Mientras Kamal se entregaba meticulosamente a su macabra labor de venganza, esparciendo en el teatro con precisión calculada los restos desmembrados de Dana sobre el escenario donde La Hermandad celebraba sus reuniones, el tiempo transcurría sin descanso. Con su única mano, trazaba con el dedo índice en su idioma natal una firma inconfundible usando la sangre de la mujer. No había necesidad de dejar pistas sutiles; la evidencia debía ser tan clara como brutal. Lo verían en pronto hicieran la reunión de emergencia que tendrían cuando descubrieran que Lizzy había desaparecido, y en ese instante, sabrían que esa desaparición fue por él, justo como deseaba. Y en ese mismo momento, a esa misma hora, tras un trayecto envuelto en un silencio algo pesado y lleno de preguntas sin formular, Milos,

