— ¿Estás seguro de esto, Vladímir? —preguntó con voz sería el abuelo Bertram — Ya no me interesa la empresa, abuelo, perdí a Gea por ella, me es imposible seguir ahí —la voz de Vladímir era seca, vacía. Hacía un mes ya, que había firmado el divorcio con Gea. Después de que Gea le pidiera el divorcio, Vladímir se encerró en su departamento y no salió de ahí por una semana. Ian y Nicolás hicieron un esfuerzo sobre humano para sacarlo de ahí. El joven Bertram intentó endurecer su corazón después de eso y seguir con su vida; pero simplemente no pudo. Nada tenía sentido para él, todo le recordaba a ella. Le fue imposible continuar viviendo en su departamento, por lo que ahora vivía en un hotel. Al principio se sumergió en el trabajo, llegó hasta dormir en la oficina, pero el remordimiento d

