La noche fue de ellos . Se miraron profundamente, y en ese instante, el silencio entre ellos se convirtió en un lenguaje más poderoso que cualquier palabra. Con cada mirada compartida, sabían lo que sentían. Se amaban, se necesitaban, se extrañaban. Los siete meses de distancia habían sido duros, pero ahora, aquí, bajo la luz de la luna, todo parecía perfecto. Era la noche que ambos habían esperado. Tras pasear por el puerto, disfrutando de la calma que solo la noche y el mar podían ofrecer, se despidieron, sabiendo que su regreso a casa no marcaría el fin, sino el comienzo de algo más. Durante el trayecto, el viaje se llenó de pequeños gestos: manos entrelazadas, besos robados, más que simples muestras de cariño. Eran promesas, recuerdos de un amor que había estado dormido y que ahora f

