Capítulo 3

1889 Words
Camila No puedo creer que lo voy a hacer. Estoy aquí, escapándome como una fugitiva, dejando atrás la fiesta, salteando a la gente para que nadie me vea. Mi corazón late con fuerza contra mi pecho, mis manos tiemblan levemente, pero mis pies no se detienen. Algo dentro de mí me empuja hacia él, aunque mi mente grita que está prohibido. No entiendo lo que me pasa últimamente. Me he dicho mil veces que no debo, que esto no está bien, pero mi cuerpo no escucha. Pienso en cosas que no debería, veo cosas que no debería haber visto, y mi piel reacciona con el más mínimo roce suyo. Su voz me eriza la piel, su mirada me quema. Mis pasos me llevan hacia la oscuridad del bosque, donde la fiesta ya no alcanza con su bullicio y su luz. Mi pecho sube y baja con rapidez mientras mis ojos buscan entre las sombras. Y ahí está. Una silueta alta y oscura se perfila contra los árboles, esperándome. Siento un nudo en la garganta, pero sigo caminando. —¿Erick? —susurro, sintiéndome ridícula al preguntar algo tan obvio. —¿Quién más, dulzura? —su voz suena grave, ronca, y hace que un escalofrío recorra mi espalda. Me acerco, nuestras miradas se encuentran, y mi cuerpo traicionero reacciona de inmediato. Me muerdo el labio sin darme cuenta, tratando de controlar mis nervios, pero Erick frunce el ceño y suelta un suspiro pesado. —Cam, si sigues haciendo eso, perderé todo mi autocontrol y te follaré aquí mismo —dice con voz rasposa. Sus palabras me toman por sorpresa. Mis ojos se agrandan, mi cuerpo se tensa, pero mi mente… mi mente lo quería escuchar. Un escalofrío placentero recorre mi piel. —Pero… no puedes hacer eso… somos familia —murmuro con torpeza, aunque ni siquiera me suena convincente. —Eres el hermano de mi padrastro, Erick. —Pero tú no compartes mi sangre, Cam —su mano atrapa mi cintura y me aprieta contra el tronco de un árbol—. No hay nada que nos impida hacer esto. Te deseo tanto que mira cómo me pones. Presiona su dureza contra mí, justo entre mis piernas. Mi respiración se entrecorta, y mi mente se nubla. Sus labios están cerca, su aliento caliente choca contra mi piel, su aroma me envuelve. —Este lindo vestido te queda como la muerte misma —susurra contra mi oído, haciendo que mis piernas flaqueen. —Tengo ganas de sacártelo y besar cada una de tus partes prohibidas. —Erick… —mi voz es apenas un susurro, mi cabeza da vueltas. —Dime que lo quieres, Camila —su mano sube por mi muslo desnudo, quemando a su paso. —Dímelo y no habrá vuelta atrás. —Yo… yo también te deseo —confieso, sintiendo la vergüenza y la excitación arder en mis mejillas. —Te quiero, Erick. —No, cariño —se aparta un poco, mirándome con intensidad—. Yo no puedo quererte. No puedo amarte. Pero sí puedo hacerte explorar el deseo a un nivel que jamás imaginaste. Mi corazón late frenéticamente, mi cuerpo arde, mi piel hormiguea. Sus palabras me aterrorizan y me excitan al mismo tiempo. —Si aceptas, Camila —continúa con voz profunda y seductora—, te haré correrte más veces de las que puedas contar. El miedo me sacude, pero algo dentro de mí lo anula. No veo el peligro, o simplemente no quiero verlo. Lo deseo. Lo quiero. —Lo quiero, Erick —confieso sin dudar más. Una sonrisa oscura curva sus labios antes de que su boca atrape la mía en un beso feroz, dominante. Me besa como si no hubiera un mañana, como si quisiera devorarme entera. Gimo contra sus labios, sintiendo su lengua reclamar cada rincón de mi boca, jugando, exigiendo. Nos separamos jadeando, y él pasa sus dedos por mis labios hinchados. —Prepárate, esta noche te follaré de todas las maneras que existen —murmura contra mi piel antes de alejarse, dejándome sola entre los árboles y la oscuridad abrazándome. Mi pecho sube y baja descontroladamente. Estoy en shock. Erick no sabe algo crucial… soy virgen. Y ahora, por primera vez, el miedo me sacude de verdad. —¿En qué me he metido? —susurro al viento, sintiendo que mi mundo está a punto de cambiar para siempre. Dejo atrás todas estas cosas, veré qué hacer, pensaré en cómo solucionar este problema, aunque no veo otra salida. Yo acepté esto porque quiero que me haga esas cosas que le hacía a Lucía. Mi coño palpita al pensar en cómo Erick entrará y saldrá de ahí. Camino lentamente hasta la fiesta, tratando de incorporarme, y veo que Erick está hablando con unos hombres. Solo me mira y eso es suficiente para que me ponga nerviosa. Mientras camino sin ver mi camino, tropiezo con una espalda dura y, al levantar la vista, era Max, el chico de la otra vez. Él me dice: –Disculpe, señorita. –No, discúlpame a mí. No estaba prestando atención. Él asiente con una sonrisa. –¿Te gustaría tomar un trago? –dice, y acepto. –Claro, vamos. Veo de reojo a Erick y noto que nos observa con un semblante serio. No aparta su mirada. La intensidad de su expresión me hace estremecer, pero me obligo a ignorarlo. Max y yo hablamos de muchas cosas. Me cuenta cómo es que está trabajando aquí y, casualmente, él irá a la universidad de NYU en Nueva York a estudiar la carrera de Psicología. Me sorprendo y le digo: –¡Yo también! Qué casualidad, Max. Desde ahora seremos amigos, ya que nos veremos muy seguido. Él sonríe, mostrando una expresión más relajada. –Además, Cam, otra cosa. Yo soy gay. No lo suelo decir mucho, pero si desde ahora vamos a ser amigos, prefiero que lo sepas. Me río ante su comentario. –Está bien, amigo. Eso jamás sería un problema. Max parece aliviado y me abraza por los hombros con naturalidad. Caminamos juntos hacia la piscina y nos sentamos en los bancos. El ambiente es ligero, divertido, y por primera vez en la noche me siento tranquila. –Ya que estamos en confianza, Max, te quiero preguntar algo –digo, mirándolo con seriedad–. Si te gusta alguien, pero está prohibido, aunque no es tu pariente de sangre, y esa persona también siente atracción por ti, ¿qué harías? Max me mira con complicidad y levanta una ceja. –Ya sé por dónde va esto. Es por el señor Erick, ¿verdad? –pregunta, y le digo: –Emm, sí… ¿Cómo lo sabes? Max suelta una carcajada y sacude la cabeza. –Primero, no te quita los ojos de encima. Segundo, fóllatelo, no es tu pariente. Y tercero, tienes buen gusto. Nos reímos de eso y la noche se vuelve más relajada. Me siento a gusto con Max, como si lo conociera de toda la vida. Entre risas y bromas, la tensión que sentía antes parece disiparse un poco. En eso, decido subir ya a mi cuarto para cambiarme. Me despido de Max con un abrazo, sin darme cuenta de que unos ojos furiosos siguen cada uno de mis movimientos. Al llegar a mi habitación, cierro la puerta con suavidad y me dejo caer contra ella con un suspiro. Pero antes de que pueda siquiera quitarme los zapatos, la puerta se abre bruscamente y Erick entra cerrando con llave tras de sí. Mi corazón late con fuerza al ver su expresión. Su mirada es oscura, dominante, cargada de celos y posesión. –¿Qué hacías con ese hombre ahí abajo, Cam? –pregunta con voz grave, acercándose a mí con pasos lentos y calculados. –Solo hablábamos –respondo con un hilo de voz, sintiendo cómo mi cuerpo entero reacciona a su cercanía. –Me moría de celos al verte reír y hablar con él –gruñe, acorralándome contra la pared–. ¿Por qué dejas que te admire como debo hacerlo yo? Sus palabras me hacen temblar. Intento decir algo, pero mi voz se ahoga cuando sus dedos recorren lentamente mi brazo, subiendo hasta mi cuello. –Erick… –Hoy tendrás un castigo, mi niña mala –susurra en mi oído antes de apretar su cuerpo contra el mío, haciéndome sentir la dureza de su deseo. Mi respiración se entrecorta. Estoy atrapada, completamente a su merced, y lo peor es que una parte de mí lo quiere con la misma intensidad con la que él me reclama. Me agarra con delicadeza y comienza a besarme. Su beso es feroz, posesivo, pero me encanta. Sin despegarse de mis labios, sus manos comienzan a recorrer mi cuerpo y lentamente desliza los tirantes de mi vestido. Lo deja caer al suelo y se separa un momento para observarme. Su mirada es la de un depredador que ha atrapado a su presa, intensa y hambrienta. Me siento avergonzada y trato de cubrirme, pero él toma mis manos con firmeza. –Nunca te cubras delante de mí. Todo esto es mío, y solo yo puedo verte así, Cam. ¿Me oyes? –Sí –respondo con un hilo de voz. Se acerca de nuevo y deja un rastro de besos ardientes en mi cuello. Su boca baja lentamente hasta atrapar uno de mis pezones entre sus labios. Chupa, succiona, juega con su lengua mientras sus manos masajean mis caderas. Gimo sin control, la sensación es demasiado intensa. Se desliza hasta mi otro pecho, mordisqueándolo, haciéndome perder la razón. –Encaje rojo... lo más ardiente –murmura mientras baja besando mi vientre. –¿Te gusta? Me lo puse para ti –susurro con dificultad. –Me encanta. Todo de ti me encanta. Se incorpora y me toma en brazos, depositándome suavemente sobre la cama. Se deshace de su chaqueta y camisa, revelando su torso definido, cada músculo perfectamente esculpido. –¿Te gusta lo que ves, bombón? –me pregunta con una sonrisa ladina. Lo miro con deseo, mordiéndome el labio. –Me encanta... Erick se sube a la cama y vuelve a besarme con fiereza. Sus manos bajan por mis muslos, y con un movimiento preciso, me quita la tanga, dejándome completamente desnuda ante él. Me estremezco cuando sus dedos acarician la parte más sensible de mi cuerpo. –Abre las piernas, Cam –ordena con voz ronca. Titubeo, pero lo hago. Su mirada de adoración me incendia. –Mmm... rico y todo mío. El coño más perfecto... Baja la cabeza y su lengua entra en contacto con mi piel húmeda. Un gemido desgarrador escapa de mis labios. Me lame con maestria, succiona, muerde suavemente, llevándome al borde de la locura. No puedo contenerme, grito su nombre, me arqueo, mis piernas tiemblan. –Grita mi nombre –demanda, su voz oscura y dominante. –Oh, Erick… ¡Así! Quiero más… Oh sí… Ahh… No pasa mucho antes de que un orgasmo explosivo me sacuda entera. Me derramo en su boca y él bebe cada gota con una satisfacción felina. Se incorpora, limpiándose los labios, y comienza a desabrochar su cinturón. Se baja los pantalones lentamente y su erección queda expuesta ante mí. Es grande, gruesa, palpitante, lista para mí. –Cariño, es tu turno –murmura, con una sonrisa oscura en sus labios.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD