«Si tenerla lejos es doloroso, tenerla cerca es peor.» ―Josh Haberme comparado con un ogro había sido un error. Los ogros definitivamente no tenían la culpa de que yo fuera un idiota y de que, por mi tendencia a callar en los momentos menos oportunos, Jennifer hubiera pensado que para mí no era más que una perra. ¿Ella lo era? Sabía que no. ¡Por Dios! Ni aunque lo intentase con todas sus fuerzas. Aun así, yo le había dado a entender que sí. ¿Por qué? Porque ella había vuelto a humillarme. Como si no hubiera sido suficiente con decirme «sabelotodo» frente a la clase, luego me había escrito una nota donde también me decía «iluso niño llorón». Aunque, ¿por qué me molestaba? Si yo realmente era todo eso y más. Bueno, déjenme decirles que las verdades a veces duelen. Sobre todo cuando te

