CapĂtulo 3
Cuando venĂa hacĂa acá, podrĂa decir que sentĂ cĂłmo si pisaran mis talones, miraba hacĂa atrás notando que habĂa un coche que me seguĂa, hasta que lleguĂ© al bar, rodĂ© los ojos y tomĂ© una bocanada de aire, para ir en direcciĂłn del coche, tocando tres veces la ventana, un hombre de traje bajo el cristal.
—¿Necesitan algo? ÂżPor quĂ© diablos me están siguiendo? —, PausĂ© por un par de segundos—, DeberĂan de decirle ya al “Sr. Carson”, que no me intimida, si es lo que quiere lograr.
—DeberĂas tocar la campana, rendirte y esto serĂa más fácil, Megan—, Dijo uno de los hombres leyendo el periĂłdico—, Te evitarĂas muchas cosas.
—Dejen de seguirme—, Ordené con los dientes apretados.
EntrĂ© al bar, sentĂ cĂłmo el alma cayĂł a mis pies, ÂżDe dĂłnde salĂa todo ese falso valor? Estaba aterrada, de pies a cabeza, apenas crucĂ© la puerta me sujetĂ© el cabello, comenzando a limpiar el lugar.
—Estás frita—, SiseĂł Fernanda limpiando la mesa a un lado de mĂ—, No me contestes. Tenemos prohibido hablar contigo.
No dije nada, le mirĂ© de reojo para suspirar, ÂżDerek habrĂa venido a prohibirles que me hablaran?
—Ayer, antes de irse Ă©l lĂder de la mafia hablo con nosotros. Bueno, Vanessa y yo no tenemos prohibido hablarte, pero…—, Pauso por un par de segundos—, No queremos estar en su mira, cĂłmo lo estuvieron ellos.
—¿Me prestas tu blanqueador? —, Le pregunté al cabo de unos segundos, ella me lo extendió—, Gracias… Y gracias por informarme.
Lo ultimo lo habrĂa dicho en un susurrĂł, para que sĂłlo ella me escuchará, ÂżCreĂa que podĂa hacerme la vida miserable? Si investigaba un poco más, quizá lo hacĂa, me habĂa esforzado en llevar una vida en incĂłgnita, en silencios, pasar desapercibida.
DespuĂ©s de limpiar ahĂ, caminĂ© en direcciĂłn de los almacenes, para encontrarme con la gerente, quiĂ©n me dio una sonrisa torcida.
—Esta noche, serás de nuevo la mesera exclusiva de él Sr. Carson—, Me informó, para después hablar por su radio, esperé a que terminará.
—¿Puedo negarme?
—No. Ha pedido exclusivamente que seas tĂş, Megan. De verdad, lo siento muchĂsimo.
AsentĂ, habĂa escuchado mucho esas palabras, no dije nada más para seguir acomodando las cosas que debĂa, no me habĂa topado a SaĂşl ni a Irvin, comenzaba a preguntarme, ÂżEllos habrĂan obedecido a Derek? ÂżPor ello me habrĂan estado evitando?
Estaba por abrir el bar cuando miré a Irvin, le di una sonrisa y me acerqué a él, apenas lo miré con atención noté que se encontraba completamente golpeado, su labio estaba roto y su pómulo hinchado.
—¿QuĂ© necesitas Megan? —, Dijo borde, di un paso hacĂa atrás.
—¿Qué te ha pasado? —, Pregunté con angustia, el me miró por un par de segundos—, ¿Irvin?
—No me hables, ¿Te has dado cuenta lo que me ha pasado por tu jodida culpa? —, Se giró, para seguir haciendo sus cosas, pero su tono… Era de ira, estaba furioso conmigo—, No me hables.
—Pero, ¿Quién ha sido? No te estoy entendiendo—, Le dije colocándome frente a él.
—Primera advertencia, no quiero saber cuál serĂa la segunda, asĂ que, no vuelvas a hablarme en tu vida, ÂżLo has oĂdo?
Desplace la mirada, para sentir mi garganta picar.
—Bien—, Le dije, para salir de su campo de visión.
Apenas entré con tranquilidad al baño, me recargué en la puerta.
—¡Dios! ¡Eres un imbécil Derek! —, Dije entre dientes, tallando mi rostro con desesperación—, ¿Por qué yo?
QuerĂa ir a golpearle el rostro, quizá podĂa irme, quizá Miami, decĂan que su clima era muy cálido. Tocaron la puerta. Apenas salĂ notĂ© que era le gerente, quien me pedĂa que estuviera ya en el área reservada, asentĂ para enderezarme, tomando compostura, no le darĂa el gusto de ver que, si me estaba causando estragos, apenas lleguĂ©, me coloquĂ© en la misma posiciĂłn de ayer, erguida con las manos en la espalda, mirando hacĂa el techo.
Su llegada—como el dĂa de ayer—fue recibida por completo silencio, tomĂ© aire y caminĂ© hacĂa la mesa.
—¿Qué puedo ofrecerle Sr. Carson? —, Pregunté sin mirarle, él soltó una risa ronca.
—Vaya que has aprendido, Clark—, Apenas dijo eso, le miré con incredulidad.
—No me llame asĂ, me meterá en problemas—, PedĂ, pacĂficamente—, ÂżQuĂ© puedo traerle esta noche?
—Esta noche, te sentarás conmigo—, Dijo, le miré con las cejas fruncidas—, Es una orden.
—¿Y quién le ha dicho que usted tiene el derecho de darme ordenes? —, Le reté—, ¿Ha sido usted quien ha mandado a golpear a Irvin?
—Yo no gastarĂa mi tiempo con ellos—, Apenas dijo eso mis cejas se fruncieron, ellos…—, Pero, ha sido una primera advertencia para ti, Clark.
—Joder—, Dije entre dientes, para mirar hacĂa el techo—, Seguirás llamándome Clark, bien, has lo que te salga del…
—Cuidado a donde termina su oración, Señorita—, Me frenó uno de los hombres.
RodĂ© los ojos para acercarme hacĂa Ă©l.
—¿Quieres dejarme sin amigos y sin el trabajo que tenĂa en las mañanas? Adelante. Las personas no nacen con amigos, si me tengo que alejar de ellos, me alejo—, Le dije ahora yo, para sonreĂrle forzadamente—, ÂżLe traigo algo de beber?
—Sabes, me sorprende tu valentĂa—, Se levantĂł, dando un pasĂł hacĂa mĂ, era alto, un jodido poste—, Pero, esa será cĂłmo una vela, la mecha se acorta, dejarás de tenerla.
—Lo dudo muchĂsimo—, Le retĂ© mirando hacĂa arriba—, Yo entiendo perfectamente su juego, Sr. Carson, me asustará con mis amigos, me seguirá, pero tanto usted cĂłmo yo sĂ© que este juego le cansará—, Le dije, dando un paso hacia adelante—, ÂżPor quĂ© no te rindes ahora?
—Me encanta esta maldita chisma tan déspota que tienes—, Sujetó mi rostro, impidiendo que me moviera—. Aquà la pregunta, Clark, es… ¿Hasta donde eres capaz de aguantar? ¿Hasta que te de en el punto más doloroso?
Me solté de su agarré, para rodar los ojos.
—No hay nada en esta jodida ciudad de mierda, que me causé dolor, Sr. Carson—, Le reté, alzando las cejas—, Asà que tira, te reto. Directo al corazón.
—¿Lo crees de ese modo? —, Se burlĂł, di un paso hacĂa atrás, Ă©l señalĂł hacĂa los sillones de cuero—, Hablemos.
—Me despedirán si no cumplo mis labores.
—Te despedirán si no te sientas, ahora—, Dijo entre dientes. RodĂ© los ojos—, ÂżPor quĂ© intentas hacerte la difĂcil?
—No me hago la “difĂcil”, se que no quiero pertenecer a tĂş mundo, lo tengo presenté—, Me recarguĂ© en la pared—, ÂżPor quĂ© no te buscas a otra chica?
—Te tengo una propuesta…
—No las quiero escuchar—, le interrumpĂ, a lo que Ă©l rodĂł los ojos, mirando hacĂa uno de los hombres.
Mismo que se levantó, caminando fuera de dicha área, me quedé parada en la pared esperando que pidiera algo.
Pasados unos minutos la gerente llegó, con una mueca pequeña.
—Megan—Me llamĂł, le mirĂ© de reojo, para despuĂ©s mirar hacĂa Derek—, Me llamaron porque parece que no estás acatando las ordenes del Sr. Derek.
—No me ha ordenado nada—, Dije con desdén, ella tomó una bocanada de aire.
—Espero entiendas, que no puedo mantenerte más en este puesto, asà que quedas…
—Despedida, sĂ ya lo sé—, GruñĂ, para mirar hacĂa Derek—, Eres un idiota, maldito, idiota…
Apenas dije eso salĂ de esa área para ir hacĂa las taquillas de los trabajadores, tomando mis cosas introduciendo con coraje cada una de las cosas que se encontraban ahĂ, ÂżCĂłmo es que una persona podĂa ser tan arrogante e imbĂ©cil?
—¿Te vas? —, Preguntó Fernanda, me giré para verle—, ¿Fue él?
—Esta decidido en joderme la vida—, Le dije colocándome la mochila—, ¿Por qué yo?
—No lo sĂ©, cuĂdate muchĂsimo—, Me dijo abrazándome por los hombros—Cualquier cosa, tienes mĂ nĂşmero.
Le sonreà apenas me aparté de sus brazos, para despedirme, estaba por salir del bar, cuando la mano de Derek me frenó, apenas me giré en su dirección una sonrisa salió de sus labios.
—¿Aún estás dispuesta a perder más cosas Clark? —, Preguntó, me giré en su dirección.
—No he perdido absolutamente nada, Sr. Derek, sigue tirando, te retó—, Aferré en mi hombro la mochila—, No hay nada que puedas hacer que me cause daño.
SalĂ del bar, con los pasos apresurados, nunca habrĂa caminado en la madrugada sola, me causaba un vacĂo en el estĂłmago, querĂa seguir fingiendo que todo esto no me afectaba, que en realidad no sentĂa el temor en la piel, pero me equivocaba al decirlo, si estaba furiosa con cada uno de las personas participes.
—Pero miren quien ha traĂdo el viento, Megan Clark—, Apenas lo dijo, sentĂ cĂłmo mi piel se erizaba, me girĂ© en su direcciĂłn—, ÂżAcaso creĂste que te podrĂas esconder de mĂ por mucho tiempo?
—Alexis…—, SusurrĂ©, dando un paso hacĂa atrás—, No, no, tu no…
—CreĂ que no te encontrarĂa jamás, pero cuando se rebusca en un lugar, quedan las cosas sobre la luz—, Dijo, mi respiraciĂłn comenzĂł a ser más lenta—, Megan Clark, dejaste muchas cosas inconclusas en Misisipi, ÂżNo te parece?
—No te acerques a mĂ—, RetrocedĂ, un paso tras otro, notando que no tenĂa escapatoria.
—No hay una protección lo suficientemente grande, que pueda hacer que no te llevé conmigo, por las buenas, o por las malas…
Mis ojos captaron el coche de Derek, deberle una a Derek… o seguir viendo a Alexis frente a mĂ, di un par de pasos hacĂa atrás, para ver hacĂa Alexis de nuevo…