Erick 1 hrs antes... Este día desperté antes de que el sol asomara por los edificios de Manhattan, con esa calma que precede a una jugada maestra. No era un día cualquiera, y lo sabía. Me duché, vestí con mi traje n***o impecable, corbata burdeos, y unos zapatos recién lustrados. En la superficie parecía otra reunión de negocios, pero lo que se avecinaba era un cierre... definitivo. Pasé la mañana revisando los documentos y el sobre que reposaba en mi escritorio, como un arma cargada lista para ser disparada. Cada fotografía, cada evidencia, cada dato… era una pieza del ajedrez que había estado moviendo en silencio desde hacía semanas. No se trataba solo de negocios, se trataba de poner las piezas en su lugar. Cuando el reloj marcó las once, Lia anunció por el intercomunicador: —Señor

