Luna Harper
Despierto y observo el reloj son las 5am, mi cuerpo se acostumbro a levantarme temprano así que aprovecho a dormir más tiempo, lo necesito. Nuevamente despierto y son las 6:30am aunque fue muy claro que no iríamos a la oficina debo de comprometerme a hacer algo, no puedo estar viviendo en su casa sin hacer algo así que busco mi ropa, la tomo para bajar y darme un baño. Su departamento aún se encuentra vacío y sin ningún ruido, entro y me ducho al salir observo que hay una persona no tan mayor muy linda, ella se me queda viendo y se acerca a mí de forma inmediata.
—¿Tu eres la esposa de mi niño? —me quedo viendo con duda ¿ella sabrá la verdad? Voy asintiendo lentamente
—¿Se refiere a Adriano? —ella asiente y nuevamente asiento de forma inmediata, me abraza y me enlaza del brazo dirigiéndome al desayunador que está en la cocina, lo hace de una manera cuidadosa que pareciera que supiera de mi condición.
—Toma asiento —me ayuda a sentarme y me da un vaso de jugo con fruta —desayuna poco, me comentó mi niño que irían al médico así que debes de estar bien alimentada ¿te gusta el desayuno? ¿Quieres algo en especial?
—Si está muy bien gracias, ¿usted es? —ella sonríe
—Soy la nana de Adriano y desde hoy me convertiré en tu nana, quiero que me llames de esa manera, porque aunque su matrimonio no sea real yo te veo como su esposa, así que te cuidare a ti también. Me gustaría que me hablaras sobre tu comida favorita, los sabores que te agradan para poder cocinar lo que te guste ¿Eres alérgica a algo? ¿Tomas algún medicamento? -sonrió, recuerdo que yo también tuve una nana pero mi madre la alejó cuando mi padre murió —¿haces alguna dieta especial? ¿Cuáles son tus cuidados?
—Muchas gracias, mi nombre es Luna Harper y me encanta la comida, no tengo una en especial pero todo lo pruebo así que por la alimentación no se preocupe, yo misma la puedo hacer, estoy acostumbrada —Trato de acomodarme en la silla, el aparato me incomoda, ella corre a mi lado y me ayuda —¿te lo dijo, cierto? —ella asiente —Bueno, si tomo medicamentos pero no se preocupe de esos me encargo yo.
—Mi niña no te preocupes yo no te juzgaré. Espera, ahora te traigo una silla para que te sientas más cómoda —corre al comedor y me trae una silla más baja y acolchonada —ven te ayudo a pasar y lo que necesites mi niña yo estaré cuidándote. Necesito que me digas de tus medicamentos para estar al pendiente de ti y tu salud
—Muchas gracias Nana —prosigo tomando mi almuerzo cuando termino me levanto para lavar el plato, no dejo que ella lo haga cuando observamos que Adriano entra a la cocina
—Buenos días nana, ¿Qué hace esta silla acá? Sabes perfectamente que no me gusta que las cosas se muevan de su lugar —tan temprano y comienza a gritar
—Mi niño, no te enojes. La traje para la niña, estas sillas -señala las sillas altas —le estaban lastimando su pierna —observó cómo suspira Adriano para no explotar
—Nana, ella —me señala —se llama Luna, no es tu niña ¿Entendido? —ella asiente —además debe de acostumbrarse a mis muebles porque no voy a estar cambiando los muebles por sus aparatos y si no le parece que coma de pie ¿está bien? —¿tanto le aborrezco? Yo nunca le pedí que se casara conmigo, observó que a su nana se le llenan sus ojos de lágrimas y sale de la cocina —¿Ya desayunaste algo? —asiento —entonces vámonos al hospital porque asi como caminas vamos a tardar horas
—¡Basta! Yo no pedí esta vida, yo no pedí que un maldito borracho chocará con nosotros y yo quedará en esta posición mucho menos pedí que se casará conmigo, estoy harta que me menos desprecie porque no lo voy a permitir así que búsquese otra esposa porque en este momento me voy de su casa —observó que ambos se quedan en shock al escucharme y no se mueve del lugar, camino a la salida comienzo a subir las escaleras me dirijo a mi habitación y comienzo a guardar todo lo que me pertenece cuando el entra a la habitación
—No te puedes ir porque cuando cruces esa puerta te voy a demandar por no cumplir el contrato y me tendrás que pagar una buena cantidad pero si no tienes dinero entonces te irás a la cárcel, tienes 20 min para bajar e irnos al hospital. —Salí de mi habitación y lloré de la impotencia, este es el infierno al que me metí, me alisté y bajé las escaleras, él ya estaba esperándome en la entrada de la casa. —¿Estabas llorando? —no digo nada y cruzó la entrada para salir por los elevadores.
Llegamos al hospital me comentó que es amigo del director del mismo así que nos hizo una cita para que revisara las llagas de mi pierna y me canalizará con un ortopedista. Al entrar es un hospital lujoso no se me hace nuevo ya que estaba acostumbrada a esto. Se acerca hacia nosotros un doctor casi de la edad de Adriano y le extiende la mano terminando con un abrazo.
—Amigo te traje a esta chica para que le cheques hace unos días le hicieron curaciones en unas llagas en su pierna, ella usa unos ortopédicos, necesito que la canalices con un ortopedista —observó que su amigo asiente
—Muy bien Adriano, yo chequeare sobre sus heridas ¿me acompañan a mi consultorio para revisarte? —en esta ocasión me observa, me ayuda a llevar a su consultorio y al entrar me dirige a una camilla, levanta la falda observa mis heridas y comienza a curarlas.
—Listo, te mandaré una pomada que tendrás que ponerte para que cierren esas heridas y si sientes alguna molestia ven de forma inmediata ¿te parece? —asiento sin decir alguna palabras —te canalizare con el Dr. Dante Durán es el mejor ortopedista del hospital para que nos dé una opinión sobre tu pierna. Después debes de seguir todas las recomendaciones y sobre todo asistir a las citas —asiento
—Muchas gracias doctor —el me ayuda a bajar mientras observo que Adriano no se mueve de donde está mandando mensajes en su celular y mejor para mi así no ve mi pierna o está al pendiente de lo que digan los doctores, su amigo lo llama para que vaya conmigo, camino a buscar el piso de ortopedia el viene detrás de mí, al llegar le pregunto a la recepcionista sobre el doctor y me pasa al consultorio —Señor, si gusta puede ir haciendo sus cosas no es necesario que esté aquí, no quiero quitarle su tiempo
—No me quitas el tiempo porque yo sigo trabajando mientras estoy aquí no te sientas tan importante además firme en el contrato que pagaría todo la situación médica y no te dejaré dinero así de fácil, no dudo que huyas con mi dinero —tengo mucho coraje conmigo misma por no tener el valor e irme de esta pesadilla ambos guardamos silencio hasta que entra una persona con una bata y se presenta.
—Buenos días Luna, ¿Cómo te encuentras? —me percató que el doctor es joven, alto, tiene una linda sonrisa y se me queda viendo de una manera coqueta, mis mejillas se tornan de color carmesí.
—Buenos días, muy bien gracias. —su mirada hace que me ponga tímida
-Me informó mi colega el Dr. Oliver, sobre un problema que tienes en la pierna y cadera ¿es cierto? —asiento —lo que debemos de hacer antes de empezar cualquier tratamiento es hacerte unas radiografías y estudios generales ¿estás de acuerdo? —Asiento y él sonríe —Muy bien, el me informo que tienes unas llagas en tu pierna derecha —se pone de pie y me extiende la mano —me gustaría revisarte, vamos a la camilla —me ayuda a ponerme de pie y llevarme a la camilla, el observa a Adriano que no dice nada y está perdido en nuestros movimientos —¿el problema es de nacimiento?
—No doctor —volteo a ver a Adriano —fue culpa de un maldito borracho, hace algunos años tuve un accidente, yo quede prensada, mi cadera y mi pierna fueron las más afectadas, me hicieron cirugía pero por mi estado no fue muy exitosa y por consecuencia quede así —veo que el doctor anota y asiente.
—Llámame Lucas, yo te voy ayudar a que recuperes tu movilidad vamos a iniciar con las radiografías —el toma el aparato y lo observa —este aparato ya está un poco desgastado —me da vergüenza que vea en esa condición mi aparato —Quiero analizar muy bien tu pierna y hasta donde está el daño ya que el seguir utilizando un aparato que no te ayuda puede afectar los tendones y tus huesos, es por eso que el cojeo es pronunciado ¿tienes dolor?
—El dolor es constante, no tengo sensibilidad pero me duele mucho la pierna si permanezco mucho tiempo parada o la fuerzo
—Vamos a realizar en este momento la radiografía y tomar medidas para tu nuevo aparato ¿te parece?
—Sí Doctor, muchas gracias. —Le regalo una sonrisa
—Ya te dije que me llamaras Lucas —ambos sonreímos y es el único momento que veo a Adriano que me lanza una mirada fulminante —Después vamos a ir analizando tu cadera y tu pierna para que vayas avanzando en la recuperación puede que necesites una cirugía y muchas terapias para que puedas tener movilidad aunque no pueda asegurarte que será al 100% —El doctor me carga y me sienta en una silla de ruedas, me lleva hacer los estudios, el observa a Adriano pero lo ignora. Salimos del consultorio y me hacen la placas, toman medidas para mi nuevo aparato al finalizar regresamos al consultorio en donde todavía se encuentra Adriano pegado a su celular. —Perfecto Luna, eres una excelente paciente, te voy a ayudar a poner de nuevo tu aparato hasta que el nuevo esté listo pero te pondré esta malla, esta ayudara a que tu pierna no tenga más heridas, la tendrás que usar durante uses los aparatos ortopédicos, te voy a pedir que dejes a la recepcionista tu número telefónico para que nos comuniquemos cuando este tu nuevo aparato ¿Te parece? —Asiento y sonrío, estoy emocionada que tendré un nuevo aparato.
—Muchas gracias Lucas, agradezco sus atenciones —comienzo a caminar a la salida —Señor Adriano nos podemos ir —sigo caminando hacia la salida y observo que está sorprendido
—¿Qué prosigue Luna? —me pregunta demostrando según su interés
—Termine con la consulta señor. Podemos ir a la oficina. —voltea a ver a Lucas y se queda en shock, él me alcanza.
—Tu no iras a la oficina porque tienes que ir a otro sitio pero yo si tengo que ir a la oficina te dejare con Antony, el es el modista de mi madre y te ayudará a elegir ropa decente para que te quites esos trapos después tomarás un taxi y te irás a la casa para que mañana nuevamente regrese a trabajar, recuerda que no porque eres mi esposa tendrás beneficios, este día será descontado de tu nómina.
—Estoy de acuerdo señor, me gustaría que todos los servicios médicos también sean descontados pero podría ser de poco a poco para poder tener dinero para mis gastos personales. —él me observa sorprendido por mi comentario
—Firmaste un contrato donde todos los gastos médicos corren por mi cuenta es tu pago por este nuevo trabajo que tienes, ser mi esposa
—De acuerdo señor, gracias. —Conducimos hasta un edificio muy grande bajamos y encontramos a un chico con vestimentas extravagantes, él se percata de nosotros y corre para saludarnos
—¿Quién es esta belleza de mujer Adriano? Es muy linda, déjala en mis manos yo la ayudaré a que sea vea mas guapa de lo que ya es ¿verdad chula? —sonrío y asiento —tímida, me encantas. No te preocupes ahora mismo vamos a poner manos a la obra en unas horas regresas Adriano
—No regresare por ella, tiene la indicación que debe de irse sola a la casa así que te veo en la noche —se da la vuelta y se va dejándome con personas desconocidas lo bueno es que siempre me a gustado socializar
—Muy bien lindura —me tomó del brazo y caminamos a una sala privada —se quien eres sobre todo del porqué te casaste con el amargado de mi primo Adriano —me sorprendo al escuchar que él es su primo —el no se siente agusto que la gente sepa sobre qué somos familia por mi orientación pero tu tienes una aura muy bonita y hoy te dejare siendo más bella de lo que eres solo te pido una cosa muy importante
—Dígame, ¿Qué es lo que necesita?
—Primero que me hables como si fuéramos excelentes amigos y después nunca te enamores de Adriano, él desde hace dos años se ha vuelto muy frío, muy distante y muy grosero y tu —toma un mechón de mi cabello —no mereces alguien como él, sino mejor que el ¿de acuerdo? —¿enamorarme de él? ¡JAMÁS!
—Trato hecho —cerramos nuestro trato estrechando las manos. Ambos sonreímos y de forma inmediata me abraza. Nos dirigimos a su estudio y comienzo a ver linda ropa como me gustaba pero que no puedo usar por mi aparato así que camino a los vestidos largos casuales con escotes muy bellos, los estampados son hermosos, pantalones casuales y formales de pierna ancha con talle alto muy coloridos botones al frentes o lisos, algunas faldas largas casuales y formales, diversos top que hace relucir mi busto que es pronunciado y marca mucho mi pequeña cintura.
—Esta ropa la elegí especialmente porque todo lo puedes utilizar con tenis o zapatos bajos, toda la ropa será enviada a la casa de Adriano. Ahora vamos al salón de belleza porque vamos a hacerte unos masajes y vamos arreglar este cabello que aunque no esté dañado vamos ajustarlo a tu nueva vestimenta.
—Muy bien, me ha encantado todo ese tipo de ropa, muchas gracias aunque tendré que trabajar mucho para poderla pagar
—No pagarás nada belleza, todo lo paga Adriano y si quiere una esposa de imagen, que le cueste por desgraciado —me hace reír como se refiere a su propio primo pero él tiene razón, es un desgraciado.
Caminamos al salón de belleza mi cabello es largo con pequeños rayos rubios así que no lo cambio de color solo lo recorto un poco llegando a mitad de mi espalda e hizo algunos rulos en la parte de abajo, me hicieron manicure, pedicura dejándome un color blanco en las uñas, soy una persona que no se maquilla mucho asi que solo aplicaron unas mascarillas para seguir manteniendo mi cutis hermoso, le dieron forma a mis cejas y remarcaron mis grandes pestañas.
—Quedaste bellísima, se quedará con la boca abierta pero recuerda jamás te fijes en él tiene un corazón podrido y tu no mereces eso —en eso estamos de acuerdo no le puedo decir realmente cómo lo conocí por primera vez pero jamás podre fijarme en el asesino de mi padre —ahora vamos a casa, yo te llevaré hermosa tu no puedes estar viajando en taxi así que necesitas un chofer y ese corre por mi cuenta
—No lo puedo aceptar, ya me acostumbre a caminar no te preocupes —él niega
—Eres una bellísima persona con un corazón enorme, mis padres son multimillonarios al igual que mis tíos, la familia de Adriano, así que darte a mi chofer lo que yo jamás necesito es lo mínimo que puedo hacer por ti así que es todo tuyo.
—Muchas gracias -abrazo a Antony, realmente es una magnífica persona
—Nada que agradecer hermosa y recuerda si necesitas algo no dudes en llamarme, siempre estaré para ti -me subo a su carro y salimos rumbo al departamento.
Al llegar al departamento me percato que no hay nadie, hay comida en el horno pero no me apetece comer así que me dirijo a mi habitación llevando poco a poco la ropa, me cambio y me acuesto, mañana será un nuevo día.