«Dime qué jodida cosa quieres y lo tendrás.» ―Jennifer ―Un simple «gracias» me es suficiente ―pensé en voz alta, recordando lo que le había dicho. Mientras caminaba hacia la cafetería, mis pensamientos se volvían cada vez más y más culposos. Sabía perfectamente que aquel encuentro tendría que haber sido más «discúlpame» de mi parte y menos «gracias» de Josh, pero al verlo impaciente a mi lado, y visiblemente alterado con mi cercanía, lo único que había hecho era avergonzarlo más. ―De nada ―murmuré con arrebato, apretando los dientes. Él me había agradecido el haberlo ayudado y yo le había dicho «de nada». ¿Existía acaso algo más cómico que eso? En vez de haberme esforzado por conseguir su perdón, le había arrebatado más su dignidad. Y por ello, la culpa comenzaba a carcomerme con más

