Qerenth despertó con el peso de Itzé sobre él, su lobo refunfuñó de gusto al sentir el calor de la loba y su olor en él, con cuidado de no despertarla salió de la cama, se vistió y salió del hotel, de seguro ninguno de sus lobos se quedó en el mismo hotel que ellos, se detuvo en media calle y soltó un aullido corto y agudo, espero unos minutos y vio a Garem caminar hacia él desde el hotel de enfrente, el beta bostezaba mientras se acercaba. Garem abrió el ojo al escuchar el llamado de su alfa, aún era muy temprano en la mañana, con un suspiro se levantó para ir al encuentro de Qerenth, ¿No debería estar este momento en brazos de la loba? «Solo nos falta que Qerenth la haya rechazado» pensó mientras veía el semblante molesto de su alfa, con un bostezo rectificó su pensamiento, «Ella lo

