No pasan más de cinco minutos cuando comienza a entrar una llamada a mi
teléfono, es un número no identificado. Debe ser George.
Hola — contesto la llamada llena de alegría.
¡Amiga! — escucho la inconfundible voz de George habla en voz alta
alargando la a.
¡Amigo! — le respondo como él lo hace.
Ambos soltamos una risa. Es agradable escucharlo después de tanto tiempo sin
saber nada sobre él.
— Vaya, cuanto tiempo sin escucharla, amiga mía. Ahora será más fácil
comunicarnos por llamadas o mensajes.
— Si, sin duda por este medio es más fácil, y ¿Qué me cuentas?
— Bueno, prácticamente de lo mismo que te escribía. Trabajando por acá en
Caibo, y pensando seriamente en hacer el curso que te nombre.
— Eso es una buena idea, en estos tiempos es muy importante estudiar y lo
es a lo largo de toda nuestra vida. Por cierto, ¿Dónde harás ese curso?
— Me lo ofrecieron en Biacom.
Oh, eso es fuera del país. No a todos les ofrecen esa oportunidad.
— Oye, ¿En Biacom? Que genial, allá hay muchas oportunidades en cuanto al
estudio, no la desaproveches.
— Se todas esas cosas; pero aun no estoy seguro. Ya me lo ofrecieron y seria
entre enero y febrero, tengo mis dudas. — suena con una voz algo
desanimada.
— ¿Por qué no estás seguro?
— Es por mi familia, no me gustaría dejarlos solos por tres meses. Esos es lo
que dura el curso, es un intensivo para salir listos y comenzar un propio
negocio o conseguir un mejor empleo. No sé si pueda aguantar ese ritmo
de nuevo.
— Deberías pensarlo bien, no ha cualquiera le andan dando esas
oportunidades, y tú has tenido esa bendición en tu vida, incluso lo será
´para tu familia, ahora no lo vez; pero en un futuro lo verías más claro y te
sentirás agradecido. Además George, ya has pasado do años fuera de tu
casa trabajando, tres meses es prácticamente nada, ¿No lo crees?
— Tienes razón — hace un pausa por un instante — Lo pensare mejor.
— Así se habla. Espero que la próxima me des buenas noticias.
— Te tendré al tanto. Y tú, ¿Qué planes tienes ahora?
— De momento estoy tomando este tiempo como unas pequeñas vacaciones,
el año que viene tengo pensado estudiar algo y buscar un nuevo empleo,
aún no he determinado que; pero lo iré pensando.
— Me alegra no ser el único en búsqueda de que hacer— suelta un suspiro y
luego su risa característica que suena como una ge. — Espero que luego
también me cuentes.
— Claro que sí.
— ¿pasaras las navidades en tu pueblo?
— No, que va. Mi madre ya ha hecho planes y la pasaremos este año en
Sacarac.
— Calidad, amiga. Volverás antes de lo pensado a la capital del país.
— Para que veas.
— Yo si la voy a pasar por acá en Caibo, mi familia está contenta porque
después de dos años volvemos a pasar la navidad juntos. Mis hermanos
cuando regrese fue lo primero que me nombraron.
— Ah. Que lindos, de seguro te extrañaron mucho.
— Sí, mi mami también se emocionó tanto. Son lindo recuerdos.
— De verdad me alegra saber que estas tan bien.
— Gracias, amiga. Bueno te voy a dejar, tengo algunas cosas pendientes.
Estamos hablando. Chao.
— Gracias a ti por llamar. Nos estaremos comunicando, cuídate.
Así termino nuestra conversación telefónica. Me siento feliz de haber hablado
con él.
Un rato después me puse a reflexionar en algo de todas las cosas que le dije a
George. Es tan fácil animar a los demás, que vean todo lo bueno que tienen, que
aprovechen las oportunidades que les lleguen y bla, bla, bla, ¿Qué hay de mí?,
¿Acaso sigo esos consejos que le doy a los demás?, ¿Aplico algo de eso a mi
vida?, ¿Lo hacen las personas que aconsejan a los demás? No lo sé, como
personas somos muy extraños, nos enfocamos en elevar a los demás y no a
nosotros para cumplir nuestras metas y sueños. Hipócritas personales, saboteo
personal.
Así paso la tarde de este día lunes, reflexionado sobre mis propias palabras y la
incertidumbre del futuro que aún no veía.
En la noche después de haber cenado me senté en el mueble de la sala y
encendí el televisor para ver caricaturas. Conseguí una de un gato y un pez con
piernas que viven aventuras extrañas, también apareció un tipo de barquilla que
me parece perturbadora. Me quedo concentrada viendo la programación y
riéndome de algunas de las ocurrencias de los personajes. En medio de todo
aquello me percato e que ha llegado un mensaje.
Hola. Buenas noches :) Espero que estés bien. Ya está todo listo para mañana.
Confirmaron Nicole, Ferd, Hanny, Andrea, José, un amigo llamado Frank, tú y yo.
Ram Mare.
Buenas noches. Pensé que te habían confirmado otras personas, aparte de
ellos.
Diana.
Sí, pero como te dije más temprano. De un montón de personas que
invitáramos, solo quedaría un grupo reducido, las profecías no se han equivocado.
Ram Mare.
Oh, disculpa profeta Ram. JAJAJA, ¿Qué debemos llevar mañana?
Diana.
Bueno, lo de siempre. Agua, comida, alguna fruta, azúcar o un caramelo por si
alguien llegara a desmallarse y si lo deseas una ropa para cambiarte después.
Ram Mare.
Está bien, hoy mismo preparo todo eso, ¿A qué hora nos encontramos?
Diana.
A las seis y media en la plaza, frente a la estatua.
Ram Mare.
Vale, ahí nos vemos mañana. Que tengas una feliz noche.
Diana.
¿Ya te piensas despedir tan temprano?
Ram Mare.
Vaya…
Son las doce y doce de la madrugada. me he desvelado hablando con Ram de todo tipo de cosas por mensajes. No puedo creerme que he durado tanto tiempo escribiendo y ni siguiera ha alistado las cosas de mañana. Debo levantarme temprano para llegar a tiempo y encontarme con todos en la plaza mañana.
Ahora si. Felíz noche. Mañana me voy a estar cayendo del sueño.
Diana.
Seremos dos jajajaja. No te preocupes. Que descanses, nos vemos en unas horas.