Jelena estaba inconsolable. Merlín llevaba tres días inconsciente, y los sanadores de las diferentes especies decían lo mismo: no había salvación para él. Iba a morir. La magia había absorbido toda su energía vital, de ahí que incluso en par segundos hubiera bajado 30 kilos, quedando cadavérico. Su pulso era débil, muy débil, y un sanador mago, que usó su magia para ver a través del cuerpo de Merlín, aseguró que su corazón estaba averiado. Sería un milagro si llegaba a vivir. Eso, sumado a que como ha estado inconsciente, no había habido manera alguna de despertarlo para alimentarlo. —Le recomiendo, mi lady, que se despida de él —le dijo un sacerdote elfo a Jelena, que le estaba dando las últimas oraciones a Merlín. La nefilim sollozó, arrodillada a un lado del camastro en donde

