Adriano Hume
Salgo de mi departamento un poco desesperado, no sé si realmente funcione este matrimonio aunque es apariencia pero ella no combina conmigo, me dirijo al hotel de siempre a pasar un rato con las amigas de Henry, quiero quitarme este estrés y solo teniendo sexo lo hago. Rumbo al hotel no dejo de pensar en Luna, en todo momento tendré que estar al pendiente para que no caiga o se lastime, se muy bien que no es su culpa que ella haya nacido con problemas en sus piernas y tenga que usar esos aparatos ortopédicos, no tengo culpa que no pueda subir las escaleras o haga las cosas de manera rápida como yo deseo.
Le tuve que dar una habitación de servicio ya que la de invitados está llena de cosas de mujeres que llevó en ocasiones a mi departamento además tendré que cambiar ese colchón y tirar algunas accesorios que tengo, esa habitación no estaba apropiada para ella aunque será su habitación. Antes de llegar al hotel le hablo a mi nana.
—Buenas tardes nana, el día de hoy se hospedará mi esposa en casa —escuchó que se sorprende al escucharme —antes de que te hagas ideas es una esposa de mentiras. Quería comentarte que ella tiene un problema en sus piernas, utiliza aparatos ortopédicos, necesito que limpies y cambies todos los muebles de la segunda habitación, que la adaptes para ella, utiliza la tarjeta para hacer esos cambios, no le comentes nada al respecto por favor ¿entendido?
—Niño Adriano —sonrió, amo a Olivia porque ella siempre ha estado desde que yo era muy pequeño y siempre me ha cuidado es como una segunda madre —haré lo que usted me pida para que nuestra niña esté bien ¿Puedo ir a conocerla mañana?
—Ay Olivia tu siempre amorosa con todos, claro que sí por cierto asegúrate que coma bien, pregúntale cuales son sus gustos, su comida predilecta y si hace falta algo no dudes en comprarlo por favor. Cuídala mucho Olivia
—Claro que si mi niño, yo la cuidare cuando tu no estés en casa
—Sobre eso no te preocupes, ella trabaja en la empresa así que no estaremos por las mañanas y tardes pero si debes de asegurarte que ella esté cómoda en su hogar
—No tengas duda, buscaré que nuestra niña este feliz —¿nuestra niña? Corto la llamada siento que ya hice mucho por ella, me siento patético me percato que Henry me está esperando en la puerta del hotel con una rubia muy guapa así que bajó de forma inmediata para pasar el rato con ella
—Por fin te dignas a llegar, te estábamos esperando, mira te presento a Cassy —la chica se lanza a mis brazos y me da un beso en el inicio de mis labios
—Mucho gusto Adriano es un placer conocerte —la tomó por el brazo y me encamino a la entrada con ella, no me gusta las presentaciones sino a lo que venimos, subo a mi habitación que me fue asignada, entramos y me dirijo a la cama quitándome la camisa y el pantalón solo quedando en bóxer, ella me observa y se muerde su labio al recorrer con su mirada mi cuerpo ejercitado —¿tienes prisa? —asiento, sacó un preservativo y me lo coloco.
Jalo a la chica y comienzo a quitarle la ropa de forma perversa y rápida, sin importarme si le hago daño. Ella comienza a chuparme mi lóbulo de la oreja y comienza a rogarme besos en mi hombro, la llevó a la cama y le abro las piernas, me inserto en ella todo a la vez, sin contemplación alguna, ella me abraza con sus piernas y comienzo a follarla duro, me besa y muerde la parte de mi pecho. Sigo golpeando mis caderas para que entre profundamente y sus gemidos se escuchen pero no lo logro, ella no logra lo que quiero. Salgo de ella y me quito el preservativo.
—¿Qué pasa? —me pregunta y se avienta encima de mí para que lo intentemos de nuevo porque no llegue al orgasmo —¿Quieres que te haga un baile?
—Solo sexo, no quiero que hagas bailecitos o cosas por el estilo así que tírate de nuevo en la cama y abre esas piernas —ella me hace caso y se abre para mi, de forma inmediata me introduzco en ella, comenzamos con mis estocadas, lo hago de manera brusca pero su mirada y su rostro viene a mi, escucho que se queja por ser brusco pero no estoy para romanticismos. Salgo de forma inmediata, me quito el condón y comienzo a vestirme —eso es todo puedes retirarte.
Ella sale corriendo al baño a vestirse y después de un tiempo sale de mi habitación sin voltearme a ver, camino al bar y me preparo un trago ¿Qué le habrá pasado en sus piernas? ¿tendrá familia? Comienzo a hacerme preguntas sobre Luna, veo la hora y todavía me da tiempo para hacer algunas llamadas.
—Buenas tardes señorita habla el señor Adriano Hume, quiero una cita para el día de mañana a primera hora con el doctor Oliver —escucho que la recepcionista de mi amigo me da la cita. Quiero que la chequen minuciosamente, quiero que esté bien. Cortó la llamada —maldita sea Adriano ¿Qué estás haciendo? Después de ello hago una llamada a mi primo Antony, es modista.
—Antony, necesito que el día de mañana me abras cita después del mediodía, quiero llevarte a una persona especial , necesito que consigas ropa sofisticada para ella —cortó la llamada, Finalizo mis llamadas salgo del hotel a dirigirme a casa, quiero saber como esta ella.
Al llegar veo que la casa sigue igual como si estuviera sola, ni una alma de que alguien vive aquí, subo a su habitación y la veo dormir, me acerco a ella sin hacer ruido y me percato que ella es muy hermosa, parece un ángel dormido, su cabello castaño con pequeños reflejos rubios, pestañas largas, nariz pequeña, sus labios rosas y carnosos —eres perfecta —comienzo a bajar la mirada y mi vista va directo a su aparato que se encuentra a un lado de la cama, salgo de forma inmediata y entró a la habitación continúa, mi refugio es la lectura trato de sacar los pensamientos de Luna —no me puedo fijar en ella y su defecto, ¿Cómo me vería caminando junto con ella? ¿Cómo se vería caminando junto al altar? Ella no combina conmigo.
Tomo mi libro y comienzo a leer, amo la lectura es un momento para estabilizar mi mente y corazón, siempre me a gustado encerrarme y solo mi nana sabe de mi escondite, mis bostezos comienzan a ser más seguido así que decido ponerle pausa a mi lectura e irme a dormir además mañana será un día muy largo, sin prender la luz comienzo a salir de la habitación pero escucho que Luna sale de la suya veo que va directamente a las escaleras.
—¿A dónde vas? —le pregunto y observó su maravilloso cuerpo no sabía que debajo de esos trapos horribles había un exquisito cuerpo cintura delgada, busto regular, caderas exquisitas
—Lo siento señor, me dirijo a la cocina —observó que se pone nerviosa al fijarse como la estoy viendo
—Descansa, yo te lo traigo —paso a su lado, ese aroma a frutas inunda mis fosas nasales —el día de mañana no iremos a la oficina, Henry se hará cargo, iremos al medico para que te siga checando tu pierna —le comento mientras voy por una jarra de agua y subo de nuevo para entregarla, camino a mi habitación, me recuesto sobre la pared y no salen en mi cabeza las imágenes de su cuerpo pero esos malditos aparatos no me permiten que ella esté a mi lado, es imposible.