"Después de todo, hasta el camino equivocado siempre conduce a alguna parte".
George Bernard Shaw
El día de la boda finalmente había llegado, todos los involucrados parecian estar reaccionando más a un impulso mecánico que a acciones conscientes pero nadie a excepción de Simone tenia interés en interrumpir esta boda, la mujer habia intentando, aunque sin mucho éxito, obtener algo de información con Edgar pero el abogado solo le era leal a dos personas en esta vida, su esposa y su mejor amigo, así que no compartió ninguna información.
Sin embargo, todo fue tan rápido que no hubo oportunidad de que pudiera hacer algo al respecto, nadie fue capaz de decirle quien era la misteriosa mujer y sin importar que conocía los motivos de la boda y de que Pearson le asegurase que era meramente un convenio, no quería confiarse, por lo que su última alternativa se redujo a la expectativa.
Aguardaria hasta el momento de conocer a la prometida de Pearson y sin importar que ya estuviera arreglándose para el gran evento tenía la firme convicción de detener la boda, era capaz incluso de hacerle saber al juez los motivos reales del enlace para que acabará con todo, eso claro, dependía de la mujer, si era fea, gorda, o demasiado vieja podría considerar callar, pero esa era una lejana y muy poco probable opción.
Por su parte, Violet estaba en su recámara de la suite terminando de maquillarse, esto era muy distinto a lo que alguna vez imaginó para su boda, ella estaba sola en esa habitación, no estaban sus amigas, ni el maquillista o el estilista, no había un hermoso vestido colgado, no había una tiara de oro o perlas, y su ramo, su ramo era mucho más sencillo de lo que pensó, tampoco bajaría a una elegante recepción y lo más importante, no sería Stephen quien la esperaría frente al juez; todo era más sencillo y simple, incluso ella estaba arreglándose como si fuera cualquier otro día.
Hasta que terminó de colocar el labial, se quedó mirándose en el espejo pero no había dolor o miedo, era extraño pero no se sentía mal por esta boda, y eso la asustaba pues creía que no era consciente de lo que estaba haciendo y que cuando finalmente la realidad la golpeara sería demasiado tarde, en eso pensaba hasta que la puerta se abrió para que su madre entrara
Virginia ya lucía su hermoso vestido tipo cóctel y acudió para ayudar a su hija a concluir con su arreglo, Violet le sonrió a través del espejo y asintió para hacerle saber que ya estaba lista, así que su madre caminó a tomar el vestido mientras trataba de menguar su sufrimiento.
- Violet..... cariño......- repuso Virginia sabiendo que justo aquí y ahora era su última oportunidad para que su hija se retractara- gracias por este sacrificio pero...... pero no tienes que hac.....
- Descuida........ sé que es lo mejor además sabes que es nuestra última alternativa- interrumpió Violet.
- Siempre hay opción cariño, podemos buscar otr....
- Ya no hay opción y lo sabes- respondió la joven tomando a su angustiada madre por las manos- papá ya hizo todo lo que pudo y si no hago esto, estaremos en la calle........ papá tendrá que vender todo lo que nos queda y después tendremos que buscar algún trabajo, y él tal vez pueda conseguir una gerencia o dirección pero, en qué empresa?, yo no he trabajado desde que terminé la carrera y si consigo un trabajo apenas y lograremos sobrevivir.......y tú mami, tú nunca ejerciste tu profesión......ya no hay más alternativas.
Virginia trataba de ahogar su llanto para no preocupar a su hija pero sabía que tenía razón, y sería peor cuando la escasa economía fuera el invitado constante en sus vidas.
- Y Stephen?!- cuestionó Virginia tomándola de las mejillas, a lo cual Violet negó con desilusión y no hacía falta más para entender que todo acabo entre ellos- pero eso no te importa?
- Arrepentirme no lo hará cambiar de opinión......no puedo perder esto también.......es hora mami!
Ambas se abrazaron y efectivamente ya no había marcha atrás, así que comenzaron a preparar a la novia, Virginia le ayudó a colocarse el vestido y pronto salieron a la sala dónde ya las aguardaba William.
El también tenía un semblante de dolor por tener que vender a su única hija y la razón de su vida, tal vez otro hombre habría vendido su alma pero él se sentía como un cobarde al aceptar el sacrificio de Violet.
Así que con mucha vergüenza se acercó a su hija, rogando que no lo culpara por ser incapaz de mantener a su familia pero Violet le sonrió para tranquilizar a su padre, y sin pensarlo lo abrazó con fuerza, ella decidió hacer esto y lo hizo por ella más que por su familia, no se imaginaba viviendo de otro modo así que no podía culpar a nadie por su egoísmo.
- Violet......mi niña..... perdón, tú no tienes que hacer esto..... fuí yo el que falló..... perdóname- pero Violet solo afianzó más el abrazo ante las dolorosas palabras de su padre.
- No hay nada que perdonar......yo lo decidí, ni tú ni mi mamá me obligaron, fuí yo y créeme que es lo mejor- repuso con mucha seguridad aunque eso no menguaba la agonía de sus padres.
Y de nuevo, los tres se abrazaron pues sabían que pasaría mucho tiempo antes de que volvieran a estar juntos y que dejarían a su hija a su suerte solo esperando lo mejor de todo esto, hasta que finalmente la familia estuvo lista y bajaron a el pequeño salón del hotel que rentó Pearson para la ocasión, obviamente ella se quedó junto con su familia en un "cuarto" contiguo, aunque más bien era un almacén donde guardaban los alimentos y bebidas para los eventos que debian atender.
Pearson por su parte llegó hasta el salón donde ya estaban Edgar y su esposa Pamela, además de Lewis el chófer, una inquieta Simone y por supuesto el juez y su secretario.
El hombre saludó cordialmente a todos y no podía negar su nerviosismo porque finalmente había llegado el momento que tanto retraso, a partir de hoy sería nuevamente un hombre casado aunque no eran las circunstancias que él habría deseado era mejor esto que darle el gusto a la familia de su difunta Charlotte.
Pearson quedó asombrado con el arreglo que Pamela hizo del lugar, si bien, casi todos los presentes sabían que esto era un mero trámite aún así ella consideró que debían darle algo de realismo, por lo que mando pedir elegantes sillas Tiffany color blanco adornadas con sutiles guirnaldas de flores blancas en el respaldo, una elegante alfombra blanca con pétalos blancos le daría la bienvenida a la novia, además de una mesa con un fino mantel color crema con distintivos dorados en las orillas para que el juez oficiará la boda, eso sin mencionar el par de sillas especiales para los novios con un pequeño lazo de seda blanca sujetada en la espalda con un ramo de rosas blancas.
Era algo simple, considerando el evento pero le daba algo de color a un asunto tan penoso como el que todos sabian ocurriría, y a todos pareció agradarles menos, por supuesto, a Simone que odiaba que hubieran tenido este detalle porque era como darle valor a esto.
Sin embargo, aún no era momento de interferir aguardaria hasta ver de quien se trataba para saber que hacer así que se mantuvo algo alejada de todos, hasta que Edgar asintió haciéndole saber a Pearson que el momento había llegado, el hombre simplemente soltó un hondo suspiro y se colocó frente al juez mientras el gerente del hotel que se quedó por si algo llegase a necesitarse tocó ligeramente la puerta donde la novia esperaba.
Adentro el toque los alertó y la familia se dió un último abrazo antes de enfilarse hacia la puerta, Virginia abrió y se colocó enfrente de su esposo e hija para marcar el caminó.
William le extendió el brazo a la joven y al ritmo de la melodía Serenade, Violet hizo acto de presencia, Pearson no había levantado la vista en ningún momento hasta que los acordes de la música lo hicieron consciente de lo que ocurria a su alrededor así que sin más ánimo elevó la vista hacia el camino por el cual venía su futura esposa.
Y quedó ligeramente satisfecho, pues a la primera que distinguió fue a Virginia y creyo que ella era la mujer en cuestión y no le parecía mal, era de su edad, se veía muy seria y formal, eso hasta que desgraciadamente notó que alguien más venía detrás de ella luciendo un elegante aunque simple vestido de novia lo que le confirmó que sería otra la mujer que esperaba, y en cuanto Virginia se apartó, lo corroboró.
Efectivamente, no tardó en clavar su vista en el rostro de la mujer que venía acompañada de un hombre, ella era su prometida y quedó completamente desencajado al ver lo joven que se veía, rápidamente giró su cara hacia atrás donde Edgar estaba acompañándolo para fulminarlo con la mirada.
- Qu..... qué..... qué edad tiene?!- preguntó por lo bajo aunque aún molesto.
- Veintitres años- susurro Edgar al oido de su amigo.
Pearson llevó su vista hacia la mujer y de regreso a su amigo rápidamente, de verdad no podía creer que esto estuviera pasando con una jovencita que sin problema podría ser su hija, y miró nuevamente a Edgar tratando de procesar lo que estaba haciendo pero le era imposible y cuando estuvo a punto de reaccionar William ya le estaba extendiendo la mano de Violet.
El hombre sentia que todo le daba vueltas y solo atinó a ver a Violet de arriba hacia abajo, es que era tan joven que esto ahora le parecía no solo incómodo sino también aberrante.
Es cierto, no podía negar que era una chica linda, tenía un pelo rubio que peinó con un estilo boho chic suelto con flores entrelazadas, sus ojos eran de color miel muy expresivos, tenía una tez blanca un tanto apiñonada, unos labios gruesos perfilados por un sutil lipstick rosa, era claro también que tenía un bonito cuerpo a pesar del vestido suelto estilo bohemio de tul que usaba, con mangas largas abullonadas transparentes y con un puño de encaje, la falda era fluida con un top confeccionado en encaje geométrico, con un elegante escote en pico y con cinco finos botones hasta el delgado cinturón de pedrería, pero eso solo agravaba lo repulsivo de este acto para él.
- Comenzamos?- cuestionó el juez sacando a Pearson de su asombro.
Él no se había dado cuenta pero instintivamente tomó la mano de Violet, aunque eso era más una reacción mecánica a su rigurosa educación inglesa que a que realmente quisiera hacer esto, porque justo ahora estaba muy arrepentido y casi furico con Edgar, quién aparentemente había olvidado mencionar ese detalle.
Violet giró hacia el juez llevándose consigo a Pearson que seguía tratando de procesar lo ocurrido, él simplemente era capaz de voltear a ver a la novia tratando de reaccionar a lo que pasaba a su alrededor.
Y era el único desencajado porque incluso hasta Simone sonreía con satisfacción al ver a Violet, extrañamente se sintió tranquila al ver lo joven que era pues era sinónimo de divorcio inminente ya que difícilmente ambos tendrían algo en común y estaba casi segura que ella terminaría aburriendose al estar a lado de alguien tan melancólico como Pearson.
- Señor Galloway?!- habló el juez atrayendo la atención de Pearson.
- Si- repuso él pero ligeramente más a modo de cuestionamiento lo que no notó el funcionario.
- Bien.....y usted señorita Heiden, es su libre voluntad y elección continuar con este enlace?- Pearson quedó mudo al comprender que el juez le había cuestionado su intención de casarse y desde luego que él no planeaba continuar con este ridículo pero aparentemente respondió sin pensar y ocurrió lo inevitable.
Solo se quedó moviendo la cabeza ligeramente y con la boca entreabierta tratando de decir algo que le era imposible.
- Si- respondió ella muy tranquila, lo que hizo que el mareado Pearson volteara a verla.
De verdad que todo a su alrededor parecía un acto, un bizarro y confuso acto que únicamente él no comprendía y aún así no dejaba de ver a Violet y lo serena que lucía.
El juez siguió oficiando la ceremonia hasta que llegó el momento de firmar, el funcionario extendió la pluma primeramente hacia la novia que sin reparo la tomó y firmó, ahora fue el turno de Pearson y fue Violet quien le dio el bolígrafo, él dudo en tomarla pero ante la invitación que la joven hizo con sus ojos no le quedó más remedio que firmar, después de todo la familia de su ahora esposa había venido hasta Edimburgo quizás con sus últimos ahorros esperanzados a este enlace para que ahora se comportase como un patán dejandolos a la deriva, no era su culpa, era de Edgar y quizas suya por no involucrarse más.
Así que firmó sin mucho ánimo, si antes creía que esto era asqueroso ahora lo consideraba mortalmente repulsivo, sin embargo, era algo tarde para arrepentirse.
- Por el poder que me otorga el estado declaró esta unión valida ante la ley......pueden besarse..... felicidades!!
Indicó el juez soltado los opacos aplausos de los invitados, Pearson se giró hacia Violet preguntándose si era necesario porque él no había pensado en esta parte del plan, pero estaba el juez y no sabía si podía llegar a considerarse un delito.
Sin embargo, Violet si vió la naciente sospecha en el juez y rápidamente se acercó a Pearson, lo tomó con una mano por la mejilla y lo besó apenas rozando la comisura de sus labios, desde luego que eso no le agradó a Simone que sin más se levantó para vitorear a los novios, lo que fue bueno ya que llamó la atención de los presentes.
El juez aplaudió un tanto confundido porque nadie parecía celebrar una boda genuina, en realidad todo el tiempo se preguntó que pasaba con el novio pero él ya había cumplido su deber y no estaba en posición de juzgar a los contrayentes así que después de entregarles una copia del documento, él y su ayudante se fueron.
Todos los demás se quedaron en completo silencio cuando el funcionario cerró la puerta detrás suyo, solo había gente mirándose sin decir una sola palabra, Simone no dejaba de ver a la novia con cierta satisfacción, Violet solo volteó a ver a sus padres y ellos le sonrieron con resignación, Pearson mantuvo la mirada agachada, el chófer solo los miraba a todos y tanto Edgar como su esposa solo se veian entre sí.
Hasta que Pearson no soportó más y salió violentamente sin decir nada, atrayendo la atención de todos, Edgar solo respiró con resignación y fue tras de él.
- Esto es algo.......algo ....... complicado para todos- repuso Pamela tratando de justificar a Pearson ante la incomodidad de Violet y su familia.
- Creo que será mejor que los lleve al restaurante a comer algo.......la novia debe estar agotada- indicó Simone dejando que Edgar y Pamela resolvieran esto.
En realidad ella nunca se metía cuando Pearson se molestaba, y no lo hacía porque quería evitar enfrentamientos con él, ella solo quería ser el manantial donde su amigo sintiera calma.
- No será necesario.......creo que subiré a mi habitación a descansar un rato- respondió Violet sin mucha intención de involucrarse más.
Y sus padres agradecieron esa respuesta pues el ver la reacción de su ahora yerno, se preocuparon de dejar a su hija con un hombre con evidentes problemas de ira, quizás podrían negociar el que ella regresará a California porque Escocia no parecía un lugar seguro para Violet.
- Como gustes......de cualquier modo puedes pedir lo que desees a la habitación- expresó Simone muy tranquila y amable.
- Claro..... gracias!- respondió Violet y sin más salió del salón en compañía de sus padres.
Simone y Pamela salieron de inmediato a buscar a Pearson solo para encontrarlo en el jardín trasero visiblemente molesto, ambas se detuvieron unos cuantos pasos atrás pues Edgar también estaba llegando por la otra puerta.
- Al fin te encuentr.......- exclamó el abogado aproximándose a Pearson pero este de inmediato se abalanzó sobre él, tomándolo por la camisa.
- Por qué mierda no me dijiste que era una niña?!- repuso furico.
- Pearson.......me sueltas!......sueltame, por favor!- pidió tranquilamente Edgar mientras ambas mujeres llegaron hasta ellos para evitar un enfrentamiento.
- Por qué carajos no me lo dijiste?!.......es una niña!!!- gritó Pearson contra la cara de su amigo.
- Sueltame por favor!- repitió el abogado.
- Es una niña maldito idiota!!!!- dijo el hombre con rabia mientras lo arrojaba lejos de él.
Edgar se tambaleó pero afortunadamente no cayó al piso, así que rápidamente se arregló la ropa y suspiró para evitar más disgustos con su amigo.
- Y cuándo pretendías que te lo dijera, eh?......si apenas quisiste escucharme cuando te lo comenté......ya lo olvidaste?!- pero ante esa respuesta solo recibió una amenazante mirada y una clara intención de volver a embestirlo, solo se detuvo porque Simone se interpuso alejando a Pearson de Edgar.
- Entonces esto ahora es mi puta culpa?!- dijo apartando los brazos de Simone de su pecho.
- No.....pero si me hubieras escuchado o siquiera te hubieras interesado en saber más no estarías aquí reclamandome!
- Es una niña, con una mierda!!!!!
- Tiene 23 años, ya no es una niña....... además legalmente esta facultada para tomar este tipo de decisiones.
- Eso no importa.......que no la viste?!, crees que me siento cómodo con esta mierda?!.....carajo!!!!......mi esposa es una niña que podría ser mi hija!!!!
- Pearson ya!!!......ya no hay nada que hacer....... además no eres el primero que se casa con alguien más joven- intervino Pamela para tratar de calmar los ánimos.
- Y eso se supone que debería hacerme sentir mejor?!- cuestionó Pearson con sarcasmo.
- No..... pero qué más quieres hacer?!, ya esta hecho......ya está hecho- enfatizó Pamela- y si esto está así, es culpa de ambos!!!
Pearson y Edgar se miraron momentáneamente pero Pamela tenía razón, algún inconveniente eventualmente iba a surgir aunque eso no aliviaba la incomodidad del escritor, pues prácticamente se sentía como un abusador y depravado aprovechandose de una niña.
- Ahora lo que tienen que hacer, es.......Edgar- Pamela detuvo su discurso cuando notó que alguien más los había estado observando y rápidamente señaló con la cabeza hacia una de las entradas que daba al jardín, ahí estaba de pie William con un semblante demasiado serio e incluso preocupado.
Todos voltearon de inmediato hacia donde la mujer señaló y ante el obvio semblante de William, Edgar se arregló el traje y se adelantó a hablar con el padre de Violet, el resto solo permaneció expectante mientras observaban la fingida sonrisa del abogado.
Sin embargo, nadie creería que estuvieran teniendo una plática muy cordial, eso era claro por el nerviosismo de Edgar y la seriedad de William, y efectivamente en cuanto el padre de Violet se retiró y el abogado regresó, la preocupación quedó más que confirmada.
- Qué ocurrió?- preguntó Simone un tanto desesperada porque algo alterase sus planes, era obvio que Violet y Pearson no tenían nada en común y no hacía falta más que verlos, sin embargo, temía que la familia pudiese intervenir exigiendo algún absurdo como que intentara seducirlo.
- Hummmm......- soltó Edgar un poco consternado- Pearson......- repuso cansado de todo esto- el hombre quiere saber si estas dispuesto a dejar que Violet se vaya a California de regreso con sus padres.
- Qué?!- cuestionó Pearson con incredulidad- por qué esta pidiendo algo así?
- Al par.....al parecer......al parecer esta.....esta preocupado por el bienestar de su hija- indicó Edgar sabiendo que esto solo era un estúpido inconveniente más que pudo haberse evitado si Pearson hubiese tomado más en serio este asunto.
- Y por qué está preocupado?- cuestionó Pearson sin entender que pudo incomodar a esa familia.
- Aparentemente por ti y tu comportamiento- respondió tratando de que esto acabará ya.
- Qué?!......por qué mi comportamiento sería algo que pudiera preocuparlo?- cuestionó Pearson muy indignado.
- Creo que no le agradó el modo en que saliste de la boda...... además aunque no lo mencionó sospecho que nos estuvo observando y parece que lo que ha visto no le ha agradado........y para ser honesto, no lo culpó, si fuera uno de mis hijos yo tampoco me sentiría tranquilo de saber que esta a lado de alguien tan.....tan....tan temperamental, es su única hija y dejarla al otro lado del mundo completamente sola con alguien que no parece controlar su carácter, te parece sensato?
Pearson lo observó con detenimiento, pero no podía refutar absolutamente nada pues él mismo sabía que no actuó de la mejor manera.
- Tal vez sea lo mejor.....de cualquier modo este matrimonio no es algo real y sería absurdo obligarla a compartir a tu lado- dijo Simone aprovechando esta maravillosa oportunidad para ponerle fin a la locura y evitar riesgos.
- Tú que..... qué crees que debería hacer?.......nos puede afectar en algo?- cuestionó Pearson un poco animado pues realmente no sonaba tan mal esa opción.
Edgar guardó silencio considerando las implicaciones de esta nueva situación, Pearson lo miró con un ligero brillo por la posible salida que le estaban ofreciendo, mientras Simone lo veía inquisitivamente esperando que el abogado no interfiriera con sus intenciones.
- Técnicamente no hay ningún problema......- Simone celebró las palabras de Edgar con una ligera sonrisa de triunfo, que poco le duraría- hum.....pero..... pero si la familia de Charlotte decidiera impugnar tu testamento y descubren que este matrimonio no solo no se consumó sino que fue una farsa podrían ganar.....un buen abogado argumentaria que no estabas en tus cabales o incluso podrian demandarla a ella por fraude.
- Es posible?- preguntó Pearson.
- Tú mejor que nadie los conoces.......la ambición puede ser muy peligrosa y si se lo proponen podrían averiguar todo y anular cualquier voluntad que tengas......y Violet enfrentaría cargos.....pero la decisión es tuya.
Simone se tuvo que morder el labio ante tal revelación, estaba tranquila porque de verdad se había convencido que nada pasaría entre ellos pero cuando escuchó la propuesta sintió una abrazadora calma, sin embargo, la situación solo parecía empeorar.
Pearson fue otro que sintió desilusión, se había resignado a tener que sobrellevar este matrimonio por la seguridad que le daba pero no pensó jamás hacerlo con alguien tan joven, así que darle la libertad de volver a California lo hacía sentir menos despreciable.
- Y?- cuestionó Edgar ante la pasividad de su amigo- quieren tener una respuesta lo más pronto posible.
- Qué les dijiste tú?- respondió Pearson.
- Que dependía de ti, qué más?, no hay nada que lo impida en el contrato.
Pearson volvió a guardar silencio, peinandose el cabello hacia atrás, de verdad que hubiera preferido que Violet se fuera pero aborrecía saber que esto podría facilitarles enormemente las cosas a la familia de Charlotte, así que no le quedó más remedio que volver al plan original.
- No.....no.....no puedo permitir que se vaya!- sentenció resignado, provocando un trago amargo en Simone.
- Entonces tendrás que convencerlos- repuso Edgar- de verdad que el padre no la quiere cerca de ti.
- Supongo que tengo que disculparme, no?!- cuestionó sin mucho afán.
- No creo que sea suficiente pero esto tienes que resolverlo tú.
- Pero eres mi abogado, es tu obligación!- Pearson no quería tener que justificar su conducta ante perfectos extraños.
- Si, pero amenazarlos con el contrato no parece tu mejor opción...... deberías ir y tratar de ser un poco diplomático.
Pearson negó con la cabeza aunque sabía que era su deber después de todo, iban a dejar a su hija con él y no con Edgar, si había aceptado este trato ahora tenía que enfrentarlo como un hombre y procurar que el año de convivencia fuera ameno para Violet y evitarse más inconvenientes.
- No hay opción o si?!- expresó ya totalmente resignado- bien.....lo resolvere.....en qué habitación están?
- En la suite presidencial- aclaró Pamela quien era la que se había encargado de esta parte del trabajo.
- Entonces....... - dijo adelantándose un par de pasos- y tú, depositales 50 mil más, es lo menos que puedo hacer.
Respondió Pearson dejando a todos anonadados, pero él sentía que era su deber después de todo le estaba robando su juventud a una pobre chica, pero no dió tiempo de cuestionamientos o reproches, él se apresuró de inmediato a la suite muy dispuesto a congraciarse con sus suegros.
El inestable hombre soltó un fuerte suspiro antes de tocar a la puerta, era probable que se enfrentaría a un padre muy molesto y angustiado pero trataba de ponerse en su lugar pues sabía que si él tuviera hijos habría reaccionado igual o peor.
De pronto la puerta se abrió y apareció William, efectivamente el padre de Violet no estaba muy feliz de verlo pero esperaba que el hombre accediera a que ella regresara a California con la familia.
- Adelante- respondió William dándole la espalda y enfilandose hacía la habitación, a Pearson no le quedó más remedio que seguirlo, esperando poder hablar tranquilamente.
- Dónde está Violet?- cuestionó Pearson mirando a su alrededor.
- Qué necesita?- respondió William muy serio pues la actitud de Pearson ya había ocasionado discusiones con su esposa.
- Hablar con ella sobre lo que le propuso a mi abogado.
- Entonces......puede hablarlo conmigo!- sentenció William muy firme.
Pearson lo vió fijamente, él no era un hombre que le gustara estar lidiando o dándole explicaciones a desconocidos y ahora estaba aquí tratando de dialogar con la familia de su esposa pero su comportamiento no había sido el mejor y estas eran las consecuencias.
- Sé que puedo hablarlo con usted pero preferiría hacerlo con ella directamente- indicó Pearson con una educación digna de un alto aristócrata inglés.
- Por qué?!
- Creo que es ella quien debe decidir, no le parece?!- aunque William estaba preocupado sabía que Pearson tenía razón, su hija ya no era una niña y además estaba casada.
William asintió y fue a tocar en la puerta de la recámara, de inmediato Virginia se asomó y algo le murmuró, la mujer volvió a cerrar la puerta y escasos segundos después apareció en compañía de Violet.
Y efectivamente, Pearson pudo comprobar que era una mujer hermosa y con un lindo cuerpo, ella ya vestía ropa casual aunque aún llevaba el peinado de la boda, pero eso solo lo hizo sentirse más culpable, no era correcto estar teniendo esos pensamientos sobre una mujer que podría ser su hija a pesar de que esa mujer fuera su esposa.
- Mi esposa Virginia- William presentó rápidamente pues sin importar que ya fueran familia no hubo tiempo de esas cordialidades- y bueno.....mi hija.....Violet.
La joven solo asintió, ella también estaba un poco incómoda y preocupada por la reacción tan impulsiva de su ahora esposo, y no quería quedarse con alguien así, aún sabiendo que eso debió considerarlo antes de casarse.
- Primero......les ofrezco una disculpa por mi comportamiento, pero esta situación es un tanto difícil para mi......no pretendo justificarme, pero tuvo mis razones para tener que tomar esta decisión al igual que ustedes y simplemente me sobrepaso- aclaró tratando de calmar a la molesta familia.
Pero fuera del saludo de mano no hubo ninguna otra respuesta así que Pearson no tuvo más remedio que ir directo al grano.
- Sé lo que le propusieron a mi abogado, y de verdad me gustaría que fuera posible para que ella no interrumpa su vida, desgraciadamente mis circunstancias no me lo permiten.......y tendremos que cumplir cabalmente con el contrato- sentenció Pearson.
- No creo que sea necesario...... después de todo este matrimonio no es real y de ese modo ambos pueden seguir con sus vidas- indicó William.
- Lamento que no sea posible- aclaró Pearson.
- De verdad es necesario?!- cuestionó una preocupada Virginia.
- Sé que nadie quería esto .....lo comprendo, pero el contrato es muy específico y desgraciadamente, es necesario- dijo Pearson sin mucho ánimo.
- Violet?!- preguntó su padre, después de todo era su decisión.
La joven volteó a ver a sus padres y luego a Pearson, ella hubiera estado feliz de regresar y que Stephen comprobara que nada iba a pasar, pero por otro lado había adquirido un compromiso y debía cumplirlo, todos la observaron pero ante la obvia duda, Pearson no tuvo más remedio que recordarle la situación.
- Estamos casados- indicó el hombre ladeando la cabeza en un movimiento rápido y ligero.
- Lo sé- respondió Violet consciente de sus alternativas- sé que debo quedarme!- aclaró soltando el llanto de su madre.
Pearson comprendió que ahora debía asegurarles que ella estaría bien.
- Señora......le aseguró que su hija estará bien, no pienso aprovecharme de este matrimonio para obligarla a hacer nada que ella no quiera, de hecho prácticamente no vamos a tener contacto además ella podrá hacer lo que desee...... le aseguró que jamás he violentado a ninguna mujer y no lo haré ahora- dijo creyendo que su palabra sería más que suficiente.
- Disculpé si su palabra no es suficiente......cree que podríamos confiar en un hombre que se comporta como usted lo hizo?- aclaró William.
- Lo sé y tiene toda la razón....... pero por el momento no puedo ofrecerles más que mi palabra.
- Y no es suficiente!!- le reclamo Virginia.
Pearson observó a sus acompañantes y como lo veian con sospecha, de verdad que su comportamiento no había sido el mejor y ahora era consciente de dicha situación pero haría lo imposible por no perder la última oportunidad que tenía de salvaguardar su patrimonio, le gustara o no, ya estaba en este camino.