Christian literalmente me empujó hacia su departamento. Aunque esto claramente es una casa porque el mío es un departamento y no es así. Me sorprendí al darme cuenta que su edificio estaba frente al bar. Mentira. Yo sabía que estaba frente a su edificio, pero no sabía que él estaría en ese bar. Pensé que quizás él llamaría a alguien. Por mi parte, yo quería follarme a un hombre con más educación, sin ofender. Ya me estaba hartando de los machitos en los bares que quedan cerca de mi casa. Me prometen muchos centímetros, y quedan debiendo. Ni siquiera con sus palabras se salvan. —Has sido una muy mala chica, Sofía —me dice Christian imponiéndose de manera intimidante frente a mí. Es mucho más alto que yo, así que tengo que levantar la cabeza para observarlo. —No lo he sido. —Sí. Haciénd
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


