— ¿Estás bien Paula? — le pregunto intrigada.
Está observando hacia el piso con una mirada pensativa.
Pasan unos segundos y por fin veo que mueve su boca para hablar.
— Sí, estoy bien. Estar casada no es tan fácil. Claro ahora no lo vez porque,
bueno, tú no estas casada; pero hay muchas cosas que uno comienza a…
Adaptarse. — me da una media sonrisa muy cálida.
— ¿Adaptarse?
¿A qué se refiere con eso?
— Correcto. Apenas tenemos cuatro meses de habernos casado, por lo tanto
no es que soy una experta en la materia. — ríe un poco mientras nueve sus manos en el aire — Aun cuando
antes del matrimonio compartimos muchas cosas, todavía quedan
bastantes por descubrir. José y yo somos muy diferentes. Él es serio y
señor todo lo hago correcto, mientras que yo soy más ocurrente y flexible.
— Ya veo — respondo mientras la veo atentamente.
De cierta manera, se ve díferente. más madura.
— ¿Alguna vez has pensado en casarte Diana?
— Si lo he pensado; pero no estoy segura de que alguien se quiera llegar a
casar conmigo.
— ¿Por qué dices eso? — dice en voz baja.
— Mírame, no creo ser lo que una futura pareja desee. Conozco a muchas
personas y tengo amigos; pero salir con chicos también me da miedo, no
quiero que me anden rompiendo el corazón como si nada, y eso es lo que
veo en la mayoría de las relaciones actuales.
Si, esa es la verdad siempre he tenido miedo de salir con chicos por temor de lo
que ocurra con mis sentimientos. Me he confesado a algunos que me han gustado
y que me hubiera encantado tener una relación; pero todas terminaron en rechazo
o dejando de lado la amistad que existía para luego ser indiferente, ¿A quién le va
a estar gustando eso?, ¿Acaso hay que vivir probando limones para saber la
diferencia de una naranja? No lo creo.
— No dudes de ti, siempre habrá alguien para nosotros. Y es cierto que
tampoco es fácil escoger con quien salir, tampoco sabemos cómo eso nos
afectara. Mírame a mí, termine casada con alguien que ni siguiera había
imaginado que llegaría a tener algo. Créeme nunca se me paso por la
mente que José seria el hombre del que terminaría completamente
enamorada.
Ella tiene razón, aun cuando sea fácil o no, nosotros no escogemos el efecto,
¿O si lo hacemos?
— Ahora que lo dices Paula, ¿Cómo es que terminaste conociéndolo a José?,
¿Qué ocurrió con Jake?
Por fin le puedo preguntar.
— Verdad que tú no sabes que ocurrió.
— No. Ya cuando nos vimos en aquella ocasión estaban recién casados.
— Vale. Te cuento — Paula se giró en la banca y cruzo una pierna por encima
de la otra — ¿recuerdas que antes de irte había comenzado a salir con
Jake?
— Sí, claro. Hasta bromeamos sobre eso.
— Bueno, luego de que te fuiste comenzamos a salir más a menudo, a
compartir más tiempos juntos, a salir con otras parejas y todo lo demás. Yo
estaba completamente enamorada de él y sentía que mi amor crecía más y
más. Así estuvimos por meses; pero algo pasaba. Sentía que no me quería.
— ¿Qué?, ¿Por qué llegaste a pensar eso?
— Él nunca me dejo o intento besarme — se encogió de hombros como sin
saber el porqué de aquello.
— Pero, no entiendo. No puedo creer que nunca te diera un beso.
— Pues de esa manera ocurrió. Imagínate lo desesperante de estar con
alguien que dice que te quiere y desea estar contigo, y nunca te entrega
afecto físico. O sea, no solo era el hecho de los besos, sino que también
cuando deseaba abrazarlo también se colocaba tenso y me separaba de su
lado. Eso me confundía mucho.
— Supongo que te llegaste a sentir herida.
— Sin duda alguna. Yo amaba a mi gordito en aquel entonces.
— ¿Y qué hiciste?
— Un día estuve de visita en la casa de uno de mis abuelos y estuvimos toda
la tarde conversando. Entre todas las cosas el me pregunto qué cuanto
tiempo llevaba saliendo con mi novio y le respondí que un año, y lo más
triste fue cuando le dije, que realmente no éramos novios.
— Ya va, ¿Qué?, ¿Cómo que no eran novios?, ¿En verdad llevaban un año
saliendo y tenían toda esa distancia entre ustedes?
— Sí, pero déjame continuar — se ruborizo un poco.
— Vale.
Estoy impaciente por seguir escuchando.
— Aja. Cuando le dije que llevábamos un año junto, procedió a preguntarme
por nuestros planes y todo eso. Le dije que no sabía, que no estaba segura
de que planes teníamos. Creo que hasta ese día no me lo había
preguntado. Mi abuelo en su sabiduría me tomo de las manos y me dijo.
Hija ¿Qué estás haciendo? Deja de perder el tiempo con ese joven y ve por
alguien que quiera progresar y que te ayude a crecer, que nunca se canse
de darte amor, y que aun en los momentos difíciles no se aparte de tu lado,
sino que se aferre más porque te ama.
— Oh, tu abuelo es realmente sabio.
— Si. Aquellas palabras me hicieron recapacitar. Yo amaba a la persona con
la que estaba saliendo, pero él no tenía el mismo enfoque de progreso que
yo, posiblemente le interesaban más otras cosas, mientras yo ya sabía lo
que quería para mi vida. Formar una familia.
Me sorprende que Paula ya desee formar una familia, es casi tan joven como yo; pero ella ya consigui hacia donde quiere dirigirse.
— ¿Qué paso después?
— Luego de eso tome la decisión de no seguir con Jake. Al principio no sabía
cómo decirlo. Tenía miedo; pero me llene de valor porque sabía que mis
sentimientos eran importantes y o podía seguir así. Al principio él se
molestó conmigo y decía que no comprendía porque le hacía eso, después
de todo lo vivido y todos los detalles, básicamente se volvió una víctima. Yo
le dije todos mis sentimientos y hasta ahí llego todo. Quise quedar en
buenos términos; pero él prefirió no hablarme más.
— Vaya, nunca me hubiera esperado que Jake fuera así.
— No es que fuera malo, simplemente no estaba preparado para lo que yo exigía. Al menos eso es lo que he llegado a creer.
— ¿Y cómo conociste a José?
— Lo conocí en el puesto de comida rápida. Antes había ido con Jake a comer
en ese lugar. Cuando fui sola nos pusimos a hablar y nos colocamos en
contacto. Me entere que era de Oremurt y que por cosas del destino
teníamos una amiga en común. El mundo es realmente pequeño, ¿No lo
crees?
— De verdad, que sí. Me impacto mucho cundo me entere por mí misma con
quien se había casado mi amigo, y vaya sorpresa, fue con otra de mis
amigas.
Me reí al recordar el día que nos vimos.
— Luego de unos mese saliendo el me propuso matrimonio y fue tan grande
mi felicidad. Él es todo lo que yo esperaba, un hombre decidido y valiente.
Una de las primeras cosas que él me dijo, recuerdo que fue. Quiero una
chica que quiera ser mi esposa, estoy cansado de perder el tiempo.
— Guau. Veo que sabía muy bien lo que quería.
Espero también tener algún día la misma seguridad para dar un paso como ese
en mi vida.