DESAPARECIDO Gea se encontraba en su oficina. Recientemente, mudó su empresa a un edificio más grande. Su empresa se estaba expandiendo y el espacio de su antiguo galerón ya era insuficiente. Además, si quería dar una imagen de prestigio, necesitaba que las instalaciones fueran más formales. El edificio no era un rascacielos, apenas y alcanzaba cuatro pisos; pero para ella más que suficiente por el momento. — Gea, te buscan —le comunicó Cloe, su asistente—. Antes de que Gea pudiera preguntar quién era, Ariana entró como bólido a su oficina. — Gea, ¿tienes que ayudarme, por favor? —dijo angustiada. —¿Qué pasa? — quiso saber Gea con preocupación. — Vladímir—dijo en un sollozo Ariana. — ¿Qué le pasó? —Esta vez Gea entró en pánico. —Se irá, Gea, mi hijo se va a ir y no volverá jamás —

