada por Franco Rollins y Ximena Soliz, Los Angeles.
—Fuiste lista, la dejaste en los Ángeles y tu acá. Ambas dejando Misisipi—, aclaró su garganta, Cerré la carpeta de golpe—, Ahí yace la duda, Megan, ¿Qué tanto estas dispuesta a perder?
—No te atreverías—, Le dije al borde del colapso, arrugado la carpeta entre mis puños—, ¡Ella no te ha hecho nada!
—¿Iras a mi casa a escucharme entonces?—, Se burlo, tomando la carpeta de mis manos—, Se que tu no tienes un precio. Eso me ha quedado claro ya, pero, ¿Ella tiene precio?
—Iré—, Murmuro bajamente, mirando por la ventana.
El camino si fue bastante largo, podía ver cómo los árboles se mecian con el viento y como él, Derek, se encontraba en completo silencio, ¿Pensaba en hacerle daño a Amanda? Sabía que este tipo de personas no se tentaban el corazón, miré hacía la cicatriz de mi brazo, con los recuerdos de Alexis haciendo ruido en mi cabeza, el peligro estaba cerca.
Entro el auto a un jardín amplio, bellísimo, había demasiados árboles rodeando, estaba un poco escondida entre toda la ciudad, quizá era difícil entrar aquí.
Apenas se estacionó Derek bajo igual.
—Baja—, me ordenó. Caminando hacía mí lado del coche, baje, con pasos lentos, dudando de lo que debería de hacer.
Estaba en la boca del lobo, Alexis, pero... ¿Me introduciría a la boca de un lobo más peligroso?
Entre detrás de Derek, con la mirada en alto y los ojos de varios de sus empleados me miraron.
—Ven, iremos a mi oficina—, Ordenó a lo que asentí, con mis brazos detrás de mí espalda—, No quiero que molesten, ¿Lo han entendido?
"Sí, Sr. Carson" se escucho el eco por toda la habitación, relamí mis labios.
Miré su casa, era gigante, el piso carismo y paredes de cristal, podía ver los árboles de afuera meciéndose por el aire. Apenas nos introducimos a su oficina noté que habían demasiados libros, sonreí ligeramente pasando mis dedos por la fría pared.
—El hombre que te sigue, ¿Es peligroso?—, me pregunto, miré en su dirección.
—Creí que lo sabias todo—, Dije con desdén, quitando la corbata del uniforme—, ¿Fue mentira?
—Se todo de ti. Así que Megan, una niña tan pequeña, catorce años me parece—, Me señaló, presione el borde de mi mejilla—. Te hacías cargo de Amanda, hasta que Alexis se llevó todo—, se sentó y me miró pasivamente—, ¿No querrías volver a tener contacto con Amanda?
—No te daré el poder de hacer que me destruyas—, Alce el mentón, para presionar las uñas en mis brazos—, Así que...
—Te conviene escucharme, Megan—, Dijo pasándome una carpeta—, Mirale.
De reojo vi a Derek, para rodar los ojos y tomar la carpeta entre mis manos deslizándola por el escritorio, para abrirla.
Era ella... Amanda, sus rulos caían por su rostro y una sonrisa angelical estaba en sus labios, baje la guardia, Amanda hacía que bajará la guardia siempre.
Ella estaba bien, estaba a salvo, pero la habrían encontrado, por ello tenían las fotografías...
—Puedes quedarte una si quieres—, Señaló, para suspirar—, a como veo las cosas Megan, tu estas en peligro, por mi o por alguien más...
—Pero...
—Pero, yo puedo mantenerte a salvo—, Se levantó para encoger sus hombros—, A ti, y con un juicio después de un tiempo, podrías recuperar la custodia de Amanda.
—Quizá ella si quiera me recuerda, han pasado ya cuatro años—, cerré la carpeta, para darsela—, Así que tengo dos opciones...
—Sí. Te vas por esa puerta, y corres peligro, tu y Amanda, yo te haré la vida imposible...
—Porque a ti nadie te dice que no—, le complete a lo que asintio.
—O te quedas y yo te cuido, te mantengo en protección a ti, a Amanda... Y con el paso del tiempo, ella está de nuevo contigo.
—Pero estoy segura, de que no me quieres aquí solo de cara bonita, ¿O sí?—, incliné mi rostro hacia el, para arquear una de mis cejas—, ¿Qué hay entre líneas?
—Eres lista, por eso te quiero aquí, y tu valentia—, Se colocó detrás de mí y sus manos acomodaron mi cabello—, Quiero que seas mía, una noche.
—¿Cómo un objeto?
—Mero placer, Megan. Llamaste mi atención—, dijo con desdén—, Además, si, me conocen como el líder de la mafia, pero necesito una acompañante para ello, para algunas ocasiones, después de esa noche, nada será s****l, meros contratos, te casas conmigo por un año y medio y...
—¿¡Casarnos!?
—Quiero una herencia, eso necesita un matrimonio, Megan, para poderla tener, sino la tendría Damon...
—Otro líder de la mafia... Pero no tan grande como la tuya, ¿No es así?—, Curioseo levantándome—, ¿Es tu hermano?
—Primo—, encogió sus hombros—, Así que... ¿Seguirás igual de escandalizada? O aceptarás.
—¿Por protegerme a mi y a Amanda?
—Y te pagaré, podrás irte después a donde quieras con Amanda, con la protección del mundo, y libre.
Miré la carpeta, Amanda...
—Esto es una tontería, eres un...
—Antes de que me insultes—, Me sujeto del rostro—, Sabes que no tienes poder sobre ello. Solo lo prolongas.
—¿Habrá algo de por medio?
—Un contrato...