Los siguientes días transcurren con tranquilidad, nada especial ha transcurrido a
mí alrededor. Después de haber conversado con Paula he pensado en lo mucho que uno puede cambiar al crecer y las decisiones que tomamos, es increíble como transforman nuestras vidas. Una de las cosas que
ocurren cuando crecemos es la cantidad de ocupaciones que vamos adquiriendo,
hacen que sea difícil verse seguido con amigos y hasta con los familiares. Si bien
hay un tiempo para todo, la mayoría se va en los trabajos cotidianos y asi se
pierde la mayor parte de nuestras vidas. No es que sea malo trabajar, no nada de eso, sino la cantidad de tiempo que consume.
Escucho sonar unas llaves en la puerta principal.
¡Es mamá !
Veo todo a mí alrededor, tengo todo organizado. No me gustaría que encontrara
la casa hecha un desastre con todo lo que ella se esfuerza por cuidarla.
— Diana — escucho su voz con un tono agudo.
— Ma — respondo para que sepa que estoy en casa.
Abro la puerta y ahí está, enérgica como siempre, con sus labios rojos y su cabello bien peinado. Ha regresado con un montón
de cosas en una maleta, ¿Cómo puede llevar tantas cosas allí dentro?
Al entrar me da un
gran abrazo y yo también la abrazo fuerte. La he extrañado en estos días,
después de todo Nicole no se pudo quedar aquí.
— ¿Cómo estas cariño?, ¿Cómo te fue mientras no estuve? — pregunta
mientras termina de soltar las cosas que trae encima.
— Estoy bastante bien. No es que haya hecho muchas cosas las últimas dos
semanas. — le informo con tranquilidad.
— Qué bueno, eso me alegra. Uf, vengo cansada del viaje, Salí lo más
temprano que pude pero tardamos siglos en salir de la terminal de
autobuses, y para más aumentaron el pasaje, ¿Puedes creerlo?
Apenas son las diez de la mañana, tampoco es que iba a amanecer aquí. No
puedo evitar colocar los ojos en blancos y ahogar una risa.
— Ve el lado bueno, no llegaste más tarde. — le doy una sonrisa de piénsalo, pudo ser peor.
— Seguro que el aumento de pasaje es por la temporada navideña, ya
sabes, muchas personas comenzaran a viajar a distintas partes del país.
— Si es cierto, aunque no es que había muchas personas viajando, por eso
tardamos tanto en salir.
De esta manera nuestra conversación se extendió hablando sobre el viaje y
como estuvo el trabajo. Estoy felíz de que ya esté en casa, ¡Y ha llegado un día
antes de mi cumpleaños! Esta vez puedo celebrarlo junto a ella. Aun no sé qué
hare mañana, igual estoy emocionada, cumpliré veintiún años de vida, y aun no
puedo creerlo.
Toda la tarde la pasamos hablando sobre lo que nos había acontecido esas dos
semanas.
Le cobte sobre la feria de Oremurt, que estuve en casa de la familia Bell y que me había reunido con Paula para hablar, de resto sólo lo aburrido del diario vivir.
— ¿Por qué Nicole no ha venido? — me pregunto extrañada.
— Ha estado ocupada.
Supongo
— ¿En que si no trabaja? — me mira dudosa de lo que le he dicho.
No puedo evitar reírme por la expresión de su rostro.
— Ay, mamá . Eso no es problema mío. Puede de que este ayudando a su
madre en la peluquería.
— Si tú lo dices. — por un momento guardo silencio — ¿Ya tienes planes para
mañana?
— La verdad no. No he planificado nada.
— Hija…— deja las palabras en el aire.
— Dime.
— A mí me gustaría comprarte una torta, pero no he conseguido los materiales
y comprarla hecha sale más cara — veo un poco de tristeza en su rostro.
Se me parte el corazón al saber que aun con lo poco que ella tiene deseaba
comprarme una torta de cumpleaños. Claro que eso me habría encantado; pero no
es algo esencial, no es algo que me pueda llenar para siempre. Ese tipo de
detalles podrán costar mucho en cuanto a dinero, pero no valen más que un
corazón puro y sincero que desea entregar lo mejor de sí para que alguien más
también sea feliz.
— No te preocupes por eso — le digo para tranquilizar sus pensamientos —
Eso no es tan importante.
— De verdad quería cómprate una o ir a algún lugar. No sé, algo para hacer
mañana, no quiero que tu día especial pase por debajo de la mesa.
— ¿Qué te parece si mañana planificamos bien que podemos hacer?
— ¿Estas seguras?
— Si, mañana en la mañana vemos que se nos ocurre. Como te dije hace un
rato, no tengo nada planificado, ni nada por el estilo.
— Está bien. Entonces mañana planificamos.
Es de noche y estoy en mi cuarto. Mi madre ya se durmió. Mañana me espera
otro día, todavía no tengo sueño. Lo único que hago es dar vueltas en la cama y
pensar, ¿Debería trabajar esta temporada con la señora Bell? Posiblemente lo
haga, sería una manera de generar nuevos ingresos, aunque me comento que ha
decaído bastante el negocio. ¿Qué voy a hacer mañana? Quiero que mañana sea
un buen día. Siempre he tenido por costumbre colocarme un vestido y salir a
pasear por allí, cómprame algo lindo y cantar cumpleaños, puede de que el de
mañana sea distinto; pero eso no cambia el hecho de que será un día especial, ¿Podría salir con algunos amigos? Mañana veré si los llamo.
— Diana, Diana — escucho una voz a mi lado.
— Mmm, ¿Qué pasa? — respondo adormilada.
— ¡Es hoy!
¿Ya es de día?
— ¿Qué cosa? Tengo sueño.
Lentamente abro los ojos y a mi lado veo a mi mamá.
— Feliz cumpleaños mi niña.
Me siento en la cama y ella me da un abrazo.
Suelto un bostezo. No la esperaba tan temprano.
— Gracias mama. Has sido la primera en felicitarme — le doy una sonrisa.
— Muchas felicidades, ahora estas as grande mi amor. Te deseo lo mejor en
este día, mucha salud, prosperidad, amor y todas las cosas buenas que
tiene este mundo por ofrecerte. Te quiero mucho.
Me vuelve a envolver en sus brazos y me d un beso en la frente. Que tierna.
— También te quiero mucho.
— Te he preparado el desayuno.
— Oh, ¿Qué es?
— ¡Pan con queso derretido! — dice animada.
— No te hubieras molestado.
— Nada de eso, hoy es tu día especial. Los he preparado con mucho amor
para ti. Prepárate te espero en la cocina.
Me levanto de la cama y me estiro. Anoche me quede dormida mientras
pensaba, ahora ya se proyectan los rayos del sol con cuidado por la ventana. Me
dirijo al baño para lavar mi rostro y enjuagar mi boca, no estoy tan despeinada, me
sonrió al espejo. Salgo del cuarto y me consigo con mi madre en la mesa de la
cocina, frente a ella están los dos platos con unos deliciosos panes de queso. Me
encantan. Cuando me siento y nos disponemos a comer, ¡Oh! Están muy buenos,
tenía tiempo sin probar estos panes hechos en casa.
— ¿Ya decidiste que harás hoy?
— Si, voy a salir a dar una vuelta por Oremurt.
La verdad es que me acabo de decidir, no tengo ningún plan; pero no me quiero
quedar en casa todo el día haciendo lo de siempre ¡Absolutamente nada!
Es cierto que está mi madre pero ella también ha venido a descansar no ha estar dando vueltas por allí.
Voy vestida con un hermoso vestido verde hoja ajustado en la parte superior y
con corte estilo princesa abajo, no tan pomposo como un vestido de fiesta, sino
más casual, y unas zapatillas negras. Llevo el cabello suelto como casi siempre,
he estado pensando si pintármelo o no. Creo que todavía no lo hare, cuando este
más largo podría ser. Llevo un maquillaje sencillo como me gusta; me observo en el espejo.Me veo bien.
Salgo temprano, así aprovecho bien las horas. He quedado en regresar en la
tarde para compartir con mi mamá , me ha entregado un dinero como regalo para
que me compre algo, lo que yo quiera. La verdad no sé si deba gastarlo así como
si nada; pero también sé que se pondría triste si no lo uso. Que dilema. Me he
intentado comunicar con Nicole; pero la llamada no cae. Intento con Ram y
tampoco, ¿Qué pasa?, hoy tampoco he recibido llamadas o mensajes de nadie.
Que raro, por lo general siempre alguien se acuerda de mi cumpleaños.
Vuelvo a intentar las llamadas y nada. Tendré que ir sola a pasear después de
todo. Tal vez si me hubiera comunicado ayer no estaría en esta situación ahora.
Bueno, no importa. Vamos de todos modos, no hay nada que perder.
Tomo mis llaves, una cartera pequeña, mis documentos, el dinero y salgo.
— Adiós mamá.