La preocupación del capitán

2258 Words
El sexo con Juno se había vuelto para el capitán una adición. Le hacía el amor a la muchacha a toda hora: de día, de noche, de madrugada, en el baño mientras se duchaban, por una parte, sabia que la joven se estaba acostumbrando a esa nueva vida junto a él. Por lo menos, ya no estaba tan tensa a la hora de abrirle las piernas. A Juno se le escapó un gemido mientras que el capitán la hacia suya en la ducha. Atacó los labios de su mujer descendiendo hasta su cuello, cargandola al mismo momento que enrollaba sus piernas en su cintura. Jadeó, gimió soltando pequeños grititos que ponían feliz al capitán, eso significaba una cosa: lo estaba disfrutando. Con una sonrisa se puso su uniforme acostumbrado mientras veía a Juno colocarse un vestido azulado. Su pelo mojado se le pegaba a la cara al mismo tiempo que con sus uñas se lo apartaba y peinaba para desenredarlo. El capitán no aguantó acercarse tomarla por la cintura y besarla con pasión. Su boca se movía en conjunto con la de ella. Aferrándose a su carne como lo más apreciado que pudiera tener en su vida. La miró a sus ojos negros y le sonrió. —Tengo que irme—Juno no dijo nada. Otro beso de su parte—. Por mi me quedaría a estar contigo todo el día—otro beso—.No me arrepiento del trato que hicimos Juno—la muchacha abrió los ojos como plato, ahora el capitán no la llamaba por su número tatuado si no que la estaba llamando por su nombre de pila. Al ver la sorpresa en el rostro de la muchacha se preguntó si habría dicho algo mal. —¿Dije algo incorrecto? —Me llamó Juno. Él la miró confundido. —¿Así no te llamas? —Si, pero usted siempre me llama por el número—el diablo le acarició el rostro. —Nunca más te llamaré por el número. Creo que ya hemos pasado muchas cosas como para tratarnos como desconocidos, además, dejar de decirme "usted" ¿estás de acuerdo? Ella asintió. —Juno—comenzó a decir el capitán con una mirada extraña, con el corazón tan palpitante que parecía que se le fuera a salir—.soy muy feliz en tus brazos. Las horas que estoy sin ti se me vuelven un tormento—acarició su rostro con la suavidad del terciopelo, pegando su nariz junto a la de ella—.Gracias. Le dió otro beso abandonando la habitación y la casa. Fue a explorar las barracas de los cautivos que alguno delgados suplicaban por un poco de comida. Eres demasiado judía como para gustarme Por alguna razón ver a esos presos judíos le recordaban a ella, a su Juno y eso le frustrada porque sentía que hacerle daño o privarlo de algún alimento a ellos, era como hacérselo a ella. Por lo tanto, ordenó a que se le diera tres porciones al día de pan y agua. Si antes era una ración y aveces no se la daban, ahora tendrían un desayuno, almuerzo y cena. Se sentó en su oficina y como un ligero fantasma se vió tomando a la fuerza a la muchacha, en cierta forma, se sentía mal porque sabía que Juno solo se encontraba a su lado para sobrevivir y no por sentimiento. Tener su cuerpo no era suficiente, quería tener sus caricias genuinas, su risa, su alma, su corazón. Quería todo de ella. Tocan la puerta sacándolo de su ensimismamiento. —¡Adelante! —Señor!—el soldado hace reverencia ante el diablo. —¡Descanse! el militar descansa. —¿Me necesitaba? —Si. Fritz quiero preguntarte como esta el ya tu sabes que... —Bien señor. Esta comiendo más, bebe el agua. —Perfecto Fritz. Quiero que lo saques y lo unas a las barracas como todo los demás. —¿Esta seguro señor? —De todas formas, tú serás como su Ángel de la guarda, pilas que no lo manden a la cámara de gas o los hornos o no se. Informame cualquier cosa. —Si señor—el soldado se marchó. El capitán se levantó para caminar a los hornos donde se estaban quemando muchos cadaveres. Los estadounidenses se aliaron con los soviéticos, ya sabes que eso significa. Si todo sale mal, tendremos una muerte segura. Las cosas no iban bien, los soviéticos estaban ganando terreno y el temor de todos era que estos llegarán hasta Berlin. En caso que los rusos obtuvieran la Victoria, en Auschwitz sería un caos porque comenzarían a matar a todos los prisioneros. ¿Que le esperaba en caso de que la guerra acabase y Alemania no tuviera éxito? le esperaba la muerte o la cárcel. Eso le preocupaba al capitán, porque aún la guerra se estaba debatiendo y Alemania no la tenía todas de perder pero tampoco de ganar. Cuando tomaron Varsovia fue muy distinto, era como si la suerte estuviera con ellos, sin embargo, la aguja del reloj estaba cambiando y se esperaba que fuera para bien. Asimismo, cabello de Ángel estaba molesta con el diablo por haber tomado a Juno bajo su protección, a el Ángel de la muerte le daba igual, de todas formas se enfrascaba en sus experimentos y en el estudiar algún órgano de los muertos. En Auschwitz constantemente se mataba, se enviaban personas a las cámaras de gas y luego a los hornos. Cuando llegaban los trenes eran los días más pesado ya que consistía en organización. Después de terminar su labor, el capitán regresó a su casa, vio a Juno tarareando una canción pegada a la ventana, había comenzado a llover y el frío se estaba haciendo evidente. Esa temporada solo anunciaba una cosa: el invierno nuevamente llegaría. Abrazó a su amante por detrás asustandola. —¡Soy yo!—la puso frente a él y le besó. —¿Como te fue?—preguntó la muchacha. —Extrañé hacerte el amor—susurró. Juno soltó una risita. —Siempre piensas en eso. —Todo hombre piensa en eso Juno—el capitán tomó su mentón y la besó—.Canta para mi Juno. —¿Que canto? —La canción que le cantaste a Mengele cuando estabas en Canadá. El disparo en la pierna de Mara. El temor al ver al Ángel de la muerte acercarse. Eresdemasiado judía para gustarme. Hast mich lang nicht mehr so angesehen Hab viel zu oft versucht uns zu verstehen Die Augen treffen sich, der Wein ist schon halbleer Herz über Kopf Herz über Kopf El capitán vio un poco distraída a la muchacha —¿Estas bien? Asintió. Juno sonrió de medio lado comenzando a entonar la canción. Hast mich lang nicht mehr so angesehen Hab viel zu oft versucht uns zu verstehen Die Augen treffen sich, der Wein ist schon halb leer Herz über Kopf Herz über Kopf El diablo se complacía por la letra y en como expresaba las emociones que el corazón gritaba y la mente se interponía. Así estaba él en ese dilema que comprometia sus sentimientos. Al terminar, él la besó con fuerza, posesivamente, Juno era suya aunque algún día sabía que se marcharía para siempre. Por lo tanto, tenía que disfrutar ese momento, su momento junto a ella. —Capitán...—murmuró entre sus labios. —Ax, me llamó Ax Juno—siguió atacando su boca—.Llámame por mi nombre. Juno cada vez se asombraba por la forma de tratarla, el hacer el amor lo tenía tan relajado que en ningún momento la trataba mal. Ax la cargó mientras unas piernas se enrollaban en su cintura. Últimamente los labios de esa asquerosa judía lo enloquecia al punto de perder hasta la cordura. Caminó a la cocina sentando a Juno en la mesa para hacerla suya una vez más. Se echó a reír cuando ambas respiraciones estaban fuera de sí, y mirando el reproductor con el disco, se acomodó los pantalones para poner música. —¿Quieres bailar conmigo Juno? Ella lo miró extrañada pero consintió en hacerlo. Estaban bailando pegados, Ax ubicó su mano a la cintura al mismo tiempo que entrelazaba sus dedos con los de ella. La música era suave al igual que sus pasos. Ambos se quedaron mirando fijamente perdiéndose en los horizontes que cada uno ofrecía. —Capitán, perdón Ax. Le puedo pedir un favor—pronunció Juno. —Lo que quieras. —¿Mi hermano está bien? Él bufó. —Juno... —Por favor, necesito saber. —Si, esta bien Juno—la muchacha le vio con los ojos iluminados, llenos de lágrimas—.¿Estavivo? —Si. Sonrió dándole un beso a Ax. Éste le devolvió el mismo con más fuerza. —Me encanta cuando eres tú la que me buscas Juno. Siguieron el ritmo de la música, aunque algo había cambiado, esos ojos tristes de Juno profesaban ahora alegría. —Gracias, gracias por favor, manténlo a salvo Ax, por favor. —Juno, hago lo que puedo. —Prometeme que lo mantendrás a salvo, por favor.Tú eres diferente Ax, cuando te conocí pensé que eras el peor se humano de la historia, pero no lo eres, sé que tienes corazón. Ax se paró en seco. —¿Dije algo malo?-musitó Juno. —Juno, no vuelvas a decir esas cosas. No soy bueno. Te hice sufrir cuando llegaste aquí, no tienes que decirme esas cosas para resguardar la vida de tu hermano. No te puedo asegurar nada, pero si que trataré de hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudar a tu hermano. De las mejillas de su compañera de baile el capitán quitó una lágrima. —Eres tan hermosa Juno, me gustaste desde el primer momento en que te vi—sembró un beso suave en sus labios. —Pensé que era lo demasiado judía para gustarte. Ax se rió, cargando a Juno como un bebé. —Claro que ya me gustabas. De hecho, cuando llegaste a Auschwitz ya me gustabas. Por eso te ofrecí todo eso, y cuando cabello de Ángel te golpeó de esa manera, créeme, tuve miedo de perderte. —Enserio capitán, el invierno que viene cumpliré un año aquí. Y dos meses en esta casa. —Los dos meses que aceptaste ser mía Juno—el capitán la besó—. Me gusta tú insolencia, tus ojos inocentes, lo retadores que son estos labios que me fascinan Juno. Me tienes en tus manos y eso es peligroso para mí, porque puedes hacer conmigo lo que te plazca. El beso se intensificó. Las respiración se salieron nuevamente de control —Quedate conmigo siempre Juno, siempre.. La preocupación del capitán en perder a Juno era la misma que si Alemania perdía ante los soviéticos. Estar con ella lo estaba ablandando. Le hacía decir cosas que nunca le diría a cualquiera. Las semanas transcurría hasta que finalmente el invierno llegó. La nieve caía en el patio de formación, el frío del crudo invierno era lo peor para todos los esclavos. Los golpeaban, los hacía trabajar horas extras bajo ese frío. El capitán no dejaba de observar a esos hombres delgados, pensaba en Juno constantemente al verlos. Eres diferente Ax, eres diferente. ¿Cuándo puedo ver a mi hermano? No eres el mismo diablo que conocí el año pasado. ¿Que le estaba sucediendo? el año pasado era un hombre arrogante, que miraba a los judíos y a todos lo que trabajan en Auschwitz como basura, escorias de la vida. ¿Por qué su perspectiva estaba cambiado? ¿por qué sentía lástima? ¿qué puta madre estaba ocurriendo? Un hombre se cayó y Ax lo tomó de la mano. El sujeto al verlo se puso de todos los colores. —¡Lo siento, lo siento!—exclamó asustado. —No se preocupe-miró a todos los que trabajaban cansados—.¡Vayan todos a las barracas, resguardarse como puedan de este frio! Los hombres de raya se marcharon mientras que Ax pasó por la zona donde tatuaban a todos los recién llegados confundido por todos aquellos sentimientos que se estaban manifestando. Sentía que todo se volvía un huracán que lentamente acababa con el orgullo y la arrogancia que lo caracterizaba. —Capitán—escuchó la voz de cabello de Ángel. —¿Que quieres? —Uy, que serio. Antes no me hablabas así. La judía te está follando donde es. El diablo la fulminó con la mirada. —No digas idioteces Milly. —¿Milly? ¿desde cuándo nos llamamos por nuestros nombres de pila? —Estoy cansado, no quiero hablar hoy. Cabello de Ángel se acercó abrazandolo por la espalda. —Te extraño Ax, necesito nuestros encuentros. Follame, follame Ax—cabello de Angel comenzó a besar su boca, descendiendo como gata al cuello dejándole marcas de su labial rojo. —Milly por favor—bufó el diablo. —¿Que pasa? ¿ya no me deseas? —Estoy cansado. —¿Desde cuando pesa en una balanza el cansacio que follar? no es característico de ti diablo. —Hoy no quiero. Cabello de Ángel se alejó un poco. —¿Si quieres con ella Ax? ¿te excita esa asquerosa judía? ¿la amas? dime... El diablo le dió una mirada asesina. —¿Estas enamorado de ella? ¿Enamorado? no, solo fascinado. —Por supuesto que no, solo que hoy no quiero. —¿Entonces Ax?. Estoy mojadita, lista para ti. Follame, follame mi diablo. ☆☆☆ ¿Caerás el capitán? leo sus comentarios.
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