--- Lo mejor para el final Ale terminó de ordenar el living con una precisión casi obsesiva. Esa tarde tendría su última sesión con Carla, y aunque lo sabía, un nudo se formaba en su estómago. No era nerviosismo por terminar la terapia, sino por lo que estaba decidido a decir. Hoy, hablaría sin reservas. Hoy, abriría su corazón por completo sobre lo que sentía por Bea. Era el cierre perfecto para su proceso, pero también una reafirmación de lo que realmente importaba en su vida. El timbre sonó puntual, como siempre. Carla estaba allí, con su sonrisa amplia y ese brillo especial en los ojos que Ale había comenzado a notar hacía semanas. En una mano, llevaba un pastel envuelto con cuidado. —Hola, Ale. Te traje algo especial para la merienda. Es de avena y plátano, sin azúcar. Sé que está

