"La esperanza es algo bueno, tal vez lo mejor de todo, y ninguna cosa buena muere jamás"
Stephen King
Violet no tuvo más alternativa, en cuanto regreso a su casa el contrato ya estaba sobre la mesa esperando a ser firmado, y obviamente también estaban sus padres y su tío Scott, el abogado de la familia.
El contrato ya había sido evaluado por su tío y todo estaba acorde a lo pactado, no había nada extraño o engañoso, nada fuera de los límites y efectivamente Violet solo sería la esposa ficticia de Pearson por un año y recibirían la cantidad suficiente para sacar sus negocios a flote y poder vivir tranquilamente, al menos por un tiempo, y para ello no había necesidad de acostarse con el hombre o siquiera tener que besarlo y eso lo agradecía.
- Estas segura?- cuestionó Virginia deteniendo a su hija justo cuando comenzaba a firmar.
- S....s....si.....no hay más- efectivamente ya no había más que hacer, además ya había perdido a Stephen como para tambien perder su dinero, aunque confiaba en que su ahora ex novio pudiera entender sus razones y quizas con el tiempo perdonarla.
Así que sin más demora, Violet firmó el documento, sin embargo, sintió que cada línea que trazaba era un extraño dolor en su corazón, no sabía como describirlo realmente porque era doloroso y pesado pero a la vez liberador y satisfactorio era como si en su corazón existiese una esperanza que no lograba entender porque en el fondo sabía que concluir con este trato la alejaba más del hombre que amaba pero no podía sentirse realmente mal por ello, lo hacía, si, pero porque se suponía debia sentirse de ese modo, aunque quizas solo estaba entrando en un absurdo e ilógico estado de negación.
- Ahora qué?- cuestionó Violet dejando la pluma sobre la mesa de centro.
- Según me informaron.....en cuanto envíe este documento, ellos harán lo propio y nos indicaran cuando se llevara a cabo......esto- repuso su tío.
- Crees que tarden?- preguntó William.
- Realmente no creo......no sé muy bien por qué, pero ellos tambien parecen muy ansiosos, de cualquier manera estaré atento y si llegase a tardar más de lo correcto me comunicare para saber que ha pasado.
- Mandaran una copia de esto?- Violet interrumpió la charla.
- Por supuesto, en cuanto ambas partes hayan firmado nos enviaran una copia.....es lo legal- aclaró el abogado.
- Entonces no queda más que esperar- puntualizó William.
Y efectivamente por el momento solo les quedaba aguardar a que Pearson y su gente les indicaran los pasos a seguir, aunque eso no le agradaba mucho a la familia, no eran ellos los que dictaban las reglas, suficiente ya habían obtenido como para presionar de más y terminar estropeando todo, afortunadamente para ellos su abogado envió el contrato esa misma tarde y Edgar lo recibió a la mañana siguiente, así que ahora era él quien tendría la parte dificil, pues su amigo aún podia retractarse de este trato.
Por lo que a primera hora Edgar llegó al palacete, afortunadamente Pearson estaba en el huerto del lugar, y sin más demora camino hacia él lentamente para no agobiarlo.
- Pearson......ya tengo los documentos......- repuso el abogado extendiéndole la carpeta a su amigo.
Pero él no respondió nada, simplemente se le quedó viendo sin mucho interés, sin embargo, Edgar notó que no estaba enojado o molesto como en otras ocasiones, ahora se veía triste y un tanto melancólico en realidad no había pensado que este día llegaría.
- Hum.....- Pearson soltó un hondo suspiro- nunca pensé que me volvería a casar- respondió sin mucho afán- todo esto es..... absurdo, no?- cuestionó mirando fijamente la carpeta que el abogado sostenía en sus manos.
- En realidad no tienes que hacerlo, si no estás seguro, podemos cancelar el trato......
- Hum.....eso ya no es posible- sentenció el hombre bastante pensativo, lucía muy cansado y quizás Edgar consideró lo había presionado innecesariamente.
- No tienes que hacerlo, de verdad, les podemos avisar y pagaremos una pequeña compensación......y por mi, por mi te preocupes......si algo te llega a pasar afrontaré el juicio sin ningún problema- aclaró Edgar para que Pearson no se sintiera más agobiado.
- No.....no.....esa familia ya hizo demasiado daño, no dejaron ser feliz a Charlotte, provocaron que mi esposa me mintiera y la acosaron hasta que ya no pudo más, preferiría quemar el palacete hasta sus cimientos con todo mi dinero en él antes de que ellos vean un solo penique...... además bastante te fastidié en vida como para heredarte a mi familia política.....no...... tú lo dijiste, esta es mi mejor alternativa.....hum....- Pearson volvió a soltar un hondo suspiro- solo espero que mi futura esposa pueda cumplir mi última voluntad....... ya no hay marcha atrás- y efectivamente, Pearson no tenía más alternativa y menos después de que su familia política comenzará a acecharlo tan descaradamente, claro estaba que no sabían de su condición médica sin embargo algo sospechaban y si se lo proponían podrían llegar a saber la verdad.
Y justo eso era lo que él más odiaba, el que esas arpías avariciosas lo orillaran a actuar de forma tan extrema, lo habían acorralado y lo dejaron sin ninguna salida, lo único que le quedaba era intentar proteger su patrimonio.
Sin mucho ánimo tomo la carpeta que su amigo sostenía y rápidamente se fue hasta la última hoja, observando la delicada firma que ya estaba plasmada en el contrato.
- Violet Heiden!.........al menos, tiene un lindo nombre- dijo melancólico, observando los delicados trazos de su futura esposa y aunque lo dudó unos segundos, como él mismo lo dijo, ya no había marcha atrás y sin más firmó puesto que no tenía caso seguir retrasando innecesariamente este asunto.
Pero extrañamente, Pearson no se sintió triste o culpable, en realidad se sentía bastante tranquilo y hasta podría decirse feliz, y justo eso era lo que lo tenía de un humor tan volatil, pues de lo único que realmente se sentía culpable era de no poder tener el remordimiento que debería hacia la memoria de su difunta esposa.
- Vas a avisarle a Simone?- cuestionó Edgar caminando detrás de Pearson mientras revisaba el contrato.
- Tengo que hacerlo......es mi representante y debe manejarlo, aunque a nadie le importe realmente la vida de un escritor maduro.
- No le va agradar la noticia!!- inquirió Edgar un poco preocupado por la reacción de la mujer.
- No tendría por qué agradarle o desagradarle........- el abogado negó con la cabeza, en realidad le molestaba un poco esa actitud tan irónica y filosófica que Pearson tenía a veces porque parecía que nada le importaba.
- Sabes.....en realidad nunca entendí por qué no te casaste con ella, ha estado enamorada de ti por muchos años y hubiera estado feliz de casarse contigo.
- Por eso no lo hice......planeo divorciarme.......no pretendo que este absurdo dure más de lo necesario.
- Si, seguramente ella no lo hubiera aceptado.......sabes que va a enloquecer, verdad?
- No puedo hacer nada al respecto- Edgar solo soltó un suspiro de resignación pero era mejor que Pearson se encargara de Simone a su manera- estaba pensando que sería prudente hacerlo este fin de semana......aunque no sé si quieres que sea aquí o en Edimburgo.
Pero Pearson no respondió y siguió su camino hasta llegar al pequeño lago de la propiedad y simplemente se quedó observando el horizonte, pues hubiera preferido no dar una respuesta.
- En Edimburgo......- respondió finalmente después de una larga pausa.
- De acuerdo, lo revisare con ellos.......solo espero que no sea un inconveniente......no sé si puedan pagar el viaje hasta acá, probablemente esperan que corramos con ese gasto.
- No pretenderan que tambien les pagué el viaje, o si?......tal vez debieron pensarlo mejor antes de aceptar un trato al otro lado del mundo- repuso Pearson muy molesto pero estaba molesto consigo mismo así que cualquier cosa lo habría hecho estallar.
- No lo sé.....en realidad solo fue una suposición mía.
- Pues espero que así sea, porque no pienso pagar por nada más que el hospedaje y el vestido de novia.
- Entonces creo que debería platicarlo con ellos
- Es lo más prudente.....y entre más rápido mejor.
Y esa respuesta basto para saber que Pearson quería que lo dejarán solo, por lo que simplemente asintió y dió media vuelta para retirarse, sin embargo, no había dado más que un par de pasos cuando se detuvo.
- Pearson.......no estas haciendo nada malo.....lo que Charlotte te pidió en esa carta fue muy egoista- pero Pearson no respondió, apenas y grio sutilmente su rostro pues sus lagrimas ya comenzaban a inundar sus ojos y no quería que su amigo lo viera en ese estado, ahora más que nunca necesitaba estar solo.
Afortunadamente, Edgar se fue sin decir nada más, dejando a Pearson solo con su tristeza, y ahí permaneció un largo rato, contemplando los últimos rayos de sol hasta que sintió que algo lamía su mano.
- Hey....... por qué no habias venido a verme?.....me comenzaba a preguntar dónde estabas!!!- dijo Pearson agachándose a acariciar a su fiel amigo, un perro r**a border collie de nombre Rehtt- pareces muy feliz......puedes compartirme tu secreto?!
Pero la respuesta de Rehtt fue lamer la cara del hombre con mucha efusividad mientras movia su colita alegremente.
- Humm.....amigo.....siempre creí que seríamos tú y yo.......y ahora miranos, quizas la próxima semana tengamos aquí a una huésped.....espero que te lleves bien con ella- repuso con cierta melancolía pero de respuesta solo obtuvo un par de ladridos- por qué me siento tranquilo, eh?......no se supone que debería abrumarme la culpa y el remordimiento?.....pero no puedo....no puedo......no puedo sentirme mal- le confesó a Rehtt, al único a quien podía abrirle su corazón con total libertad.
Pero el can solo trataba de lamerle la cara, lo cual lo hizo sonreír sutilmente, en verdad que deseaba sentir esa culpa y ese reproche que debería al saber que traicionaba la memoria de su difunta esposa y su última voluntad pero no le era posible, simplemente ese sentimiento era inexistente en él.
Lo único que le quedo fue tomar una rosa de uno de los rosales junto al lago, levantándose mientras la observaba, le dió un pequeño beso para después arrojarla al lago.
- Perdóname Charlotte......perdóname- exclamó Pearson mientras la flor flotaba tranquilamente hacia el centro del lago para hundirse finalmente, el hombre agacho la cabeza con dolor por sentirse como un vulgar traidor.
Él, que juró no volverse a casar después de la pérdida de su esposa ahora volvería a compartir con una perfecta desconocida y le inquietaba lo que pudiera traer a su tranquila vida, pero no era el único, Violet tambien se sentía ansiosa y a pesar de que la noticia del matrimonio había llegado mucho antes de lo que pensó, entendió que ya no tenía más alternativa que continuar con este plan, Stephen no se habia comunicado con ella y ni siquiera hizo el intento de persuadirla, en realidad, llegó al punto de bloquearla incluso, sin importar que Violet siguiera intentando tener un último acercamiento.
Genuinamente estaba convencida que si podía hablar con él otra vez, podría explicarle la verdadera naturaleza de su matrimonio, desgraciadamente Stephen no parecía estar interesado en hacerlo, así que efectivamente para Violet lo único que le quedaba era este matrimonio y salvar a su familia de la ruina absoluta, porque incluso, si se arrepentía no era segura que él pudiese perdonarla.
Así que hizo un último intento con la esperanza que pudiera entenderla al menos y que con el tiempo quizas hasta perdonarla, por lo que le envió un par de hojas del contrato donde detallaba las condiciones de su matrimonio, dejando en claro que lo unico que ella vendería era su presencia, ni su cuerpo, ni su corazón, ni siquiera su compañia era la moneda de cambio.
Desgraciadamente faltaban menos de tres días para su matrimonio y Violet no podía darse el lujo de esperar una respuesta, así que comenzó a guardar un poco de su vida en cuatro maletas, realmente le sorprendió lo facil que fue hacerlo, sin importar que su corazón estuviese ausente, logró dejar su recámara suspendida en el tiempo hasta que pudiera regresar dentro de un año.
Y así comenzó el viaje, toda la familia se preparó para abordar el vuelo a pesar de cada uno de ellos parecía algo ausente, de hecho parecían completos extraños sentados en la terminal del aeropuerto, aunque todos pensaban sobre un mismo punto, este trato y esta boda; Virginia no dejaba de lidiar con su lucha interna, ella no se sentía nada cómoda con el hecho de vender a su hija sin embargo lo único que la detenía para intervenir era el miedo de la ruina y la desgracia que los asediaba; por su parte William no dejaba de sentirse culpable de sacrificar a su hija en pos de salvar un absurdo estilo de vida pero tambien sabía que su esposa e hija no podrían vivir de otro modo.
Y en cuanto a Violet, ella solo pensaba en Stephen y la posibilidad de que ya hubiera leido su correo, de verdad esperaba que sí y constantemente revisaba su teléfono en busca de una respuesta que no tenía intenciones de llagar, y lo que más le preocupaba era lo que ya pudiese estar pensando de ella, sin embargo, todos sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el altavoz anuncio el abordaje de su vuelo y casi mecanicamente, todos se levantaron.
- Cariño- Virginia se interpuso en el camino tomando a su hija de las manos- Violet, estas segura?!- cuestionó, aunque no muy segura de la respuesta que deseaba escuchar.
Sin embargo, Violet no respondió inmediatamente, se limito a revisar su teléfono una ultima vez con la esperanza de que ya hubiera una respuesta, desgraciadamente no fue así y para ser honesta no sabía si hubiera querido que fuera diferente.
- Es hora de abordar- fue lo único que dijo y sin más tomó su bolsa y se dirigió al embarque, por lo que a sus padres no les quedo más alternativa que seguirla ante la absurda seguridad que demostraba la joven.
Les aguardaba un largo y un tanto incómodo viaje de poco más de 9 horas hasta Glasgow, en realidad la familia no estaba muy emocionada de pasar todo ese tiempo en un avión debido a que tuvieron que viajar en clase turista, algo a lo que obviamente no estaban acostumbrados, sin embargo, gracias a las millas de viajero que lograron acumular en años de viajes en primera clase no tuvieron que pagar el costo total y bajo sus circunstancias, esto era mejor que tener que pedir prestado y si así iniciaron su travesía.
Aunque la situación en el avión no fue diferente, Virginia seguía muy ansiosa por lo que estaban haciendo y era la única, ya que su esposo e hija parecian resignados, y en realidad ya no tenían alternativa, los papeles se habían firmado, el vestido de novia fue comprado, la fecha estaba confirmada y los novios comprometidos, ninguno de los dos podía arrepentirse o terminarían pagando una innecesaria compensación, así que irremediablemente el matrimonio era un asunto más que sellado.
Pearson tampoco tuvo alternativa y también tuvo que salir de su refugio, dejó el palacete rumbo a la ciudad, con claras indicaciones de que tenían que prepararlo para recibir una visita, lo cual no era muy común y levantó sospechas en el personal de servicio, y él sabía lo que eso implicaba.
Y efectivamente, aún iba en el automóvil de camino a Glasgow cuando su teléfono comenzó a sonar, suspiro profundo y aún sin verlo supo quién era, realmente no tenía intenciones de contestar y tener que dar explicaciones a quien no debía pero era muy cordial para no concederle un mínimo de consideración y aunque seguia inmerso en esa extraña melancolía respondió.
- Si?!- cuestionó para evitarse las innecesarias convenciones sociales.
- Pearson, querido...... cómo estás?- la voz de Simone le confirmo efectivamente que los chismes ya habían llegado a ella.
- Bien....... ocurrió algo?!- cuestionó sin mucho ánimo porque de verdad no quería perder el tiempo con conversaciones banales.
- Nada, solo me preocupé un poco....... saliste de casa?- Pearson rodó los ojos, no sabía por qué Simone seguía dando vueltas a un simple asunto cuando bien podía preguntar directamente y dejarse de falsas preocupaciones.
- Si.....voy rumbo a Edimburgo, por qué?- respondió secamente esperando que la mujer finalmente abordara el punto.
- Por nada, simplemente me pareció un poco extraño.
- Qué es tan extraño?- cuestionó un poco fastidiado.
- Bueno, que salieras del palacete......no vienes a Edimburgo por mí o si?- dijo un tanto coqueta, lo que ya lo había cansado.
- No, tengo cosas importantes que hacer- el hombre ya no estaba de humor para seguir soportando este innecesario preámbulo.
Simone guardó silencio unos segundos, ella al igual que Edgar, tenía más de 15 años de conocerlo así que sabía perfectamente cuando Pearson entraba en alguna de sus habituales facetas de escritor atormentado.
- Me habló la señora Margaret- Pearson al fin respiraba pues ya era momento de tratar un asunto importante- me aviso que saliste y se quedó bastante preocupada- aclaró aunque el hombre sabía perfectamente que su ama de llaves no lo hizo con esa intención, en realidad nada estaba más alejado de la verda, la única razón de ese aviso fue exclusivamente para alertar a Simone pues parecia le tenía más lealtad a ella que a él, quien pagaba su salario.
Pero Pearson no tenía ánimo de discutir al respecto, ya suficiente tenía con esta ilógica boda como para tener que resolver chismes domésticos.
- Si, así es.......como ya te dije voy rumbo a Edimburgo- dijo peinandose su cabello hacia atrás, clara señal de desesperación.
- También me dijo que vas a recibir visitas....... querido, me hubieras avisado para preparar el palacete...... quizás podríamos dejarlo para la siguiente semana para que pueda encargarme de todo.
- No sabía que habías dejado de ser mi representante y ahora eras mi ama de llaves....... pero no es necesario- Pearson se contuvo de dar una respuesta más agresiva porque a pesar de la impertinencia de Simone no era ella la causante de su mal humor- en realidad creo que la señora Margaret perfectamente puede encargarse de eso......al final, es su trabajo.
- Por supuesto, de cualquier forma estaré al pendiente de que todo este en orden......y a quién vamos a recibir?- cuestionó de forma muy dulce aunque su voz no enmascaraba su ansiedad por saber de quién se trataba y su esperanza de que no fuera una mujer.
- A mi esposa- dijo directamente, no veía la necesidad de no comentarlo.
Pero la noticia fue una verdadera sorpresa para Simone y para el chófer de Pearson que volanteo cuando casi pierde el control por lo que acababa de escuchar.
- Mierda!!!- gritó Pearson al sentir el brusco movimiento del automóvil- podrías tener más cuidado!!!!- repuso furioso aunque quizás hubiera preferido este accidente a casarse- casi nos matas!!!!
- Lo lamento señor- respondió el asombrado chófer, aunque aún seguía incrédulo ante tal noticia pues era bien sabido para todos que Pearson había expresado abiertamente sus intenciones de no volverse a casar.
- Querido, estás bien?- cuestionó Simone ante el evidente ruido.
- Si, solo que mi chófer al parecer olvidó conducir- exclamó convencido que todos habían planeado esto para enloquecerlo.
- Oh, claro- aunque Simone sabía que fue la inesperada noticia- pero....pero....pero que es eso de que vas.....como es que.......de que estas hablando?- dijo tratando de comprender que esto no era una mentira pues ella estaba a punto de enloquecer.
- Lo que oiste......voy a recibir a mi esposa.
- Te vas.......te....te ......vas a casar?- preguntó con una ligera sonrisa pues aunque era improbable quizas Pearson solo estaba bromeando.
- Si......el sábado me caso......
Simone casi se desmaya ante la noticia, perdió el control y tuvo que sostenerse de su escritorio porque jamás en la vida creyó que eso era posible y menos con alguien diferente a ella, pues no era noticia para nadie que había vivido enamorada de Pearson desde hace 25 años, en realidad todos pensaron que ellos terminarian casados, sin embargo, cuando ella se fue a Alemania a estudiar por dos años él conoció a Charlotte y se enamoró perdidamente, en verdad a Simone casi la mata la noticia pero era demasiado tarde para hacer algo, ellos ya estaban casados cuando regresó a pelear lo que creia suyo.
Y sin importar eso aguardó, esperando con el tiempo que Pearson regresara a ella, lo que sintió podia ser posible cuando Charlotte murió, a pesar de que él expresó su ferrea voluntad de no volverse a casar, lo que le dió a la mujer la tranquilidad de seguir a su lado sin tener que ser más directa, Simone guardó la esperanza de que cuando su dolor pasara todo sería diferente para ambos, desgraciadamente eso ahora había cambiado ante tal noticia.
- Qué?!- de verdad que trataba de procesarlo.
- Que me voy a casar.......no pensé que fuera necesario decilo más de una vez- repuso Pearson culpándose por tener que hacerle esto otra vez a Simone, pues a pesar de que él nunca alento ese afecto en su amiga, no era tan desconsiderado para no sentir algo de remordimiento.
- Pep...pep.....pero por qué?- Simone necesitaba una explicación.
- No....no es momento para eso.....te envío un mensaje- Pearson no deseaba que todos se enterasen de la naturaleza de su matrimonio tan rápido.
- No....pero.....por qué?- ella no estaba dispuesta a quedarse con esa incertidumbre.
- Te envío un mensaje......lo entenderas!- sentenció Pearson para terminar con eso y sin más colgó puesto que sabía que Simone seguiria insistiendo.
El teléfono volvió a sonar, obviamente, pero él no respondió y escribió el mensaje para que la mujer estuviera más tranquila y no hiciera un espectáculo.
"Era necesaria esta boda, la familia de Charlotte volvió a buscarme y si se enteran de la cirugia empezaran a buscar el modo de quedarse con todo, así que me caso solamente para poder resguardar mi patrimonio y asegurar que se cumpla mi ultima voluntad si algo me llega a pasar......es mi única alternativa y solo es un contrato por un año, el divorcio es absolutamente irreversible"
Simone sintió que el mensaje tardó en llegar años, afortunadamente no fue así y aunque Pearson le comentó sus razones par hacer semejante cosa, no estaba segura que ocurriera del modo que él decía, en un año podían pasar muchas cosas y esa mujer podía ser una interesada capaz de lo que sea con tal de vivir la vida que el hombre podia proveerle o peor aún, podia enamorarse, y no pensaba cometer el mismo error dos veces.
Y sabía que Pearson no le respondería así que ahora lo importante era averiguar de quién se trataba y bajo que circunstancias se llevó a cabo ese trato, y solo había una persona que podía darle esas respuestas, Edgar quien seguramente tambien ayudo a realizar este contrato, si es que eso era.
- Señor......felicidades- repuso el chofer creyendo que era lo que debía hacer.
- No tienes por que felicitarme.....este no es un matrimonio verdadero, solo es una necesidad- aclaró Pearson al chófer pues eventualmente todos en la casa sospecharían y terminarian por saber la naturaleza de su matrimonio, sobre todo cuando no durmieran juntos.
El chófer asintió considerando cuales eran los motivos de esta boda, despues de todo llevaba más de 30 años al servicio de la familia como para no saber los por menores de la vida de su jefe y de lo que la familia de la difunta esposa pretendía.
- En cuanto lleguemos a Edimburgo hablas con Edgar para que te avise a qué hora debes recoger a.....a......a .......- Pearson se cuestionó cómo debía llamarlos, en realidad no podía decirles "familia" porque no lo eran y nunca lo serian, pero irremediablemente ella sería su esposa ante los ojos del mundo así que tenía que acostumbrarse a llamarla de esa manera- a mi prometida y a su familia.....
- Por supuesto, señor.
- Los llevas al hotel que Edgar te diga y regresas al departamento..... ahí te quedaras conmigo hasta el domingo que regresemos a Huntly......no creo que tenga que pedirte q.....
- No señor.......por supuesto que no!
Pearson respiró tranquilo aunque era consciente que su chófer, a diferencia del ama de llaves, era mucho más discreto y consciente de la situación de su jefe, así que el resto del camino se dedicó a simplemente observar los amplios valles de Escocia, esperando no estarse metiendo en un problema mayor.
Desgraciadamente para él, llegó a Edimburgo antes de lo esperado, la ciudad siempre le había parecido algo vulgar y ahora era aún peor, ahora sentía una desagradable atmósfera cubriendola como una espesa neblina y su rostro no dejaba lugar dudas sobre su aversión.
- Ve a buscar a Edgar- sentenció sin pizca de alegría.
Y el chófer que lo conocia lo suficiente, solo asintió sin mencionar nada más, pues sabía de sobra que era la forma en que Pearson solía correr a las personas cuando deseaba estar solo así que debía evitar incomodarlo con tontas preguntas o innecesarias afirmaciones.
Y efectivamente, de inmediato fue enviado al aeropuerto a recoger a la prometida de su jefe, Edgar le envío una fotografía de la mujer en cuestión y el pobre chófer inicialmente solo creyó que era una antigua fotografía por lo que enfocó su búsqueda en mujeres mayores, sin embargo, su espera se estaba demorando, veía pasar el constante devenir de los pasajeros y sin rastro de la prometida.
Así que revisó una vez más la fotografía tratando de imaginar como lucirá veinte años más vieja hasta que de pronto algo llamó su atención, obligandolo a levantar la mirada, a lo lejos enfocó a un grupo de tres personas que se veían muy cansadas y desesperadas, entre ellas, la mujer más joven hasta molesta incluso.
No parecía nada fuera de lo normal en un aeropuerto hasta que la joven soltó otra patada contra el piso, eso provocó que el chófer prestará más atención primero porque le pareció algo exagerado la conducta de la mujer pero ya con su mirada fija en ellos, el semblante de la joven, al menos lo que alcanzaba a distinguir debido a que no la tenía de frente, le resultó algo familiar.
Sin embargo, pensaba que era algo imposible así que regresó su vista hacia la fotografía y luego hacia la joven rápidamente y en más de una ocasión, debía comprobar que efectivamente se trataba de la persona en cuestión y no de una jugarreta de su mente.
Afortunadamente para él, Violet se giró por escasos segundos y pudo comprobar que se trataba de la misma persona de la fotografía en sus manos aunque eso no menguaba su asombro, en realidad solo lo aumento porque la mujer a la que estaba viendo era joven, mucho más joven que Pearson, pero solo había un modo de comprobarlo así que guardó la fotografía y arreglándose la chaqueta de su uniforme y gorra se enfiló hacia la familia.
- Buenas tardes- repuso el chófer acercándose cautelosamente.
Violet y sus padres voltearon de inmediato y William se adelantó al hombre con algo de precaución.
- Buenas tardes- repitió el chófer- disculpe, la señor...... señorita Heiden?!- cuestionó cuidando que su inconsciente no lo traicionara y dejara en evidencia lo que hasta hace unos segundos habría creído.
- Quién es usted?- preguntó William parándose enfrente de su hija mientras Virginia la alejaba del chófer.
- Disculpe soy Lewis MacIntyre...... chófer del señor Galloway, vine a recoger a la señorita Heiden y a su familia- el hombre se presentó respetuosamente para calmar a la angustiada familia- es usted la señorita Heiden?- cuestionó elevando ligeramente su cabeza por encima del hombro de William.
- Si, somos los Heiden- indicó el padre de Violet.
- Perfecto...... podrían acompañarme, el automóvil esta por aquí- repuso señalando el camino hacia el carro estacionado a escasos metros.
El chófer rápidamente tomó tres de las maletas que la familia llevaba consigo y los condujo hasta el fino Rolls-Royce Ghost estacionado a escasos metros y de inmediato les permitió abordarlo.
- Lamento la demora señorita....... créame que no llegue tarde, es solo que buscaba a alguien diferente- comento el pobre chófer intentando justificar su error.
Sin embargo, ningún m*****o de la familia estaba interesado en escuchar al hombre, aunque Violet sabía perfectamente a que se refería, probablemente él esperaba a una mujer mayor, quizas de la edad de su madre porque era lo más lógico pero nada en este trato resultaba lógico y a pesar de estar aparentemente tranquila, su verdadero estado era cambiante y solo se aferraba a la esperanza de estar haciendo lo correcto o al menos algo bueno para su familia.