El mejor contrato de mi vida. Capítulo 6. Margaret

887 Words
El desayuno transcurrió sin incidentes. Jordán y yo descubrimos que teníamos muchas cosas en común, lo que demuestra que las primeras impresiones pueden ser engañosas. Aunque en la oficina mostraba un aire de autoridad, ahora veo un lado completamente diferente de él. Era hora de abordar los temas difíciles. Tenía la intención de compartir la situación de mi abuela con él y buscar su apoyo para encontrarla. No estaba segura de cómo reaccionaría ante esta revelación. Para algunos, comprometerse con alguien que tiene responsabilidades familiares podría no ser atractivo, pero para mí, mi abuela era mi todo. Aunque estaba nerviosa por su respuesta, si esto significaba una solución para ambos, estaba dispuesta a seguir adelante. Quedamos en encontrarnos en la terraza más tarde para discutir los asuntos que me preocupaban. Si esto resultaba beneficioso para ambos, no dudaría en avanzar. Mientras estaba sumida en mis pensamientos, vi a Jordán bajar por las escaleras hacia la sala donde me encontraba. Vestía de manera informal pero elegante. Era innegablemente atractivo, un hombre destinado a destacar y a cautivar la atención de las mujeres. No era sorprendente que le llamaran el "dios griego de los negocios". Era como una obra de arte, perfecto y encantador en todos los aspectos. —¿Estás lista? –dijo Jordán con un tono seductor que me sacó de mis pensamientos–. —Tan lista como se puede estar para estos temas –respondí un poco preocupada–. —No tenemos que hablar de esto si no quieres. Puedo esperar el tiempo que necesites. Lo importante es que te sientas bien. No sé por qué, pero siento que has pasado por muchas cosas difíciles. En la oficina te subestimé. Como podrás darte cuenta, siempre he estado rodeado de mujeres frívolas cuya única preocupación es el dinero y los lujos. Me cuesta mucho trabajo creer que hay una mujer diferente. Por eso, cuando me rechazaste, no lo podía creer. Fue como una puñalada a mi orgullo. —Jordán, quiero que entiendas que esto es muy difícil para mí. Cualquier mujer estaría encantada de casarse contigo por lo que representas, pero mi prioridad no es el dinero ni el estatus social. Nunca me ha interesado nada de eso. Todo lo que he conseguido lo he logrado con mi propio esfuerzo. Pero desde que murió Mamá, las cosas no han sido fáciles para mí. Ella era nuestro sustento, nuestra fortaleza en todos los aspectos, y al perderla, todo eso se derrumbó dejándonos sumamente vulnerables. —Te entiendo. Perder a una madre es el peor golpe que podemos recibir en la vida. —¿Tu mamá aún vive? —No me gusta hablar de mí ni de mi familia. Te pido que por favor nos limitemos a hablar sobre las condiciones del contrato y de este matrimonio que ambos necesitamos contraer. No sé qué es lo que te motiva a ti para hacerlo, pero las mías son razones muy poderosas. De cierta manera, lo que dijo Jordán en ese momento me dolió, pero en el fondo sabía que tenía razón. Él no tenía por qué tener sentimientos hacia mí, era yo quien se estaba haciendo ilusiones en vano. Pero el hecho de que estuviera volviendo a comportarse como antes me entristecía. Me gustaba tenerlo en un ambiente más agradable, tan agradable como el desayuno que habíamos compartido. Pero tal vez eso no volvería a ocurrir, no de la manera en que yo quería. Necesitaba sacudirme todos esos pensamientos de la cabeza antes de que me volvieran loca. Ahora debía concentrarme en el paso que estaba a punto de dar. Todo era por el bien de mi abuelita. Solo por ella valía la pena librar las batallas más terribles. Así que definitivamente, el amor estaba prohibido para mí. —Si estás de acuerdo, nos casaremos lo más pronto posible. Tú recibirás una fuerte suma de dinero y tendrás todo lo que necesites: lujos, comodidades y todo cuanto desees mientras estés a mi lado como mi esposa. Cabe mencionar que no podrás decir absolutamente nada de nuestro acuerdo. Será firmado en estricta confidencialidad. Para el mundo, seremos la mejor pareja de enamorados. Además, ninguno de los dos puede tener pareja mientras dure el acuerdo, ya que mi familia es muy asediada por los medios de comunicación y no puedo arriesgarme a un escándalo. Debemos estar casados por lo menos 2 años para que esto sea creíble. Pero quisiera saber si lo has pensado bien. No quiero que te sientas presionada por lo que te sucedió. —Como te dije antes, Jordán, esto me cuesta mucho trabajo. Si no me encontrara en la situación en la que estoy, jamás habría aceptado tu propuesta. —Supongo que necesitas el dinero y por eso aceptas casarte conmigo, ¿cierto? Lo pensaste mejor y estás dispuesta a hacer algo para salir de la vida que llevas. —Yo lo único que necesito es recuperar a mi abuela. Ella está internada en un asilo de ancianos y necesito saber dónde está. Quiero que ella viva con nosotros y que me ayudes a encontrarla. –¿Cuál es el camino que debo tomar? —Ahora te ruego que no hagas indagaciones. Solo necesito saber si estás conforme con la condición de que impongo. Si estás de acuerdo, continuemos; de lo contrario, lamentablemente no podré aceptar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD