Lizzy retrocedió instintivamente, buscando escapar de la presencia invasiva del lobo empapado que había invadido su espacio personal. Drago se encontraba tan cerca que podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo; la distancia entre ambos era tan escasa que con un simple movimiento podría haber rozado sus labios contra los de ella. Sin embargo, lo que hizo fue algo más íntimo y perturbador: inclinó su rostro hacia el cuello de Lizzy y comenzó a inhalar profundamente, captando su esencia. Lizzy permaneció completamente inmóvil, como si cualquier movimiento pudiera desencadenar algo peligroso. Sentía las frías gotas de agua que escurrían del cabello y rostro mojado de Drago, cayendo sobre su pijama blanca, creando pequeñas manchas oscuras en la tela. Mientras él continuaba con su ritual d

