«Un beso.» ―Jennifer Si había algo que odiase más que me dijeran perra, era que Josh pensara que verdaderamente era una perra. Es decir, ¿incluso la persona más insignificante de la preparatoria pensaba eso de mí? En cierto punto, dolía. Si fuera insignificante, no estarías pensando constantemente en él, ¿no? Mierda. Sí, era una mierda darse cuenta de que Joshua ya no era irrelevante en mi vida. Desde que se había cruzado en mi camino acusándome de robarle los libros, y había visto sus malditos ojos nublarse por lágrimas tras mis palabras, ya nada había vuelto a ser lo mismo. Había logrado ignorar las voces de mis compañeros por cuatro años, así como también sus estúpidos rumores y las lágrimas que habían amenazado con resbalar por mis mejillas, pero entonces había aparecido él con su

