Niemand arrastraba sus pies por las calles nocturnas de aquella ciudad, él es solo un omega, un simple y pobre omega que sirve a su gran señor el alfa Fylde, no lograba entender el por qué se vio obligado a correr detrás de esos lobos tan peligrosos. Mientras caminaba lentamente detrás del rastro de la bolsa de monedas que el lobo salvaje se llevó, se quejaba entre gruñidos bajos, no pensaba quejarse en voz alta, aún cuando estaba completamente solo, cada vez que él se había quejado de algo irremediablemente recibía una golpiza o se quedaba sin comer, había aprendido su lección hace años, se mostraría agradecido con lo que sea que su alfa le diera y se quejaría entre gruñidos, de esa manera al menos podía hacerse el tonto y fingir que únicamente estaba gruñendo en lugar de quejándose. T

