Joshua colocó la gorra sobre la cabeza del pequeño, acomodándola hasta que quedara bien sujetada.
Sonrió inconscientemente cuando vio aquellas mejillas coloradas.
Kate Taylor tenía cinco años, iba a preescolar y su único pariente era su hermano mayor, Joshua Taylor.
Habían pasado tres años desde el accidente de sus padres, desde ese momento, solo se tenían el uno al otro.
Su hogar estaba en el otro.
El accidente había sucedido cuando Joshua estaba en el último año de preparatoria, su futuro se había puesto en juego más de una vez.
Faltaban meses para que cumpliera la mayoría de edad, su hermano apenas tenía dos años y todas las agencias de adopción tenían los ojos puestos en ellos.
Por suerte, y con mucha ayuda de su tía, lograron salir de esa.
La hermana de su madre les mandaba dinero extra todos los meses, habían intentado vivir con ella, pero simplemente no se llevaban con sus primos.
Por lo que Joshua comenzó a trabajar para poder mantener un pequeño departamento para ambos.
Y luego de eso, consiguió inscribir a Kate en la guardería.
Por las noches, cuando su cuerpo pedía un descanso y sus ojos no podían mantenerse abiertos, pensaba en aquella sonrisa, esas mejillas ruborizadas y aquel rostro que lo observaba como si fuera lo único que tenía en la vida.
Eso era todo lo que significaba Kate para él y no había forma de poder pensar un segundo en otra cosa que no fuera su pequeño hermano.
Ese año se había decidido a comenzar la universidad, había elegido la carrera de abogacía por descarte.
Siempre había sido bueno para memorizar cosas, hasta pequeñas cosas de años atrás seguían en su cabeza hasta el día de hoy.
Es por eso que la beca fue fácilmente entregada a sus manos en cuanto presento la petición.
- ¿Dónde iremos Shushu? - cuestionó tiernamente el niño.
- ¿No dijiste que tenías ganas de ver un juego de básquet en la vida real? Hoy por fin tu sueño se hará realidad. - dijo terminando de acomodar la ropa de su hermano, y arreglando su cabello frente al espejo.
–¡No puede ser! Es el mejor día de mi vida. - exclamo pegando pequeños saltos de un lado a otro. - Shushu es el mejor hermano de todos. - abrazo su pierna, que es hasta donde su estatura llegaba.
-Bien, bien. Estas emocionado, lo sé. Deja que el hermano Shushu termine de preparase, ¿sí? - ladeo su cabeza. - ¿Te portaras bien y traerás tu mochila?
Kate asintió rápidamente y salió corriendo en busca de su preciada mochila.
Joshua se quedó observándolo unos segundos antes de volver su vista a su reflejo para terminar de alistarse.
Todo podía estar mal en su mundo, mientras que Kate este a su lado… Él lucharía.
El lugar estaba repleto, la gente estaba enloquecida por dos cosas: Los Halcones iban ganando y las porristas estaban animando al público.
No estaba enterado de que tanta gente siguiera al deporte en la universidad, él solamente había traído a Kate porque lo vio en una de las pancartas y pensó que podía hacer feliz a su hermanito.
Pero ahora se daba cuenta que la cosa era mucho más seria de la que él creía.
Su vista se dirigió a aquella castaña que era lanzada por los aires y que alentaba de un lado hacia el otro con una perfecta y hermosa figura en su rostro.
Arqueo una ceja y la siguió con la mirada.
Cada día era más sorprendido por esa chica.
Un día estaba encerrada en la biblioteca, otro día embriagándose en un bar de la alta sociedad y ahora resultaba que también era porrista.
Sus ojos se encontraron en algún momento de la partida y la saludo con la mano, siendo Cortez.
-Shushu, no puedo ver bien. - se quejó de mal humor el pequeño.
-Kate, no puedo tenerte encima todo el partido. - contestó cuando vi que estaba alzando sus manos en busca de ser levantado.
-Pero estoy cansado. - estiro su labio inferior y eso convenció completamente a su hermano mayor, que ya lo tenía alzando por los aires.
La última tirada del jugador estrella cuyo nombre desconocía fue el punto de emoción superior.
Todos se levantaron para ovacionarlo y finalmente el tiempo termino.
Los Halcones habían ganado, para sorpresa de nadie al parecer y todos festejaban en el público.
Kate se veía muy contento, agitando aquel pequeño pompón que le habían entregado, se reía a carcajadas mientras que la gente a su alrededor lo acariciaba y gritaba.
Era un niño muy sociable y amigable, cualquiera que pasaba dos segundos con él ya caía completamente enamorado.
- ¿Qué te parece si vamos a comer algo? - pregunto una vez que habían abandonado el gimnasio, y Kate se había decidido a caminar por su cuenta.
Solamente asintió con la cabeza, todavía bastante fascinado con el juego y con cómo se movían todos esos hombres.
- ¿Y MattMatt? - fue lo primero que preguntó.
Joshua frunció el ceño, recordando a su amigo que le había dicho que iba a estar ahí para esa hora.
Se encogió de hombros, seguramente mandaría un mensaje pronto.
-Esperémoslo en la pizzería, ¿te parece?
Kate asintió y en cuanto se quisieron dar cuenta, ya se encontraban los dos sentados en una mesa en aquella famosa pizzería.
Y justo como Joshua había dicho, Mattew mando un mensaje que llegaría en cualquier momento.
- ¿Que te pareció el básquet? - cuestiono Joshua, acomodando a Kate en la silla junto a su lado.
- ¡Lo amé! Shushu, realmente me gustó mucho. - sus ojos brillaban, fascinado.
La sonrisa llegó rápidamente hacia su hermano mayor, que jugaba con su cabello.
-Entonces, ¿por qué no empiezas a practicarlo?
Kate lo observó aún más ilusionado, la solo idea de poder tocar una pelota lo mantenía alterado.
- ¿Enserio? ¿Puedo?
Joshua asintió.
-Buscare un lugar, deja que me encargue. - le guiño un ojo.
Kate se pegó a su brazo con mucha fuerza, abrazándolo y soltando un largo suspiro por unos segundos, mientras escondía su rostro.
-Shushu, eres el mejor hermano. - Joshua no mentía cuando decía que tuvo que aguantar las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.
Mattew finalmente se asomó por la puerta, despeinado como siempre.
Les sonrió a los dos en cuanto los distinguió entre la multitud.
-Oh, mis chicos favoritos. - les dijo abrazándolos. - ¡Kate, hermano! Estas gigante. - hizo reír al pequeño.
Se sentó frente a ellos y limpió sus manos con alcohol en gel.
-MattMatt por fin llego, ¿ahora sí podemos comer pizza? - se quejó Kate, que desde hace un rato largo ya tenía hambre.
-Bien, pediremos la pizza. - llamó a una de las chicas que estaba tomando los pedidos y le indicó cual era la que iban a comer.
-Nada de piñas esta vez para la pizza. - fue lo que salió de la boca de Joshua antes de que Kate abriera la boca.
- ¡Pero si me gusta!
-No, no lo hace. Solo la quieres para poder jugar con los trozos de fruta. - lo señalo con la mirada. - Hoy elegiré yo. - sentenció.
Mattew fue testigo de cómo la camarera se estaba derritiendo en vivo al ver a Joshua con su hermano, definitivamente esa era su arma mortal. Todo el acto de hermano mayor que sacrifica cosas por aquel mocoso le hacía tener las mejores conquistas.
-Está soltero. - le susurró a la chica, a la cual ya comenzaba a caerse la baba.
De igual forma, ella intento parecer lo más serena posible antes de volver a su expresión nula.
- ¿Entonces, la especial de la casa? - cuestionó.
Joshua volvió su mirada hacia ella y asintió con una bondadosa sonrisa.
-Si, por favor… Mega. - leyó el nombre en su etiqueta. - Y tres gaseosas. - sumó.
-Enseguida se los traigo. - ruborizada por el repentino ataque del señor sonrisitas, salió del lugar.
-Te perdiste el martido, MattMatt. - rezongo el niño.
-Partido, Kate. - lo corrigió su hermano, riéndose.
-Lo sé, lo sé. ¿Ganamos no? No era sorpresa para mí. - se encogió de hombros. - Estuve haciendo cosas más interesantes…
- ¿Qué hiciste? - cuestionó ahora Joshua.
-Tuvimos una entrevista con uno de los trabajadores de los Brown. - se removió en su lugar, acomodándose para explicar mejor las cosas. - Es uno de los que trabajan en la empresa Brown, dijo cosas muy interesantes sobre como tratan a los empleados. - Joshua arqueó una ceja. - Dijo que estaba de nuestro lado, y que cualquier información que consiguiera nos la entregaría. - terminó de decir emocionado.
Joshua tragó saliva.
- ¿Ósea que tienen un espía? - se metió Kate, que escuchó todo.
-Espera Kate. Ten, juega con esto. - le entregó un crayón y el laberinto que el restaurante preparaba para los niños. Joshua puso los brazos sobre la mesa y frunció el ceño en dirección a su amigo.
- ¿Ósea que tenemos un espía? - susurró ahora, repitiendo las palabras de Kate.
-Podría decirse. - dijo quitándole importancia. - Tenemos ojos y oídos dentro de la empresa, si solamente pudiéramos encontrar la forma de conseguir más información de sus asuntos políticos…- estiró, sabiendo que esa era la última pieza que les faltaba para poder cerrar todo el asunto de los Brown.
-Aún tenemos tiempo, la campaña no cerrará hasta dentro de unos meses…
-Sí, es cierto. - la pizza llegó hasta la mesa, la mesera incluso trajo un papel con su número anotado para dárselo a Joshua y se fue guiñándole el ojo. - Nunca falla la táctica de hermano mayor en apuros. - soltó al aire.
Joshua lo miró mal, mientras que le pasaba una servilleta a Kate para que se limpiara.
-Sabes que no estoy interesado en esas cosas. - informó.
-Shushu saludó a una niña hoy en el martido. - se metió.
-Es partido, Kate. Y no, no lo hice. - ante la mirada fija de su hermano, recordó su pequeño encuentro con Gin. - Oh, bueno. Si lo hice, pero no estaba coqueteando. Ella ni siquiera vio a Kate. - lo señalo.
-Así que ya conseguiste a alguien en la universidad…- alargó Mattew.
-No, no lo hice. - volvió a negar.
- ¿No me estas ocultando nada?
Joshua rio y rodó los ojos.
-Que no hombre, ¿que podría estar ocultándote? Mi vida gira alrededor de Kate. - señalo. - no tengo tiempo para esas cosas…
-Ah, me hubiese encantado estar en ese partido. Mas sabiendo que ella iba a estar ahí. - frunció el labio, cambiando de tema.
- ¿Ella? - Joshua ladeó su rostro.}
-Oh sí. - asintió con la cabeza. - Hay una chica muy especial entre las porristas…