Lo Mejor para el Final Carla salió del edificio con el corazón latiendo furioso, su respiración agitada y la mente enredada en pensamientos de frustración. Había dedicado meses a Ale, llevándole postres, viandas saludables, e incluso un regalo especial. Había visto en él a un hombre noble, alguien digno de amar, y se había aferrado a la esperanza de que él sintiera lo mismo. Pero ahora, todo había terminado. Ale había elegido serle fiel a Bea. Caminó apresurada hacia la calle y, de pronto, los vio: Melany y Daniel, los hijos de Ale, a quienes reconoció al instante por las fotos que adornaban el apartamento de su padre. Sus miradas serias la hicieron detenerse. —¿Tú eres Carla ,que eres de mi papá? —preguntó Melany, cruzando los brazos con desdén. —Su psicóloga ,Eso fui —respondió Carla

