Gritos.
Golpe, más golpe.
Juno sintió la sangre por todo su rostro. No
estaba segura de que había sucedido después de arrebatarle un arete a cabello de Ángel.
No sentía su cuerpo.
No sentia su cara.
—¡Levántate pedazo de mierda!—la obligó a
levantarse como una muñeca de tela que no podía ni sostenerse en pies.
Tambaleaba, las piernas le flaqueaban. Otro golpe en el estómago, ella se arrodilló
vomitando. De su cabello que estaba saliendo, cabello de Ángel la levantó como una piñata para luego dejarla caer de un solo golpe.
Estaba aturdida, arrastrándose como una
culebra.
—¿Te crees valiente animal?—pisó su rostro
con los zapatos aprisionandola contra el suelo asqueroso—, Te vas a comer esa pila de mierda—arrastró a la muchacha con violencia en donde se encontraba el excremento y la lanzó ahí
—Eso es lo que eres, una mierda más—con
furia la tomó nuevamente por el pelo y la
arrastró sacándola de la torre, paseandola por el pasillo de penumbras hasta sacarla afuera delante de todas las mujeres de las barracas.
Soltó a Juno como si fuera un saco de
batatas. Todas las mujeres con su traje de rayas salieron a ver a la muchacha, asustada.
—Si quieren escapar, les pasará esto—le dió
una patada fuerte a Juno—. Si no me obedecen, les pasará esto—otra patada—. Si me faltan el respeto, les pasará esto—más patadas—.Si no hacen lo que le digo, les pasará esto—una serie de seguidas patadas.
Juno no podía ver nada, su vista se encontraba demasiado nublada con mucho
dolor en todo su cuerpo.
—¡Cuelguenla delante de todas!—ordenó
cabello de Ángel.
Dos soldados la tomaron amarrando sus
manos, colgandola en un sitio que ella no pudo distinguir por lo mal que se sentía.
En ese momento se arrepintió de no haber
aceptado el trato del diablo.
Sobrevive Juno, sobrevive.
La voz de su hermano retumbaba su oído
como una música ruidosa. Le había fallado, ya no podía sobrevivir, ya no contaría su historia.
Lo siento Kai.
Promete que sobreviviras Juno.
La voz de Mara se manifestó.
Lo siento Mara.
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Se despertó de un profundo sueño tras
escuchar música. La joven no sabía de dónde venía pero por más imposible que fuera, en Auschwitz había música. Quiso mover su cabeza para buscar en que dirección su oído percibía su profesión, no obstante, no pudo, le dolía demasiado los labios, la cabeza, su nariz. Por lo menos abría los ojos, aunque su cuerpo lo tenía
aún más adolorido que su propia cara.
Lágrimas salieron de sus ojos al escuchar la
música de fiesta, ¿acaso los soldados estaban haciendo fiesta? ¿qué rayos estaban haciendo?
Se consoló cuando pensó que moriría
escuchando música.
—Sorprendetemente sigues con vida, sí que
eres dura de matar—trató de alzar el rostro y vio a el diablo con una botella de licor en la mano.
Ella no dijo nada.
—Fue una idiotez desafiar a cabello de Ángel. Lo que tiene de sexy, lo tiene de mala—algo había en la voz del capítán, estaba relajada, más suave de lo acostumbrado.
—Ellos... me iban a hacer algo.
—Te iban a quitar la menstruación, y toda
posibilidad de traer niños para la cámara de gas.
El diablo bufó.
Estaba haciendo frío, Juno sabía que en
cualquier momento vendrían por ella para llevarla a la cámara de gas o terminarla de matar. Tenia pánico a seguir siendo torturada, a morir. Por un momento deseó la muerte con fuerza, sin embargo, estando a la puerta de hallarla tuvo miedo de cerrar sus ojos para siempre, de nunca más oír música, de que sus sueños se apagaran.
—¿Me llevarán a la cámara de gas?
—Probablemente—dijo el diablo bebiendo un
sorbo de licor.
—¡Tenias razón!—escupió Juno.
El esbirro abrió sus ojos sorprendido.
—Vaya, cada día me sorprendes.
La joven resopló.
—Rechazar su trato fue lo más estupido que
hice.
El nazi no dijo nada.
—Capitán, acepto su trato. Acepto
acompañarlo todas las noches en su cama, pero por favor, libreme de este infierno. No quiero ser más torturada.
El diablo la observó con cautela.
—¿Que te hace pensar que no es muy tarde? ¿qué ahora cuando solo eres porquería, por qué te querría? no me levantas ni un mal pensamiento.
Juno resopló.
Estaba cansada, muy cansada. En ese
momento se preparó para cerrar sus ojos
definitivamente. Todo se había ido a la mierda, ya no había ningún modo de sobrevivir.
Con los ojos cansados, triste, Juno Hoffman
cerró su vista mirando al capitán que estaba frente a ella.
Luego, todo lo que vió acontinuacion fue
oscuridad, frialdad, sonido de lluvia, dolor. El
fantasma de Kai, la sombra de Mara, la antipatía de Agatha, las hermosas palabras de su padre, y los sermones de su madre.
Sobrevive Juno, piensa en ti.
No pierdas la fe ni la bondad que te
caracteriza.
Cuando salga de aquí bailaré hasta el
cansacio Juno mientras tú tocas el piano.
Asimismo, Juno despertó en una cama
confortable. Con una sábana en su cuerpo, el
rostro ya no le dolía tanto pero el cuerpo sí.
Lo primero que visualizó fue una habitación
pequeña, cálida. A un rincón estaba el diablo
leyendo una carta con una expresión seria en su rostro.
La chica llegó a la conclusión que el diablo
estaba leyendo malas noticias. Trató de moverse pero se quejó al hacerlo llamando la atención del hombre.
—¡Por fin despierta! pensé que realmente
estabas muerta—dijo, sin mirarla.
—¿Que pasó?
—¿No recuerdas nada?
—No.
El diablo sonrió inclinándose hacia ella.
—Aceptaste un trato con el diablo 23990,
ahora eres mía.
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Los leo... muero de la emoción al ver cómo
estos dos convivirán bajo el mismo techo.