Brisa:
Gastón se ha ido hace un par de horas.
Me ha golpeado el aburrimiento.
Cuando estoy con mi novio no me aburro, pero ahora que no está, no tengo ni la menor idea de con qué puedo entretenerme.
En la televisión no hay nada interesante. No tengo ganas de escuchar música. He intentado leer un poco, pero no he podido concentrarme. No hay películas que llamen mi atención. No tengo nada para hacer y eso me enferma.
Decido buscar mi portátil para ver algunos que otros capítulos de Teen Wolf, mi serie favorita. Me he visto todos los capítulos muchísimas veces, pero es increíble cómo sigue llamando mi atención cada suceso de la serie. Y eso que no suelo ver capítulos de series que ya he visto porque volver a verlos me aburren, pero esta serie es la excepción.
Al terminar de ver tres capítulos seguidos, decido tomar el teléfono para ver la hora.
10.15 am.
He estado despierta desde muy temprano, ya que Gastón tenía que ir al aeropuerto para tomar el avión. Debería de haberme ido a dormir aunque sea por un rato pero ya no tenía sueño.
Me paseo por el departamento, pensando en algo para hacer, pero no se me ocurre nada.
Lo extraño.
Marco el número de Stefania. Supongo que ahora debe estar en su oficina, en la empresa de mi familia. Ella ha comenzado a trabajar allí hace algunos días.
Me salta el buzón de voz. Supongo que debe tener el celular apagado.
Suelto un suspiro y me recuesto en el sofá.
«¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?» —me pregunto una y otra vez.
En el departamento no hay nada interesante con lo que pueda entretenerme, así que decido ir a la empresa. Allí estará Stef y mi hermano. De seguro allí es más divertido que estar encerrada en el departamento sin saber qué hacer.
Me cambio de ropa y preparo el bolso de Emma, el cual contiene cosas que podría necesitar estando fuera de casa. Guardo el celular en mi bolsillo y me camino hacia el cuarto de mi hija para tomarla en mis brazos con cuidado de no despertarla. Salgo del departamento y cierro la puerta bajo llave.
Tomo el ascensor, y espero a que llegue a la planta baja.
Al estar fuera del edificio, agradezco mentalmente encontrar con rapidez un taxi que me lleve a la empresa.
Ya debería tener mi propio coche y licencia de conducción.
En el trayecto del viaje hacia la empresa, Emma no ha parado de llorar. Por un momento pensé que el taxista aparcaría el coche y me haría bajar por no soportar el llanto de Em. Pero para mi sorpresa, no lo ha hecho.
Cuando no faltaba nada para llegar hacia el edificio que pertenece a mi familia, pude hacer dormir a mi beba.
Le pago al conductor y bajo del auto.
Apresuro mi paso hacia la entrada, ya que está bastante fresco y no quiero que mi hija se enferme.
Hacía algún tiempo que no pisaba la empresa. Todo está bastante cambiado. Es más amplio y más bonito.
La recepcionista me reconoce al instante.
Pregunto por mi mejor amiga y me avisa que en este momento está en una importante reunión junto a mis padres, mi hermano y algunos empresarios con los que intentan negociar.
Decido ir hacia la oficina de Stef a esperarla.
Creo haber esperado como al menos una media hora. El lado bueno es que me entretengo viendo sonreír a mi hija. Es tan hermosa. Amo sus ojos. Se parecen a los de su padre. Me encanta.
Saco el celular para enviarle un mensaje a Gastón.
Te extraño.
Le envío y guardo el teléfono en mi bolsillo.
Al paso de algunos minutos, oigo que la puerta se abre. Me doy la vuelta y me encuentro con Stef.
—Al fin —le digo—. Llevo esperándote desde hace casi una hora —me levanto para saludarla.
—Estaba en una reunión —me explica—. ¿Qué haces por aquí? —besa la mejilla de Emma.
—Luego te explico. Ahora, por favor, ¿podrías tenerla? Me estoy haciendo pis.
Suelta una leve risa y agarra a su sobrina con cuidado.
—No hacía falta que me dijeras eso.
También río.
—Ya vengo.
Salgo de la oficina para dirigirme hacia el baño.
Siento un perfume que se me resulta demasiado familiar. Es un aroma delicioso.
—¿Brisa? —oigo que me llaman.
Me doy la vuelta y elevo mis cejas al encontrarme con Liam.
«Pero qué guapo está.» —pienso.
No comprendo cómo es que no lo reconocí al instante de oír su voz. El perfume que percibí al salir de la oficina de Stef, es de él. Es ese perfume que siempre usaba cuando estábamos juntos.
Le sonrío de la misma forma que él a mí. Me acerco hacia mi ex novio para abrazarlo. Hacía varios meses que no lo veía.
Me rodea con sus grandes brazos. Ahora puedo apreciar aún más el aroma de su embriagante perfume.
Nos separamos y no dudo en observarlo de pies a cabeza.
Se ve bien. Ahora está mucho más musculoso de lo que antes estaba. Sus ojos se ven más claros de lo que recordaba. Como he pensado antes... está muy guapo.
—¿Cómo estás? —le pregunto mientras mantengo una sonrisa en mi rostro.
—Bien, estoy bien. ¿Y tú? ¿Cómo has estado? —recorre mi anatomía con sus ojos.
—Bien —le contesto—. Muy bien. Tú te ves bien.
—Lo mismo digo de ti —dice y fijo mi mirada en su sonrisa—. Me he enterado de que has tenido a una niña.
—Sí —asiento.
—¿Cómo es su nombre?
—Emma. De hecho... la he traído. ¿Quieres verla?
—Claro —me sonríe.
Busco a Emma, la cual para mi sorpresa se ha dormido en los brazos de Stef. Le comento con rapidez que me llevaré a mi hija para que Liam pueda conocerla.
Él mantiene una enorme sonrisa mientras observa con ternura a mi beba.
—Es hermosa —me dice.
—Lo es.
—Es igual de bonita que tú. —Me sonrojo al instante. Sus ojos y los míos se conectan.
No sé qué decir, por lo tanto sólo le regalo una sonrisa. De seguro se ha dado cuenta de que me he ruborizado y que me he puesto nerviosa.
Su mirada se desconecta de la mía para observar cómo enredo mi cabello. Es una acción que no controlo cuando me pongo nerviosa.
Nos quedamos hablando por un rato. Le extrañaba.
Me cuenta que está saliendo con una chica. Me alegro por él. Luego de todo lo que tuvo que pasar, él ha empezado a reanudar su vida.
Me pasa su número de teléfono y yo el mío. Sinceramente, no sé para qué, pero bueno...
Me hubiese gustado seguir hablando con Liam, pero debía irse a su empresa. Él y su padre, habían venido a hacer algunas negociaciones con mi empresa familiar.
Espero verlo más seguido.
Me despido de mi ex y comienzo a caminar hacia la oficina de Stef, para que pueda tener a Emma en brazos mientras voy al baño. La voz de Liam me detiene.
—¿Brisa?
—¿Sí? —me volteo a verlo.
—Estás hermosa.