Pov: Amelia Reed.
Actualidad — Amelia 22 años.
—¿Por qué tienes que viajar ahora si el semestre no empieza hasta dentro de tres meses? —reclama papá.
Solo yo sé lo difícil que fue armar esta mentira.
—Porque haremos un pequeño internado extracurricular que nos ayudará a estar más listas para comenzar el semestre —miento abrazando a papá.
—¿Ya la oíste, papi? Es genial, estudiaremos economía, seremos compañeras —Crystal; mi amiga y hermanita de mi querido ex, es mi cómplice en esta aventura. Ahí también está mintiéndole a sus padres.
Además de Serafina, pero ella ya viajó hace un mes preparando todo el terreno.
—Te cuidas, hija. No confíes en extraños, no hagas locuras, no tomes trabajos extraños, todo el dinero que necesites nos lo pides —mamá está muy preocupada.
—Tranquilos, estaremos bien, los amo —abrazo a ambos.
Lamento tener que mentir de esta manera, mamá tendría que entenderme, ella fue la que una vez me dijo que tenía que hacer pagar a quien me hiciera daño.
Eso estoy haciendo, voy directo a destruir toda la estabilidad del hombre que más me lastimó en la vida.
—Nos llamas tres veces a la semana. —dice mamá mientras me alejo arrastrando mi maleta.
—Antes de empezar tu semestre viajas a vernos —advierten los padres de Crystal.
—¡Adiós! ¡Los amo! —no sé cómo ella consiguió venir conmigo.
Tiene apenas 18 años, al parecer es bastante convincente.
—Lo logramos, Ame, pensé que nos descubrirían, aunque a papá sí le dije que haría unas clases de baile —sus padres son más flexibles.
A papá le llego a decir que quiero ser bailarina y pondría el grito en el cielo, la hija del gran Alexander Reed no quiere estudiar leyes, ni economía ni moda, sino baile. Inaceptable.
Es una pena, eso me obliga a mentir.
—Ahora hay que conseguir un vuelo de Los Ángeles a las Vegas así hacemos escala. ¿Ya está todo listo lo del hotel? —asiente.
Mi plan es concreto y quiero que desde el momento en que llegue a las Vegas él sepa lo que le espera.
—Me cancelaron la reservación, qué pena —el tono falso de Crystal me hace reír—. Fina esta en Los Ángeles hasta dentro de tres días, como una pequeña niña por supuesto iré a ver a mi hermano mayor —sonrío con malicia.
—Es una pena, justo vienes conmigo, no puedes dejarme en la calle —nos carcajeamos.
—Mi hermano va a morir, aunque yo estaba preguntándome, ¿será que sí funciona tu plan? —arrugo el entrecejo.
—¿Por qué no funcionaría? —rebato.
—No sé, solo se me vino a la cabeza, ¿si no le da celos que tú estés con otros frente a él? —eso significaría que me superó.
No, aunque me haya superado, su maldito ego de macho alfa no le dejará. Además que ese no es mi verdadero plan. No puedo decirle a su hermana que solo voy a ilusionarlo, sacarle información y destruir su negocio: su preciado Oblivion. Así como él destruyó mis sueños yo arruinaré los suyos.
Mi plan es más profundo de lo que creen Serafina y Crystal.
—Todos los hombres odian ver a sus ex felices, ya lo aprenderás, tú porque nunca haz tenido novio, Crys —ríe con una inocencia que no durará, menos en las Vegas.
—Aún soy muy joven para tener un novio, primero quiero… experimentar un poco, ¿está mal? —niego arrugando el rostro.
—Está perfecto, nunca te quedes con el primero, tu hermano fue el primero, ¿pero sabes con cuántos estuve cuando me dejó?
—Supongo que muchos, dicen que cuando una está despechada…
—Yo no estoy despechada, yo aproveché mi soltería, viví mi juventud, eso no es un crimen, tu hermano también lo hace y lo hizo —yo no tengo despecho. Yo solo quiero mi maldita venganza.
Así me sentiré bien al fin, así lo olvidaré de una maldita vez. Ya estoy cansada de tener esto atorado en mi pecho, voy a recuperar mi corazón y voy a destrozar el suyo.
—Tú y Fina son muy loquitas, pero siento que será muy divertido, estoy emocionada por ese trabajo bailando —también yo.
Mi prima es la mejor, ya nos solucionó el empleo. Bailar será increíble y quiero verle la cara a Benjamín cuando vea que bailo en un maldito club de las Vegas y no tendrá ningún vil derecho de impedírmelo.
……
—Tienen que ir hasta aquella área, podrán tomar un taxi o pedir Uber, es una zona segura, es imposible que se pierdan —uno de los trabajadores del aeropuerto nos guía.
—Que amable, todos dicen que los americanos no son amables, estaban equivocados —suelto con gracia.
—Es imposible no ser amable con unas chicas tan hermosas, les aseguro que les encantará las Vegas y si tienes tiempo libre, yo puedo darte un paseo por la cuidad —saca una libreta y un bolígrafo anotando su numero. Me extiende la hoja arrancándola—. Soy Brad —sonrío aceptando la hoja.
—Un gusto, Brad. Gracias por ayudarnos, qué lindo —nos alejamos.
—Tú consigues números muy fácil, Amelia —lanzo una risita.
—Mi encanto natural, imagínate lo que seré en el epicentro de la cuidad —vamos hacía el área que nos indicaron.
Tomamos un taxi rápidamente. Sabemos la dirección de Benjamin gracias a Lion, mi querido Lion a pesar de que hace un año vino a vivir a Las Vegas no hemos cortado el contacto nunca.
Él será mi principal arma aquí. Es mi topo, ¿qué haría sin él?
—Según el mapa estamos cerca, Ame —mi estómago se estruja.
No lo veo hace tres años, ya me he mentalizado en todo lo que haré, solo que no sé qué me provocará verlo.
«Nada, estúpida»
Nada de nada. Porque ya no siento nada por él, solo lo odio y quiero arruinarle la vida.
«Dejarlo destruido emocionalmente y económicamente»
Eso es. No voy a perder mi foco.
Ya no soy una niña tonta a la que va a volver a desviar. Ya no soy esa que estaba enamorada con su vida, esa que daba todo por él.
Ahora soy una mujer distinta, inalcanzable y dispuesta a todo por arruinarle sus sueños.
Debiste pensar que el karma existía, Benji. Yo seré el tuyo.
El auto se detiene y respiro profundo eliminando cualquier nerviosismo en mi sistema.
Tres años, Amelia. Eso fue el tiempo que tuviste para mentalizarte para esté preciso momento.
Pagamos el taxi y bajamos nuestras maletas.
El departamento de Benji no se ve nada ordinario, al parecer le fue muy bien con su preciado club.
—Debemos tocar el timbre y esperar, seguro tiene cámaras, ¿si no quiere abrirnos? —existe esa posibilidad.
—Si se hace el difícil yo diré que iremos a pedir ayuda por ahí a un desconocido, si es por mí, a ti no te dejará ir sola por ahí, quiero creer que aunque se volvió un hombre de mierda sigue siendo un buen hermano.
—Eres muy lista —nos acercamos a la puerta y Crystal toca el timbre.
Aprieto la manija de mi maleta, miro mi ropa, debo verme bien, por el plan.
—¿Crystal? ¿Qué haces aquí? —cuando escucho su voz me odio por lo que provoca en mi cuerpo y la forma que me hace pasar saliva.
—Benji, perdón por llegar de improviso, es que nos cancelaron la reservación. Fina está en los Ángeles así que…
—¿Fina está en las vegas? —mi prima fue muy sigilosa.
—¿Nos abres? Necesitamos dónde quedarnos —se queda en silencio.
—¿Por qué ella está contigo? ¿Qué carajos hacen aquí?
—Aprovechamos nuestras vacaciones, por cierto; no puedes decirle a papá —comenta risueña Crys.
—Crystal, no. Vuélvete a Londres, aquí no se quedan ni tú ni ella.
—Tengo nombre, ¿o ya lo olvidaste? —escupo sin poder evitarlo—. Olvídalo, Crys, quédate tú, yo iré por ahí a ver dónde me quedo. No pienso quedarme aquí con este idiota —esto es una mierda.
Me duele el estómago, ni siquiera puede decir mi maldito nombre.
—No, si tú te vas yo voy contigo. Qué malo eres, Benji —reclama Crys.
—Esperen… está bien, esta noche y mañana les conseguiré un hotel dónde quedarse —sabía que con Crystal no diría que no.
El ruido de la puerta nos da la señal de que debemos empujarla, Crystal lo hace y antes de ir tras ella miro la cámara fijamente.
No es justo que me esté viendo antes que yo a él.
Ahora sí comenzamos el plan: Destruyendo a mi ex.